Cuando estás a punto de dormir y sientes esa sensación de no querer hacerlo, porque sabes que algo pasará mañana, que algo se acerca o que simplemente no sabes el resultado de algo que se aproxima.
Esa sensación que te da como en la antigua europa, dónde los prisioneros condenados a muerte, contaban, los minutos, horas o días, para ser llevados a la horca.
Eso misma sensación que te quita el sueño, el hambre y hasta la paz, sientes como si te estuviera consumiendo la vida.
No sé sabe que pasara, pero si se que ese miedo, ese nerviosismo que te da, como cuando a un niño le van a poner una inyección, ese mismo terror, pánico y ansiedad que te carcome cada parte del cuerpo.
No sé sabe que pasara, pero lo único que sabemos es que podemos huir, pero siempre tendremos la duda del ¿que habrá pasado si? O afrontar de frente lo que viene con el miedo de que o sea bueno o mal resultado.
Si eres creyente o religioso, solo queda persinarse y encomendarse a Dios, si no lo eres únicamente queda esperar el resultado de lo que hayas realizado.
Esa sensación no se la deseo a nadie, pero es casi seguro que todos pasamos por eso, y es cuando nos damos cuenta que es donde más apoyo necesitamos, por eso nunca dejes a nadie solo en esas situaciones.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.