Escribología

Amo mi tiempo

Amo la oscuridad que habita en mí.

La insaciable necesidad de buscar respuestas.

El desasosiego ante la realidad.

Amo la inconformidad que recorre mi ser.

Esa incomodidad que me obstaculiza encajar.

Ese delirante menester por saber quién soy.

Amo la oscuridad que refleja mi mirada.

La irreverente forma de observar.

El irrespetuoso parpadeo.

Amo mi codicia por reconocerme.

Esa inocente malicia.

Ese ardiente anhelo.

Amo la oscuridad de mis silencios.

La mirada subversiva junto a la sonrisa cínica.

El producto de mi estridente silencio.

Amo mi amarga esencia.

La que arropa al dulce manjar.

Amo mi oscuridad, mi inconformidad, mi codicia, mi amargura y mis silencios.

Amo mi escritura.

Amo mi existir incapaz de encajar.

Amo mi practicidad ante lo inevitable.

Amo mis tormentosos cuestionamientos.

Amo mis ambivalentes momentos.

Amo mi tiempo en este existir.

©#ShadowMisLetras

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Woman leaning on balcony railing with hot drink watching forest sunset from 14th floor
Escribólogxs

Conocí al amor

Siempre quise conocer al amor.
Me he enamorado.
Sin duda yo inventé que también estaba enamorado de mí.
Imaginé que la manera afable de convivencia inicial era interés y que me estaba cortejando.
Me enamoré y quise creer que el sentimiento era mutuo.
Sentí que me miraba como si yo fuese el atardecer más hermoso.
Sentí esa sonrisa como si me perteneciera.
Sentí y los días me arrullaban.
Todo fue un cruel mal entendido.
Escribí historias donde nunca existió la frase «érase una vez…»
Embellecí con la dulzura de la ilusión a aquel personaje que no me ofreció nada.
Atribuí romanticismo a un personaje que con cruel desdén me enseñó que el amor existe solo en mi concepción.
Sin duda yo siempre he soñado con ese amor bonito.
Inventando devoción en personajes que son devotos solo de ellos mismos.
Sentí que me deseaban y así fue, pero solo fui una posesión, un objeto.
Sentí que podría convertirme en algo más, y así fue.
Me transformé en el cadáver viviente que se consume de inanición ante la ausencia del amor y la devoción.
Sin duda soy una maravillosa inventora y siento lo que nadie más puede, lo que nadie más concibe.
Sin duda conocí al amor, pero no a ese con el que he soñado.
©#ShadowMisLetras

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A sorrowful hooded woman holding a glowing staff in a misty, moonlit graveyard.
Escribología

Me entenderás

Me entenderás, cuando te duela el alma como a mí.

Ojalá y no sea tan duro.

Porque encontrarse frente al hoy,

sin que te anuncien que llegará,

con el expediente de todo lo que le debes,

con la mirada fría y retadora,

te intimida, te somete.

Me entenderás, cuando el silencio flagele tu voz.

Ojalá y no la acalle para siempre.

Porque hay argumentos sin fundamento que se validan con gritos y agresiones.

Que luego te debes tragar con la amargura

que condimentan las lágrimas que brotan del pedir perdón

por tanto daño ocasionado,

pero que se quedan entre los labios fruncidos y los dientes apretados.

Me entenderás, cuando una tarde contemples el cielo y lo veas morir.

Ojalá y logres mantener la vista hasta el final.

Porque cuando la noche abriga con su manto la esperanza del amanecer,

caerás en cuenta que la esperanza de verme a tu lado no aparecerá ni en la brillantez del lucero más espectacular.

Me entenderás, cuando…

Quizá no, porque eso significaría que sigo esperando algo de ti.

Ojalá y la vida no te permita volver a mí.

Ojalá y cuando me entiendas,

logres mantener tu distancia,

y en silencio sigas tu camino con el cadáver de mi amor a tu espalda.

© #ShadowMisLetras

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Hooded figure standing near a swirling magical portal in a ruined opera house.
Escribología

Orgullo

Iniciamos a jugar desde que nacemos. Con nuestros dedos dentro de la boca. Con el pezón de nuestra madre mientras nos alimentamos. El juego es esencial en nuestra evolución.

El tirar un juguete al piso desde la mesa donde nos alimentan, mientras vemos como lo levantan es divertido y causa en el infante esa felicidad que solo se interrumpe cuando los padres dejan de levantar el objeto.

Ahora la felicidad se transforma en tristeza, enojo y finalmente en frustración al no continuar la dinámica del juego donde somos quien lo dirige.

Todo es aprendizaje. No obstante, hay un fallo porque no nos enseñan a manejar la frustración. Andamos por la vida jugando a vivir.

Como todo en la vida es un juego y nos divertimos, olvidamos que todo juego tiene reglas. La más importante es: no siempre se gana aunque te esfuerces, aunque no seas honesto, aunque seas muy honesto.

Para ganar, en ocasiones, se debe perder algo.

El juicio se nubla cuando sentimos que en el juego de la estafa, ya sea laboral, académico, negocios o amor, salimos estafados.

Buscamos la revancha. El desquite. Queremos tener el control sobre cuándo, cómo y en qué momento y en qué condiciones debe finalizar este juego.

Nos aferramos a lo absurdo, poniendo en tela de juicio nuestro juicio. Colocando en riesgo lo realmente importante. Olvidando que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

Atentando contra nuestra propia integridad. Socavando la poca salud mental que se aferra a la tabla de lo que se debe hacer, pero que nos resistimos a hacer.

Olvidamos que las consecuencias de la decisión a tomar conlleva una serie de ondas expansivas que vendrán a golpear otros puertos, aunque se tomen las precauciones.

Lo más lógico y sabio es dar un paso a un lado y dejar que avance el otro jugador. Sin embargo, el orgullo toma el mando con la determinación de que el juego se acabará hasta que cante la gorda.

Olvidando que la gorda es quien tiene la última palabra, dueña del escenario en la ópera de la vida, dueña de lo inevitable sino refrenas al orgullo disfrazado de falso amor propio. Iniciamos a jugar, pero olvidamos como parar.

© #ShadowMisLetras

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Poemas

Hay poemas que se escriben con una parte del alma rota.

Poemas que acechan la frustración

coquetean con la ilusión,

seducen a la razón,

aniquilan con intensión.

Poemas cuya caricia se siente como una hoja de afeitar

otros como la sublime pluma de pavorreal.

Poemas cuya oscuridad alumbran el deleite de lo que fue.

Poemas llenos de mí y mi anhelo.

Poemas llenos de tí y mis sueños.

Poemas formados por letras inundadas de efímeros halagos,

de intensos reproches,

de ti y de mi.

Hay poemas que no solo se viven,

se saborean,

te menosprecian,

te despedazan queriendo más.

Esos que los conviertes tuyos.

Poemas cálidos, fríos, intensos, oscuros o de colores.

Poemas que siendo míos pueden convertirse en tuyos.

Hay poemas que sumergen sentimientos

y éstos salen a flote con pucheros.

Poemas que buscan el fuego de la pasión,

la locura del intenso roce de miradas

y la humedad de un excelso beso.

Hay poemas de mis poemas.

Tatuados con tinta indeleble.

Escritos con lágrimas ocultas en sonrisas.

Poemas que huyen de la prisión de mi alma

y disfrazados de letras alcanzan su libertad

Hay poemas que engrandecen al amor,

que recriminan la indiferencia,

que aborrecen el existir.

Poemas cuya efímera existencia logran la inmoralidad.

Poemas que desbordan pasión.

Poemas lúgubres camuflados de brillante dolor.

Hay poemas que se escriben a medias

porque su quemante dolor me somete.

Hay poemas y mis poemas.

© #ShadowMisLetras

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Indiferente

Por eso te veo así.

Con cuidado,

para que mi mirada no sea perceptible

y sigas ignorando mi interés.

Existen anhelos que es mejor mantenerlos así,

indiferentes,

como un anhelo inalcanzable.

Disfruto esa sensación de estremecimiento,

resultado del estímulo al ver la comisura de tu boca,

cada vez que hablas,

cuando sonríes,

cuando estás serio,

cuando coqueteas sin saberlo.

Por eso te veo así.

indiferente,

para que no percibas como acaricio tu mejilla

con la pupila dilatada, extasiada;

mordiendo el interior de mi labio inferior,

imaginando mi cuerpo rodeado por tus brazos.

Por eso te veo así.

Indiferente.

Susurrando en mi mente,

ese conjuro antiguo que logre mostrarme

si en verdad eres tú lo que necesito.

Sonriendo cada vez que te pienso,

abrazando tu recuerdo.

Viéndote en silencio,

pensándote a gritos,

sonriéndote con indiferencia,

añorándote con lujuria.

Por eso te veo así.

Indiferente.

© #ShadowMisLetras

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Entre libros y atardeceres

Ojalá me cruce con alguien que tenga tantas ganas de soñar y vivir como yo.

Que no me mienta ni se mienta así mismo,

que baile y ame con honestidad.

Ojalá coincida con esa constelación y me brinde la estabilidad orbital,

para que cada estrella fugaz se acople a las mías y dancen en el nuevo universo.

Ojalá y mi ojalá se cumpla.

Ojalá que mi ojalá se cruce con tu ojalá y que cada día nuestras estrellas aumenten la intensidad de sus brillos.

Ojalá alcance mi anhelo del amor de pareja y viva la dicha de cruzar mi alma con la de alguien con las mismas ganas,

con la misma honestidad,

con ambiciones y metas.

Ojalá y me cruce con esa alma que añore una armoniosa convivencia,

entre libros y atardeceres,

entre café y charlas,

entre sueños y amaneceres.

© #ShadowMisLetras

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Esencia oculta en la incongruencia

¿Qué ves en mi mirada?

¿Se logra ver acaso mi esencia?

¿Percibes el ocaso y el alba en mi sonrisa?

¿Reconoces la esperanza sujetada a mi cabello?

¿Puedes descubrir mis ilusiones en cada gesto?

Mi vida es una chispa de pasión, incongruente para la mayoría, por mi visión tan romántica de la existencia, del vivir, del ser.

Pareciera que vivo en una fantástica fantasía, pero ¿Acaso no existimos en diferentes realidades?

Mi juicio es lo que dirige mi transitar en un mundo tan irreal, tan confuso, tan imperfecto.

No logro encajar.

Aún no.

Quizá conforme mi inteligencia evolucione a sabiduría;

tal vez continuando con mis cuestionamientos logre concebir mi espacio en este universo.

La pasión que arde en mi alma, ha sido la luz que ha guiado mis días oscuros, mis largas noches de buscar sin encontrar.

Colaboro, porque me lo he prometido, con dejar un mundo más bonito, inspirando a que se reconozca que con amor, agradecimiento y tolerancia la convivencia es posible.

Influenciando, con mis actitudes, que todos podemos lograr la felicidad sin afectar la de otros.

Acaso ¿percibes eso en mi mirada?

Documento con fotografías mi día a día, reconociendo mi evolución, no solo física sino de pensamiento, anhelos y metas.

Me pierdo en ensoñaciones, que son la inspiración, para que mi transitar por este mundo tenga sentido.

El ocaso y el alba, en mi rostro habitan.

Dibujan con destellos intermitentes, la transición hacia un nuevo cómo, hacia un nuevo para qué.

No, no lograrás ver mi esencia.

Porque incomoda lo real que puedo ser al mostrarte quién soy y quién puedo llegar a ser.

Tu ves apenas una sombra de lo que soy, pero para que conozcas mi esencia primero debes darte permiso de traspasar la apariencia incongruente de mi existir.

© #ShadowMisLetras

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El amor jamás volvió o quizá nunca llegó

El amor jamás volvió o quizá nunca llegó.

Recuerdo que en mi adolescencia, cuando la inocencia te brinda la dicha de encender una vela de ilusión, con quiméricos anhelos protegí la luz de esa vela y llegó un día en que se extinguió y pereció.

Las circunstancias del crecimiento físico y mental, vinieron a rematar mi crecimiento emocional que desde pequeña había sido lapidado.

Imaginé un amor como el que yo ofrecí en todo momento. A lo largo de mis 47 años, he sido comprensiva, tolerante, complaciente, detallista y devota, claro con esos grandes defectos como lo son mis alocadas y estrambóticas maneras de comportarme.

Aun así, he dado todo. Desde lo más mínimo como lo es un abrazo de buenos días, hasta mi apoyo y el respaldo para lograr crecer en pareja.

Pero no fue suficiente. En ninguno de los tres intentos.

El amor jamás volvió o quizá nunca llegó.

Puede que el amor me tenga en una lista de espera de otra época, de otro tiempo y en otro espacio.

Que en este mundo me haya tocado conocer únicamente el amor fraternal de padres e hijos, de hermanos, amigos y colegas.

Quizá nunca ha llegado el amor romántico que anhelé y que cuando estuve enamorada fue porque decidí que debía ser ahí, aunque bien sabía que no lo era en cada ocasión que sucedió.

A lo mejor la inocencia de aquellos años no midió la magnitud de sus acciones al quitar todos los permisos de seguridad, asumiendo que el poner límites bloquearía el ingreso del amor y dejó entrar a tres seres que dieron grandes lecciones, dolorosas lecciones.

Lo que ha provocado que todos los permisos de seguridad avanzada se hayan activado y, desde entonces, el amor no ha vuelto o puede que nunca haya llegado.

La romantización de lo que es el amor me dio una idea equivocada, y ahora he romantizado a la soledad ante el miedo de volver a sufrir.

Las decepciones nos ayudan a crecer, pero he llegado a un tiempo en que quiero crecer, pero no ha base de decepciones ni dolorosos desenlaces.

© #ShadowMisLetras

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Románticas especulaciones

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

Verte y creer que hablamos en el mismo código.

Recibir tus detalles y soñar con que puede ser.

Escuchar tu timbre de voz y, en mi mente, verte seductor y celebrar mi triunfo.

Ver tus labios y soñar con tus besos, pretender que me pertenecen y volar entre tu aliento.

Leer tus mensajes y vislumbrar las posibles intenciones, sonrío al creer que se concretarán.

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

Especulo sobre una romántica historia literaria.

Aquella donde todo es sublime, intenso, incondicional y real.

Es una de mis virtudes, creer que puedo llegar a tener eso: «mi propia historia literaria»

Añorar que el amor volverá a colocarme en el mapa.

Esperar que cupido no enrede nuestros hilos con incoherentes situaciones y que lograré mi quimera.

Verme junto a ti leyendo y comentando sobre nuestros libros favoritos.

Tener discusiones a causa de los escritores que no nos gustan.

Estar en un ensueño y morir ahí, juntos en la embelesada realidad que soñamos.

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

© #ShadowMisLetras

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