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Adiós…

Adioooos…

¿Si me dolió decirte adiós?
Sí…
Pero prefiero decir, que hay más cu**s que estrellas, aunque realmente por dentro me siento destruido, mi corazón no soporta, que te hayas ido.
No soy una gran persona, pero si una persona que se siente grande contigo. Tus ojos, cabello y esa gran sonrisa que forman una combinación extraordinaria, dicen que las auroras hay que verlas una vez en la vida, pero yo en esos hermosos ojos las veía diario.
Ya no te veía, así que me enfoque en mis proyectos, en mi vida, en mi familia, pero cuando te volví a ver como si de un ataque al corazón se tratase, me dolió el pecho, se me helo la sangre, como si el tiempo se detuviese me quede inmóvil.
Ahí comprendí que el adiós que te dije aquel día, fue en vano, no significo nada, seguía condenado a que mi corazón estuviera encerrado en ti.
Adiós… puede decirse simplemente para despedirse, pero tras esa corta y sencilla palabra quien lo diga puede estar destrozado, feliz o completamente ser un ingenuo y creer que estas dejando algo atrás, cuando realmente aun sigues atado a eso que sabes, amas mucho, pero te lastima el corazón.
Un adiós lleva todo un significado por detrás, para cada persona tiene un significado, es una historia más allá de una simple palabra o expresión, para mi lastimosamente el Adiós fue una estaca que se clavó en mi alma que aunque trate inútilmente de ocultar el día que te vi de nuevo mis sentimientos se despertaron, mi corazón tuvo más ritmo pero mi alma lloraba por dentro sabiendo que nunca te pude despedir de mí.


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