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Papelito

Arranque una hoja de un viejo cuaderno, pero al abrirlo me percate de algo, habia una hoja cortada a la mitad, revise la pasta del cuaderno y decía, “Literatura”.
Entonces recordé que era uno de los cuadernos que usaba cuando estudiaba ya hace 8 años.
De repente como si de una placa tectónica se tratara mi corazón tembló, y mis ojos como brisa, lagrimas soltaron.
esto debido a que ese pedazo de papel o “papelito” fue aquel que le envíe aquel día.
Que con miedo me atreví a darselo y por que es tan significativo, pues aquel papelito fue el inicio de una pequeña historia muy hermosa que por un por un tiempo me hizo subir al cielo, pero fue un pequeño pestañeo, pues del cielo me dejo caer al infierno mismo. que hasta el día de hoy me quema el corazón

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Ojalá

Ojalá me cruce con alguien que tenga tantas ganas de soñar como yo,

que no me mienta

ni se mienta así mismo,

que baile entre los turbulentos momentos

y ame con honestidad.

Ojalá coincida con esa constelación y me brinde la estabilidad orbital,

que cada estrella fugaz se acople a las mías

y dancen en el nuevo universo.

Ojalá y mi ojalá se cumpla,

que se cruce con tu ojalá

que cada día nuestras estrellas aumenten la intensidad de sus brillos.

Ojalá alcance mi anhelo del amor de pareja y

viva la dicha de cruzar mi alma con la de alguien con las mismas ganas,

la misma honestidad,

con ambiciones y metas.

© #ShadowMisLetras

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Volver a decir adiós

Una casa a oscuras,
una foto sonriente,
el silencio del vecindario,
un nudo en el pecho que no se va.

Los recuerdos de quienes ya no están
se quedan habitando la memoria.
Se sienten como un frío en el cuerpo,
pero no es un frío que toque la piel,
sino uno que nace más adentro.

Hay despedidas que parecen eternas.
Pasa el tiempo y, de pronto,
un aroma, una canción o un objeto cotidiano
invaden el cuerpo por completo,
y es necesario volver a decir adiós.

Porque el duelo no termina,
solo aprende a hablar más bajo.
Se esconde entre los días tranquilos
hasta que una ausencia vuelve a pronunciar sus nombres.

Y entonces comprendo
que recordar también es una forma de amar.
Que quienes se marchan nunca desaparecen del todo,
siguen encendiendo una luz, incluso en las casas a oscuras.

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Adiós…

Adioooos…

¿Si me dolió decirte adiós?
Sí…
Pero prefiero decir, que hay más cu**s que estrellas, aunque realmente por dentro me siento destruido, mi corazón no soporta, que te hayas ido.
No soy una gran persona, pero si una persona que se siente grande contigo. Tus ojos, cabello y esa gran sonrisa que forman una combinación extraordinaria, dicen que las auroras hay que verlas una vez en la vida, pero yo en esos hermosos ojos las veía diario.
Ya no te veía, así que me enfoque en mis proyectos, en mi vida, en mi familia, pero cuando te volví a ver como si de un ataque al corazón se tratase, me dolió el pecho, se me helo la sangre, como si el tiempo se detuviese me quede inmóvil.
Ahí comprendí que el adiós que te dije aquel día, fue en vano, no significo nada, seguía condenado a que mi corazón estuviera encerrado en ti.
Adiós… puede decirse simplemente para despedirse, pero tras esa corta y sencilla palabra quien lo diga puede estar destrozado, feliz o completamente ser un ingenuo y creer que estas dejando algo atrás, cuando realmente aun sigues atado a eso que sabes, amas mucho, pero te lastima el corazón.
Un adiós lleva todo un significado por detrás, para cada persona tiene un significado, es una historia más allá de una simple palabra o expresión, para mi lastimosamente el Adiós fue una estaca que se clavó en mi alma que aunque trate inútilmente de ocultar el día que te vi de nuevo mis sentimientos se despertaron, mi corazón tuvo más ritmo pero mi alma lloraba por dentro sabiendo que nunca te pude despedir de mí.

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Donde el alma guarda silencio

Hay noches en las que el cuerpo obedece,
mientras el alma permanece inmóvil,
como una flor que cerró sus pétalos
para proteger el poco sol que aún conserva.


Aprendí que existen promesas
que otros escriben con tinta ajena,
y caminos que se recorren
sin haber elegido el primer paso.

Sonrío cuando esperan una sonrisa,
callo cuando el silencio pesa menos que las palabras,
y llevo en el pecho un jardín
que pocos han visto florecer.

No es ausencia de amor,
es la búsqueda de un lugar
donde mi corazón pueda descansar
sin pedir permiso para sentir.

Porque el deseo no nace de la obligación,
ni la ternura se firma en un contrato;
ambos llegan despacio,
como la lluvia que encuentra tierra fértil.

Y aunque el mundo me repita
que debo ser fuerte,
que debo cumplir,
que debo continuar…

Dentro de mí aún vive una voz
que susurra con paciencia:

«No olvides quién eres
cuando todos intenten decirte quién debes ser.»

Quizá algún día mis pasos
dejen de seguir senderos ajenos,
y mis manos aprendan
a abrazar aquello que realmente elijan.

Ese día mi mirada volverá a brillar,
no porque el pasado haya desaparecido,
sino porque habré descubierto
que la libertad también puede comenzar
con un solo latido de valentía.

Hasta entonces, seguiré cuidando de mi alma,
porque incluso en medio del silencio
hay una parte de mí
que nunca ha dejado de esperar la primavera.

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Buzón E, Escribólogxs, Escribología

Monólogo bipartito

El Diván de Alejandría…

Se supone que ciertos tiempos se conjugan con distintas versiones de alguien, un poco más loca, un poco más cuerda. Pero ahí está. Donde siempre ha permitido sentarse, en esa  esquina rota con las medias tejidas, un libro de poesía leído por milésima vez y el alma dormida.

¿Qué estamos haciendo? Deberíamos haber firmado ya un tratado de paz, una tregua definitiva, pero ese lado izquierdo acaba de armar una revolución clandestina por un par de ojos, y está perdiendo el control.

Ten cuidado, me susurras con tu voz de manual, racional, asustada. Acuérdate de la campaña de Rusia; no te lances al frío sin abrigo, que vas a congelarte como los viejos ejércitos.

…Retazos en una libreta de café

Qué rabia da que siempre tenga la lógica de su lado. Se obliga a analizar cada uno de sus gestos como si desenterrara ruinas antiguas, buscando la falla, el truco, el aviso de que esto va a terminar en un desastre histórico aunque en realidad solo sea el epítome de su melancolía.

Se observa como una observadora fría, que anticipa la caída del imperio antes de haber puesto el primer ladrillo de la casa. Pero de fondo suena una guitarra. Esa trova vieja, con sus acordes tristes, que siempre sabe por dónde meterse para tumbar las defensas.

No sabe de estrategias ni de consecuencias; habla en el idioma de los que se quedan despiertos hasta la madrugada. Es un ser necio que insiste en que el amor no se mide con regla. 

Dicotomía básica

Tú me recuerdas que idealizar es peligroso, que es un invento de los poetas muertos del siglo XIX para hacernos sufrir. Y qué, es una reinvención de los frustrados del siglo XXI para hacernos sufrir aún más.

Pero cuando me besas la mano, toda la teoría se desmorona como un muro viejo de piedra. Es una primavera silenciosa que me cambia el clima por dentro.

Es agotador vivir dividida. Ser la que intenta salvarse del golpe y, al mismo tiempo, la que corre sonriendo hacia el precipicio con los ojos abiertos. Romántica que escribe metáforas en las servilletas porque no me cabe el sentimiento en el cuerpo.

Supongo que de eso se trata. Tienen que aprender a caminar juntos. Que la mente cuide los pasos mientras el corazón, terco, libre y un poco antiguo, sigue apostando todo al amor… esperando que esta vez, la historia no termine en ruinas, sino en canción.

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Pixel art of a female adventurer casting a glowing magical spell on a cliff at sunset
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Date permiso de sentir

Suelta eso que sostienes con tanta necedad.

Entrega lo que no quieres dar.

Cambia lo que no has querido cambiar.

Haz lo que temes tanto hacer.

Deja entrar oxígeno a ese turbio oráculo.

Suelta tu esencia sin miedo.

Entrega tu alma a la autonomía.

Cambia el enfoque de tu vida.

Haz valer cada anhelo.

Deja atrás el recelo.

Suelta el encanto de tu existencia.

Entrega la turbia necedad del «no puedo».

Cambia la vigilia por la víspera de tu despertar.

Haz que se consuma la aspiración a ser feliz.

Sé feliz, vive, siente, date permiso de sentir.

© #ShadowMisLetras

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Woman leaning on balcony railing with hot drink watching forest sunset from 14th floor
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Conocí al amor

Siempre quise conocer al amor.
Me he enamorado.
Sin duda yo inventé que también estaba enamorado de mí.
Imaginé que la manera afable de convivencia inicial era interés y que me estaba cortejando.
Me enamoré y quise creer que el sentimiento era mutuo.
Sentí que me miraba como si yo fuese el atardecer más hermoso.
Sentí esa sonrisa como si me perteneciera.
Sentí y los días me arrullaban.
Todo fue un cruel mal entendido.
Escribí historias donde nunca existió la frase «érase una vez…»
Embellecí con la dulzura de la ilusión a aquel personaje que no me ofreció nada.
Atribuí romanticismo a un personaje que con cruel desdén me enseñó que el amor existe solo en mi concepción.
Sin duda yo siempre he soñado con ese amor bonito.
Inventando devoción en personajes que son devotos solo de ellos mismos.
Sentí que me deseaban y así fue, pero solo fui una posesión, un objeto.
Sentí que podría convertirme en algo más, y así fue.
Me transformé en el cadáver viviente que se consume de inanición ante la ausencia del amor y la devoción.
Sin duda soy una maravillosa inventora y siento lo que nadie más puede, lo que nadie más concibe.
Sin duda conocí al amor, pero no a ese con el que he soñado.
©#ShadowMisLetras

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Amor en Silencio

Amor en Silencio

Te veo desde lejos, amor sin dueño,
como se mira un sueño que no se puede tocar,
con la calma rota en el pecho
y la piel ardiendo sin poderte alcanzar.


Tú caminas sin saberlo,
ajeno a esta tormenta que llevo por dentro,
con esos rizos que provocan suspiros
y una mirada que me desarma lento.


Eres joven, tan libre, tan claro,
y yo… yo soy cautiva de lo que no digo,
mi amor por ti no tiene edad ni horario,
solo un corazón que late contigo.


No sabes que me enredas con tu voz,
ni que en mis noches apareces sin llamar,
que mis labios guardan tu nombre
como un secreto imposible de soltar.


El mundo diría que no debo sentir esto,
que tú eres un fuego que no debo tocar…
pero el alma no sabe de reglas,
solo sabe amar.


Y aunque tú no sepas nada,
aunque pases y no me mires jamás,
yo te amo en silencio, sin medida,
como solo se ama una vez…
sin edad.

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Entre luces y letras

Vivo entre luces que no siempre alumbran,
y sombras que me enseñaron a mirar.
He aprendido a leer el alma del día
y a escribirle al silencio sin titubear.

Mis pasos no suenan como los demás,
caminan por bordes, dudan, tropiezan,
pero nunca se rinden,
porque hay fuego en mis dudas
y verdad en mi torpeza.

Recojo historias que nadie cuenta,
con manos que tiemblan,
con ojos que queman.
Soy quien escucha lo que otros callan,
y convierte el dolor en letra eterna.

He luchado con todo lo que fui,
con el cuerpo, con el alma,
y a veces…
solo con el deseo de no desaparecer.

No busco aplausos ni tronos de oro,
solo quiero dejar algo que respire,
algo que hable por mí
cuando ya no me quede voz.

Entre luces y letras,
entre derrotas y fuego,
me encontré entera…
aun cuando todo me quiso a pedazos.

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