Déjame amarte en el silencio de mis letras.
Entiendo que no soy lo que tú eres para mí.
Deja de preocuparte por lo que yo pueda estar sintiendo por tí.
Alguna vez me pediste que no confundiera esta amistad.
Yo lo entiendo, es solo amistad, una muy bonita amistad.
Pero ¿Cómo le ordeno a mi corazón que no siga tejiendo ese sentimiento
que brotó una mañana de enero cuando me sonreíste?
Desde aquella mañana los colores se volvieron más brillantes.
El mundo y sus complicaciones pasaron a segundo o tercer plano.
Mis días se tornaron dulces y embriagantes.
Reactivaste las emociones que consideré extintas,
aquellas que me abandonaron y juraron no volver.
Déjame que sueñe con que sientes lo mismo que yo.
No me prives de seguir disfrutando de esta ilusión que me llena de vida.
Deja que siga imaginando la textura y el sabor de tus besos.
Deja que continúe añorando fundirme con una parte de tu alma.
Déjame amarte en el silencio de mis letras;
que la amistad permanezca intacta y sea eterna.
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