Escribología

Cuando menos lo esperaba..

Llegaste cuando menos esperaba volver a creer en el amor. Encontraste un corazón que llevaba demasiado tiempo escondido detrás del miedo, convencido de que era más seguro dejar de sentir que volver a arriesgarse.

Y, aun así, te quedaste.

No llegaste prometiéndome un para siempre. Llegaste con la calma de quien no necesita grandes palabras para demostrar lo que siente. Bastó un simple «hola», una mirada y uno de tus abrazos para que el invierno que habitaba en mí comenzara, poco a poco, a convertirse en primavera.

Sin darte cuenta, derribaste cada una de las barreras que construí durante años. Nunca me apresuraste; caminaste a mi lado con paciencia, hasta que un día descubrí que ya no le tenía miedo al amor… porque estabas tú.

La primera vez que nos atrevimos entendí que no solo estaba entregándote mi cuerpo, sino también mi confianza, mis miedos y esa parte de mi alma que había jurado no volver a compartir con nadie. Contigo todo se sintió diferente: más sincero, más profundo, más nuestro.

Hoy puedo decirte que me enamoré de la forma en que me miras, de la tranquilidad que encuentro en tus abrazos y de la paz que siento cada vez que nuestras manos se encuentran. Me enamoré de la persona que eres y de la mujer que soy cuando estoy contigo.

Gracias por llegar a mi vida cuando ya había dejado de esperar a alguien como tú. Gracias por recordarme que el amor no siempre llega haciendo ruido; a veces llega en silencio, con paciencia, con ternura… y termina convirtiéndose en el lugar donde el corazón, por fin, encuentra su hogar.

Si alguna vez me preguntas cuándo me enamoré de ti, no sabré darte una fecha. Solo sé que, sin darme cuenta, dejaste de ser una persona más para convertirte en el lugar donde siempre quiero volver.

Te Amo…♥

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Escribología

Reencuentro Inesperado

Pasé siete años sola.
Siete años escuchando que el tiempo se me iba,
que el amor no espera,
que la soledad no es un lugar para quedarse.

Y aun así, me quedé.
Aprendí a estar conmigo…
hasta que sin buscarlo, volviste tú.

Te conocía desde siempre,
desde esa edad en la que el corazón siente
pero no se atreve a hablar.
Cuando entrabas, algo en ti brillaba,
y sin saber por qué, mis ojos siempre te buscaban.

La vida nos separó,
yo me fui, me perdí, crecí lejos…
y cuando volviste a aparecer,
todo en mí volvió a temblar igual que antes.

Esa primera noche,
las palabras fluyeron como si nunca hubiera pasado el tiempo,
las risas, la música, el silencio cómodo…
y luego ese beso inesperado
que me recorrió el cuerpo como un recuerdo que despierta.

No era solo piel,
era historia contenida,
era lo que nunca nos dijimos
y por fin se atrevía a existir.

Después vinieron las dudas,
el miedo, los tiempos incorrectos,
las pausas que duelen,
las ganas que no se van.

Y aun así, cada vez que te pienso,
mi cuerpo recuerda,
mi corazón se acelera,
y algo en mí sabe que no es casualidad.

No sé qué somos,
ni en qué punto exacto estamos,
solo sé que lo que pasa entre nosotros
me mueve, me despierta, me gusta…
y no quiero que tenga final.
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Young woman writing in a journal amid piles of Japanese literature books in a cozy room
Escribología

Una vez

Una vez me enamoré perdidamente.

Dejé a un lado todo.

Sí.

Todo.

No importaba nada más que ser lo que creí que él quería.

Fracasé.

No logré más que su irrespeto.

Su falta de aprecio.

La cruel indiferencia.

Conseguí ser feliz, ocasionalmente.

Me mantuve absurdamente comprometida con él siendo una abusiva conmigo.

No me cuidé.

Me autoflagelé.

Fui mi verdugo por instrucciones de mi esquizofrénico corazón.

Mi juicio se nubló.

Mi vida se estancó.

Una vez me enamoré.

Fue una bendición.

Gracias a ese amor tan insano, lleno de tortuosas circunstancias, mi lenguaje floreció.

Mi escritura se gestó.

Intenté escribirle para que comprendiera lo que significaba en mi vida.

Sin embargo, jamás comprendió mis letras cargadas de emociones, de sentimientos, tan llenas de mí.

Fue como escribirle en braille, solo fueron para él unos puntos sin sentido.

Estuve a punto de darme por vencida y no volver a escribir.

Quise acallar mi mente, silenciar mi alma y cortar toda comunicación de plasmar en la unión de letras esa quimera que añora constantemente salir de mi ser.

Una vez me enamoré y fue una desgracia, porque quise dejar de escribir y morir en silencio.

Logré superar el miedo sobre la indiferencia a lo que escribo.

Volví a escribir.

Un tiempo después me volví a enamorar.

Creí que no sucedería y heme aquí, ilusionada, soñadora y un poco ingenua.

Me dejo llevar y no temo volver a sufrir por amar, pues es parte del paquete.

Sigo escribiendo y puede que vuelva a escribir en braile, pero no por ello dejaré de expresar.

¿Acaso un pájaro deja de volar por que alguna vez chocó contra un vidrio? El dolor tal vez lo detuvo un tiempo, pero volvió a hacerlo cuando el shock del trauma se disipó.

Una vez me enamoré y casi muero.

Me volví a enamorar y sin miedo voy a vivirlo.

©#ShadowMisLetras

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Woman leaning on balcony railing with hot drink watching forest sunset from 14th floor
Escribólogxs

Conocí al amor

Siempre quise conocer al amor.
Me he enamorado.
Sin duda yo inventé que también estaba enamorado de mí.
Imaginé que la manera afable de convivencia inicial era interés y que me estaba cortejando.
Me enamoré y quise creer que el sentimiento era mutuo.
Sentí que me miraba como si yo fuese el atardecer más hermoso.
Sentí esa sonrisa como si me perteneciera.
Sentí y los días me arrullaban.
Todo fue un cruel mal entendido.
Escribí historias donde nunca existió la frase «érase una vez…»
Embellecí con la dulzura de la ilusión a aquel personaje que no me ofreció nada.
Atribuí romanticismo a un personaje que con cruel desdén me enseñó que el amor existe solo en mi concepción.
Sin duda yo siempre he soñado con ese amor bonito.
Inventando devoción en personajes que son devotos solo de ellos mismos.
Sentí que me deseaban y así fue, pero solo fui una posesión, un objeto.
Sentí que podría convertirme en algo más, y así fue.
Me transformé en el cadáver viviente que se consume de inanición ante la ausencia del amor y la devoción.
Sin duda soy una maravillosa inventora y siento lo que nadie más puede, lo que nadie más concibe.
Sin duda conocí al amor, pero no a ese con el que he soñado.
©#ShadowMisLetras

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Mario Benedetti / defensa de la Alegría
Buzón E

Defensa de la Alegría

AUTOR: Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

“Después de todo, la muerte es solo un síntoma
de que hubo vida.”

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Escribología

No te enamores

No te enamores, por favor, no lo permitas.

No sucumbas ante el peor de los tormentos.

Es una tortura autoinfligida.

Beber el mejor cóctel aderezado con gotas de cicuta.

Comer el delicioso manjar contaminado con arsénico.

Se ignora que mueres un poco con cada sorbo, con cada mordisco.

No te enamores, por favor, no lo permitas.

Te conviertes en un ser inanimado.

Tus decisiones son erráticas y tu coherencia se ve nublada ante la ilusión de lo perfecto.

Te enamoras y dejas a tus deseos, a tus metas en el rincón de los pendientes.

Tu vida pasa a segundo plano.

No te enamores, por favor, escúchame.

Te transformará en un fanático devoto, en un kamikaze.

No vivirás si no es para ese ser.

Tu existencia se reducirá a una insignificante vida parásito.

Harás lo que sea necesario para ser ese ser que tu ser especial merece.

Darás todo y más, con tal de demostrarle cuánto le amas.

No te enamores, por favor, atiéndeme.

Terminarás hecho añicos.

Lamiendo cada herida con el poco amor propio que inteligentemente se escondió al ver tu insensatez.

Tu deceso será una victoria para el amor, te convertirás en un defensor de su turbia existencia.

Continuarás, como un errante, buscando el amor, queriendo triunfar y soñando con que puedes enamorarte y no sufrir sus contraindicaciones.

No te enamores, a menos que estés consciente que morirás tortuosa y lentamente.

© #ShadowMisLetras

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Amor en Silencio

Amor en Silencio

Te veo desde lejos, amor sin dueño,
como se mira un sueño que no se puede tocar,
con la calma rota en el pecho
y la piel ardiendo sin poderte alcanzar.


Tú caminas sin saberlo,
ajeno a esta tormenta que llevo por dentro,
con esos rizos que provocan suspiros
y una mirada que me desarma lento.


Eres joven, tan libre, tan claro,
y yo… yo soy cautiva de lo que no digo,
mi amor por ti no tiene edad ni horario,
solo un corazón que late contigo.


No sabes que me enredas con tu voz,
ni que en mis noches apareces sin llamar,
que mis labios guardan tu nombre
como un secreto imposible de soltar.


El mundo diría que no debo sentir esto,
que tú eres un fuego que no debo tocar…
pero el alma no sabe de reglas,
solo sabe amar.


Y aunque tú no sepas nada,
aunque pases y no me mires jamás,
yo te amo en silencio, sin medida,
como solo se ama una vez…
sin edad.

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Escribología

Me gustas

Lo que más me gusta de tus ojos,

es la caricia tierna que me brindas,

esa mirada enamorada,

ese universo de halagos,

ese cosmos de mimos.

Esa ternura con la que abrigas mi silueta.

Ese amor con el que contemplas mi alma.

Lo que más me gusta de tu sonrisa,

es la picardía dibujada en tus labios,

es la invitación a rozarlos,

es la algarabía de la degustación,

es la pasión ardiente que surge al vernos.

Lo que más me gusta de tu voz,

es la seducción en cada letra pronunciada,

el timbre tan propio de tu ser,

la peculiaridad de la vibración

que soborna mi voluntad.

Lo que más me gusta de ti,

es que puedo estar contemplándote

en total silencio,

deseándote a gritos.

Es que puedo descubrir tu esencia,

transformando mi anhelo,

provocando un choque de emociones.

Lo que más me gusta de ti,

es lo que soy al verme en ti.

#Shadow

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