Nueva Zelanda
Escribología

Nueva Zelanda

Nueva Zelanda parece lejos
incluso cuando aparece en la pantalla.

Como si el mundo tuviera bordes
y allá, después del último océano,
todavía quedara un país
aprendiendo a sostenerse entre islas.

En Auckland la mañana llega con viento.
Alguien espera un bus,
alguien cruza cerca del puerto,
alguien compra café
mientras las noticias del Mundial
pasan breves,
casi como una visita.

Aotearoa no necesita gritar
para existir.

Tiene montañas que no presumen,
lluvia sobre los techos,
carreteras largas,
ovejas detrás de una cerca
y un silencio verde
que parece anterior a todo.

Cuando el partido termina,
no hay una tragedia enorme.

Solo una pantalla apagándose,
un vaso sobre la mesa,
la sensación de que algunos países
regresan demasiado rápido
a la distancia.

Pero Nueva Zelanda no desaparece.

Se queda allá,
al otro lado del mapa,
con el mar rodeándolo todo,
recordándonos que también hay lugares
que pierden sin romperse
y se van del Mundial
como quien vuelve despacio
a su propia orilla.

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