Empty theater stage with ornate curtains and a carved chair
Escribología

Recuerdos esquivos

Llevo un par de años rebuscando en los recovecos de mi mente

aquello que sin querer se archivó

Imágenes aparecen de la dramatización y la trama

cuando recité aquellas letras para un 15 de septiembre.

Desde hace años he intentado recordar el nombre

de ese poema, dónde sentí un dolor que nunca sufrí,

pero ya estoy vieja y los recuerdos son esquivos.

Una silla en medio del escenario con una chaqueta sobre el respaldo,

a unos pasos mi compañero narraba enardecido las cobardes formas

en que sustrajeron a un joven con fuerza militar.

En silencio espero mi turno para iniciar mi declamación, la dramatización

de las atrocidades que contaba una víctima

de las desapariciones forzosas en mi Guatemala

bajo el régimen dictatorial del presidente en turno.

Los recuerdos son esquivos y las letras se dispersan evitando que recuerde

el nombre de aquel poema que dejó al público en silencio,

que llegó con la fuerza de un tornado a elevar cadáveres vivientes

que viven entre el silencio, testigos de la época de represión y que víctimas

de militares y guerrilleros, que como la bruma del mediodía

se escondía entre vegetaciones, con la niebla de la noche acechaban en la

oscuridad y que con la ley a su favor amedrentaban a quienes les

desagradaban.

Robando tierras, masacrando familias, fragmentando comunidades,

infectando el espíritu y condenando el futuro de un pueblo que agoniza

entre la inmundicia de un sistema putrefacto que se alimenta de leyes

prostitutas, de entidades corrompidas, de carteles y terroristas.

Llevo un par de años rebuscando el nombre de aquel poema en el que

dramaticé las horas o los meses de un joven revolucionario que

temerario se aventuró a pelear contra el sistema opresor y fue oprimido,

torturado, desaparecido y olvidado.

Llevo años, pero ya estoy vieja y los recuerdos son esquivos,

y las letras difusas, y mi alma no descansa

al recordar aquello que no recuerda.

© #ShadowMisLetras

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Two young adults walking in opposite directions on a narrow cobblestone street lined with old buildings and warm street lamps
Escribología

Sin decir adiós

Un día me fui sin decir adiós.

Noche fría, a pesar de que la luna estaba ausente.

Caminé sin voltear.

Fue un domingo de agosto de 1999.

Unas horas antes nos dijimos «te quiero», el «te amo» no tuvo tiempo de cocinarse.

Hubo un abrazo, que sin saberlo tenía sabor a inolvidable.

Jamás platicamos de nuestro futuro juntos, porque ambos lo sabíamos: «no existía».

Ingenuos jugamos.

Jugamos a eso llamado aventura.

Sin duda, la ingenua sigo siendo yo,

al querer creer,

que ambos terminamos enamorados.

Un día me fui sin despedirme,

sin lágrimas,

ni reproches.

Fueron 8 meses intensos,

cargados del fuego lujurioso de una pasión por fusionar nuestras vidas.

Vidas que ya estaban fusionadas sin saberlo.

Tú, con un amor de años y un bebé a la puerta.

Yo, con una desilusión más del afecto mal administrado.

Supiste que había desaparecido unas semanas después.

Aún recuerdo tu sonrisa esa noche,

ingenuo creíste cuando te afirmé: «te veo mañana a las 10» y tus brazos rodearon mi cintura.

Jamás concebiste mi partida, no sin antes llenarme de reproches, no sin antes marcar mi vida con tu orgullo de macho herido.

Pero un día solo caminé sin voltear, sin darme permiso a sabotear mi triunfal liberación de un amor compartido, fue una despedida con sabor a «sigo amando esto tan nuestro».

No te di oportunidad de despedirte y realmente romper nuestros lazos, fue un despedida con sabor de «hasta pronto».

Un día de agosto de 1999, me fui sin decirte adiós.

Sólo me fui.

© #ShadowMisLetras

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Escribólogxs, Escribología

Donde el alma guarda silencio

Hay noches en las que el cuerpo obedece,
mientras el alma permanece inmóvil,
como una flor que cerró sus pétalos
para proteger el poco sol que aún conserva.


Aprendí que existen promesas
que otros escriben con tinta ajena,
y caminos que se recorren
sin haber elegido el primer paso.

Sonrío cuando esperan una sonrisa,
callo cuando el silencio pesa menos que las palabras,
y llevo en el pecho un jardín
que pocos han visto florecer.

No es ausencia de amor,
es la búsqueda de un lugar
donde mi corazón pueda descansar
sin pedir permiso para sentir.

Porque el deseo no nace de la obligación,
ni la ternura se firma en un contrato;
ambos llegan despacio,
como la lluvia que encuentra tierra fértil.

Y aunque el mundo me repita
que debo ser fuerte,
que debo cumplir,
que debo continuar…

Dentro de mí aún vive una voz
que susurra con paciencia:

«No olvides quién eres
cuando todos intenten decirte quién debes ser.»

Quizá algún día mis pasos
dejen de seguir senderos ajenos,
y mis manos aprendan
a abrazar aquello que realmente elijan.

Ese día mi mirada volverá a brillar,
no porque el pasado haya desaparecido,
sino porque habré descubierto
que la libertad también puede comenzar
con un solo latido de valentía.

Hasta entonces, seguiré cuidando de mi alma,
porque incluso en medio del silencio
hay una parte de mí
que nunca ha dejado de esperar la primavera.

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A man and woman stand apart, facing away from each other under a crescent moon in a barren, night landscape
Escribología

Un día

Un día, sin más, nos olvidamos.

Los mensajes insignificantes, dejaron de escribirse.

Las ganas caducaron.

La pequeña chispa de magia se extinguió.

Las propuestas se desvanecieron.

Los planes se truncaron.

El olvido nos cubrió con ese manto traslúcido.

La indiferencia fue llevada como bandera.

El orgullo nos vio con desprecio.

No se supo deletrear bien la palabra amor.

Los caminos se cubrieron de oscuridad, impidiendo encontrarnos.

La luna entristeció y el frío la cubrió.

El universo perdió sentido y las constelaciones desviaron su trayecto.

Un día sin más, nos olvidamos.

© #ShadowMisLetras

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Pixel art of a woman in a flowing dress kneeling on a grassy cliff holding an arrow, with colorful northern lights and a ruined tower in the background
Escribología

Quimera

Tomé,

con ilusión,

tu mano.

Levanté mi rostro.

Me veías con ternura –así lo percibí– y sonreías.

Desterraste el “no tienes oportunidad”

la bandera del “me daré permiso” inició a ondear.

La quimera me envolvió.

El desenlace no tardó.

Tu mano tomó la flecha

el filo atravesó mi corazón.

Un crujido: Tu sonrisa.

Un gemido: Mi deceso.

Mi boca ambicionaba morir en tus labios.

Probar tu boca saborear tu esencia.

La quimera nubló mi juicio.

Morí en el alba de una quimera.

© #ShadowMisLetras

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Pixel art of a female adventurer casting a glowing magical spell on a cliff at sunset
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Date permiso de sentir

Suelta eso que sostienes con tanta necedad.

Entrega lo que no quieres dar.

Cambia lo que no has querido cambiar.

Haz lo que temes tanto hacer.

Deja entrar oxígeno a ese turbio oráculo.

Suelta tu esencia sin miedo.

Entrega tu alma a la autonomía.

Cambia el enfoque de tu vida.

Haz valer cada anhelo.

Deja atrás el recelo.

Suelta el encanto de tu existencia.

Entrega la turbia necedad del «no puedo».

Cambia la vigilia por la víspera de tu despertar.

Haz que se consuma la aspiración a ser feliz.

Sé feliz, vive, siente, date permiso de sentir.

© #ShadowMisLetras

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Woman lifting dusty cardboard box labeled 'Childhood Memories' in cluttered attic
Escribología

No te recordaba

No te recordaba.

Olvidé tu rostro, olvidé tu voz.

1998, septiembre.

¿Cuántos años han transcurrido?

La vida vuelve a conspirar.

He pasado varios días,

quitando cajas apiladas en mi mente.

Sacudiendo el olvido acumulado.

Buscando entre memorias cubiertas de polvo.

No te recordaba.

Me siento como si alguien hubiese inyectado algún químico,

extrayendo tu existir de mi corazón,

suprimiendo todo recuerdo.

Pero las vivencias significativas,

aunque hayan sido efímeras,

salen a flote y tienen ese quimérico brillo.

Ha sido sublime el conocerte,

porque tu recuerdo es a penas una silueta

entre la niebla que cubre mi entorno.

No te recordaba.

© #ShadowMisLetras

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Young woman writing in a journal amid piles of Japanese literature books in a cozy room
Escribología

Una vez

Una vez me enamoré perdidamente.

Dejé a un lado todo.

Sí.

Todo.

No importaba nada más que ser lo que creí que él quería.

Fracasé.

No logré más que su irrespeto.

Su falta de aprecio.

La cruel indiferencia.

Conseguí ser feliz, ocasionalmente.

Me mantuve absurdamente comprometida con él siendo una abusiva conmigo.

No me cuidé.

Me autoflagelé.

Fui mi verdugo por instrucciones de mi esquizofrénico corazón.

Mi juicio se nubló.

Mi vida se estancó.

Una vez me enamoré.

Fue una bendición.

Gracias a ese amor tan insano, lleno de tortuosas circunstancias, mi lenguaje floreció.

Mi escritura se gestó.

Intenté escribirle para que comprendiera lo que significaba en mi vida.

Sin embargo, jamás comprendió mis letras cargadas de emociones, de sentimientos, tan llenas de mí.

Fue como escribirle en braille, solo fueron para él unos puntos sin sentido.

Estuve a punto de darme por vencida y no volver a escribir.

Quise acallar mi mente, silenciar mi alma y cortar toda comunicación de plasmar en la unión de letras esa quimera que añora constantemente salir de mi ser.

Una vez me enamoré y fue una desgracia, porque quise dejar de escribir y morir en silencio.

Logré superar el miedo sobre la indiferencia a lo que escribo.

Volví a escribir.

Un tiempo después me volví a enamorar.

Creí que no sucedería y heme aquí, ilusionada, soñadora y un poco ingenua.

Me dejo llevar y no temo volver a sufrir por amar, pues es parte del paquete.

Sigo escribiendo y puede que vuelva a escribir en braile, pero no por ello dejaré de expresar.

¿Acaso un pájaro deja de volar por que alguna vez chocó contra un vidrio? El dolor tal vez lo detuvo un tiempo, pero volvió a hacerlo cuando el shock del trauma se disipó.

Una vez me enamoré y casi muero.

Me volví a enamorar y sin miedo voy a vivirlo.

©#ShadowMisLetras

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Two ethereal figures embracing in a vibrant cosmic scene with stars and galaxies
Escribología

Lienzo de lujuria

Rozar mi piel contra la tuya,

formando un óleo de pasión,

como el pintor inspirado con trazos y bocetos

su pincel transita entre colores y deseos,

texturas y diseños.

Coloreando mi pensamiento

con la lujuria de fundirme en tí

y que mi espalda sea ese lienzo

donde sin piedad marques el camino hacia la gloria.

La gloria de formar una explosión de pasiones pirotécnicas

que llegue al cielo e ilumine nuestro entorno

con la danza al unísono, de tocar ese cielo

y ser parte del paisaje entre las estrellas.

Con esa locura del deseo de perderme

entre el sabor de tus besos.

Con esa locura que solo al pensarte me estremece,

me inspira y me eleva hacia ese mundo

donde no existen más que nuestras almas

en plena batalla pasional.

©#ShadowMisLetras

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Escribología

Amo mi tiempo

Amo la oscuridad que habita en mí.

La insaciable necesidad de buscar respuestas.

El desasosiego ante la realidad.

Amo la inconformidad que recorre mi ser.

Esa incomodidad que me obstaculiza encajar.

Ese delirante menester por saber quién soy.

Amo la oscuridad que refleja mi mirada.

La irreverente forma de observar.

El irrespetuoso parpadeo.

Amo mi codicia por reconocerme.

Esa inocente malicia.

Ese ardiente anhelo.

Amo la oscuridad de mis silencios.

La mirada subversiva junto a la sonrisa cínica.

El producto de mi estridente silencio.

Amo mi amarga esencia.

La que arropa al dulce manjar.

Amo mi oscuridad, mi inconformidad, mi codicia, mi amargura y mis silencios.

Amo mi escritura.

Amo mi existir incapaz de encajar.

Amo mi practicidad ante lo inevitable.

Amo mis tormentosos cuestionamientos.

Amo mis ambivalentes momentos.

Amo mi tiempo en este existir.

©#ShadowMisLetras

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