In-despedidas
Escribología

Las In-despedidas

Los segundos se sienten fuertes,
las letras en la pantalla parecen indefensas
pero los dedos se entumecen
escribiendo sobre temas del corazón

Yo únicamente estoy aquí…
con las pupilas en blanco
(por el reflejo de la app que uso)
yo sigo pensando y pensando
mi corazón sigue bombeando y bombeando
mis dedos… esos solo escriben
en «off mode» o sea, en modo automático
porque yo ni siento nada…
ellos sí se agitan y se emocionan
pero en un pimpaz
huyen de seguir mis instrucciones.

Realmente quiero lagrimear escribiendo
adoro empezar en la E y terminar con gotitas en los ojos,

Realmente lo intento: llorar
para ello apelo a la nostalgia de las despedidas
apelo a lo no hecho, a lo no sentido profundamente
intento encontrar traumas en mi niñez
intento recordar cómo se sintió su abandono
intento recordar cómo se sintió su regreso
Yo lo intento…
intento buscar en mis memorias…
en mi librería de recuerdos tristes…
pero nadota… nada de nada
porque solo sigo escribiendo…
solo los versos libres me acompañan
en un sin querer…
llegué al estante de recuerdos absurdos
el que está junto al estante de recuerdos fingidos…

Allí encontré algunas respuestas:
Me apasiona hablar de las despedidas
de las millones de despedidas -que no di-
de los últimos abrazos con desodorante barato
de los últimos besos con dientes amarillos
y de las tomadas de mano con sudor…

Solo me acompaña la oscuridad…
Río lúgubremente con música de La Receta
porque » ¿Y pa’ qué iba a volver a buscarme?
Si no echa de meno’ lo que hay por aquí»
… canto fuerte…

Pero ni llorar, ni emocionarme con despedidas.
Confirmé que nunca las di…
Descubrí que solo se despide quien hace un vínculo
y yo… bueno… yo nunca hice uno.

No aún.

Foto: Giova Báchez

Estándar
Nueva Zelanda
Escribología

Nueva Zelanda

Nueva Zelanda parece lejos
incluso cuando aparece en la pantalla.

Como si el mundo tuviera bordes
y allá, después del último océano,
todavía quedara un país
aprendiendo a sostenerse entre islas.

En Auckland la mañana llega con viento.
Alguien espera un bus,
alguien cruza cerca del puerto,
alguien compra café
mientras las noticias del Mundial
pasan breves,
casi como una visita.

Aotearoa no necesita gritar
para existir.

Tiene montañas que no presumen,
lluvia sobre los techos,
carreteras largas,
ovejas detrás de una cerca
y un silencio verde
que parece anterior a todo.

Cuando el partido termina,
no hay una tragedia enorme.

Solo una pantalla apagándose,
un vaso sobre la mesa,
la sensación de que algunos países
regresan demasiado rápido
a la distancia.

Pero Nueva Zelanda no desaparece.

Se queda allá,
al otro lado del mapa,
con el mar rodeándolo todo,
recordándonos que también hay lugares
que pierden sin romperse
y se van del Mundial
como quien vuelve despacio
a su propia orilla.

Estándar
Escribología

Portugal

El fado no canta tristeza.
La acomoda.
La sienta junto a la ventana
y le sirve silencio.

Portugal no corre.
Permanece.

A veces es dejar
que algo nuestro
se quede mirando el horizonte.

Estándar
Argentina
Escribología

Argentina

No la bebe de golpe.
La deja enfriar un poco,
como si el tiempo
también necesitara sentarse.

En algún café
hay una silla vacía
que nadie mueve.
No por tristeza,
sino por costumbre.

El Río de la Plata
mira sin decir nada.
Tal vez los ríos
también aprenden
a parecer distancia.

Entonces Argentina
no es solo una orilla del sur.
Es una respiración compartida,
una casa breve
debajo de muchas banderas.

Se vuelven una forma
de extrañar
lo que nunca fue nuestro.

Estándar
Mario Benedetti / defensa de la Alegría
Buzón E

Defensa de la Alegría

AUTOR: Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

“Después de todo, la muerte es solo un síntoma
de que hubo vida.”

Estándar
Escribología

Melodía

Amo la música.

La magia que envuelve un sentimiento.

Las notas cargadas de emoción.

La oleada de caricias al alma.

La sublime explosión de pensamientos.

Tantos anhelos.

Tantas historias.

Mágico transporte para recordar personas, lugares, momentos y circunstancias.

Amo la música.

Y entre tantas melodías, me enamoré de la armoniosa sinfonía que emite tu ser.

El timbre particular de tu voz al pronunciar mi nombre.

La tenue ternura que emites al morir en mí.

Ése majestuoso ritmo con el cuál nos entregamos.

Amo la música y amo tu sinfónica locura.

La fusión de tu timbre con mi ritmo.

La genialidad de nuestras notas musicales, que recrean una constelación de pasión y amor.

Amo la música y la melodía que construimos al rozar nuestras almas en la magia de un beso.

#ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Crónicas del Vacío

En la pseudo-autosuficiencia de las personas
se inventan unas cosas tan chistosas
humanas, ácidas e irónicas paradojas
que amortiguan intimidades malgastadas

Nuevas formas de sacrificio
con autodefensas semi infalibles
que solo re-afirman en los miles de defectos
que ya se conocen desde la biblia

En un cielo inoportuno
recientemente fue descubierto
una grisácea nube de amoniaco
pensamientos descerebrados
y vacíos-horizontes

Vastas perplejidades e incertidumbres
acompañadas de punzantes espacios meditabundos
hartos segmentos de claridad máxima y oscuridad nula
subsecuentes, calibrados y nivelados
a la multitud sicalíptica de una calle sin nombre

El universo de pendejadas cognitivas
se silencian a semicorcheas puras
que abusivamente caen como lluvia con granizo
en una suciedad confundida con sociedad

Al frente de una pared orinada
un ojo negro y un iris marrón, desapercibidos
se distraen entre cientos de movimientos rutinarios
de una rutina provocada por una ciudad con ruido

Un espacio multilateral
donde la vida simbionte aflora
es una mezcla muy extraña
entre pulcritud e inmundicia

La cantidad de actividad
rebela la magnificencia equívoca
de la soledad que provoca el gentío

Ciertamente se confirma la compañía
afirmando la colectividad necesaria
de un no ser que desea ser
en la normalidad de los hechos

Final y deliberadamente
su unicidad provoca el caos solitario
solemnemente necesario
para hacer pasar su tormenta.

Estándar