Llegaste sin prisa, y de pronto todo cambió,
como si el aire mismo se hiciera más ligero.
Mi corazón, antes cerrado y cauteloso,
se dejó llevar por la calma de tu mirada.
La esperanza ya no es un sueño lejano,
sino una caricia que me envuelve cada día.
Tus risas, tus silencios, incluso tus gestos torpes,
son un refugio donde puedo simplemente ser.
Siento la tranquilidad de estar contigo,
de que no hay máscaras ni miedo que nos separen.
Y aunque el mundo a veces ruja y me confunda,
tu amor es un puerto seguro, constante y sereno.
No necesito promesas ni palabras grandiosas,
solo tu presencia que calma mis tormentas.
Porque en ti encontré más que amor:
encontré paz, raíces y un remanso de esperanza.
La soledad y yo
Amo a la soledad.
El poder de estar sin estar.
La emoción de escuchar mi interior.
Amo esa burbuja de silencio.
El privilegio de escuchar la nada.
La ausencia de la inagotable estridencia del diario vivir.
Amo ver hacia la nada de mi techo.
De oír el imperceptible sonido de la nada.
De ese vacío que me llena.
Amo la ausencia de otro ser.
Y disfruto más de esa compañía cuando decido compartirla.
Porque soy un ser socialmente selectivo.
Comparto cuando debe compartirse.
Converso con y cuándo deseo hacerlo.
La soledad y yo,
es la única relación constante y estable en mi vida.
Llevamos una relación de respeto y tolerancia.
Acudimos mutuamente cuando nos necesitamos.
Nos observamos, nos escúchanos, nos respetamos.
La soledad y yo,
amamos nuestra privacidad, nuestra rareza, nuestros diálogos o monólogos.
Amo a la soledad.
Compartimos los mismos gustos musicales, las mismas lecturas y hasta los mismos amores.
Detestamos el no cuestionar todo, aunque las respuestas provoquen más preguntas.
Amo a la soledad, a mi soledad, la disfruto y la añoro.
Esperar lo genuino
He amado con todo mi ser. He entregado sonrisas, abrazos y hasta mis silencios. He amado de formas que tal vez no todos comprendan, con la esperanza de construir algo que trascendiera el tiempo.
Hoy, sin embargo, me encuentro sola. No porque no existan opciones, sino porque aprendí que no se trata de llenar un vacío con compañía pasajera. No quiero un cuento de princesas ni un final escrito de antemano. Deseo algo real, sin máscaras ni disfraces.
Quiero un amor que no tema a mis heridas ni a mis risas inesperadas. Un amor que respete mis pausas, que celebre mis logros y que entienda que la vida no siempre es perfecta, pero puede ser maravillosa cuando se camina de la mano de alguien auténtico.
Mientras tanto, me tengo a mí. Y en este tiempo de espera, aprendo a abrazar mi soledad como un lugar fértil, donde florecerá lo genuino cuando llegue el momento indicado…

No te enamores
No te enamores, por favor, no lo permitas.
No sucumbas ante el peor de los tormentos.
Es una tortura autoinfligida.
Beber el mejor cóctel aderezado con gotas de cicuta.
Comer el delicioso manjar contaminado con arsénico.
Se ignora que mueres un poco con cada sorbo, con cada mordisco.
No te enamores, por favor, no lo permitas.
Te conviertes en un ser inanimado.
Tus decisiones son erráticas y tu coherencia se ve nublada ante la ilusión de lo perfecto.
Te enamoras y dejas a tus deseos, a tus metas en el rincón de los pendientes.
Tu vida pasa a segundo plano.
No te enamores, por favor, escúchame.
Te transformará en un fanático devoto, en un kamikaze.
No vivirás si no es para ese ser.
Tu existencia se reducirá a una insignificante vida parásito.
Harás lo que sea necesario para ser ese ser que tu ser especial merece.
Darás todo y más, con tal de demostrarle cuánto le amas.
No te enamores, por favor, atiéndeme.
Terminarás hecho añicos.
Lamiendo cada herida con el poco amor propio que inteligentemente se escondió al ver tu insensatez.
Tu deceso será una victoria para el amor, te convertirás en un defensor de su turbia existencia.
Continuarás, como un errante, buscando el amor, queriendo triunfar y soñando con que puedes enamorarte y no sufrir sus contraindicaciones.
No te enamores, a menos que estés consciente que morirás tortuosa y lentamente.
El significado de amar
Un día entendí qué era amar, el amor de pareja.
Fue un largo trayecto doloroso -debo aceptarlo-.
Pero, cómo no estar confundida si desde pequeña me fui alimentando de información sesgada.
Crecí con la idea que amar era entregarme sin condiciones, sin miramientos, sin razonamiento alguno para ser feliz.
Pero, hoy, hace siete años, en un instante de descubrimiento y satisfacción, caí en cuenta, al fin entendí y, sobre todo, acepté que estuve un poco errada.
Amar es poder vivir sin más compromisos que cuidarme, respetarme y disfrutar de mi hoy.
Ordenar mis prioridades y ver el amor no como posesión, sino como un acompañante que está a mi lado en diversas formas.
Un día entendí qué era amar.
Entonces, inicié con mi proyecto de vida y, aunque decaí en algunas oportunidades, logré identificar que me resistía a no entender que amar no es poseer.
En este trayecto de seis años que he librado sola, he concebido que:
Amar es paz mental,
amar es no depender,
amar es agradecer,
amar es contar con amistades,
amar es tener el respeto de mis hijos,
amar es amarme.
He comprendido que es maravilloso tener a alguien a mi lado, pero es perfecto si es recíproco, exclusivo y cortés.
Amar es más que tener a alguien únicamente por no estar solo.
Amar es sumar, crecer juntos y disfrutar de la peculiaridad del otro ser.
<<Encore>>
Es llama constante, no voraz
en la búsqueda de amarte un día más y un poco más.
en que latitud y altitud se anclan a tu pecho,
el horizonte es claro y también estrecho
y si, cada día es el día en que te busco,
porque te busco, también te encuentro…
y emocionante es el mañana
en el que todavía aún a ti huelo
somos ouroboros con siniestros y gracias
poema dialéctico de polvo de estrellas
somos versos de lógica sin burocracia
frutos del caos y el orden de la galaxia
en una prisión con puertas abiertas,
somos libro leído con todas las respuestas,
otros sueñan con otras dimensiones
pero hemos atinado a la grave apuesta
y en el proceso ganado una fortuna:
libertad de amar la realidad que es una
Para siempre un día más,
una promesa vivida en el día al día.
Un día más aún…
y un poco más…
Amor en Silencio
Amor en Silencio
Te veo desde lejos, amor sin dueño,
como se mira un sueño que no se puede tocar,
con la calma rota en el pecho
y la piel ardiendo sin poderte alcanzar.
Tú caminas sin saberlo,
ajeno a esta tormenta que llevo por dentro,
con esos rizos que provocan suspiros
y una mirada que me desarma lento.
Eres joven, tan libre, tan claro,
y yo… yo soy cautiva de lo que no digo,
mi amor por ti no tiene edad ni horario,
solo un corazón que late contigo.
No sabes que me enredas con tu voz,
ni que en mis noches apareces sin llamar,
que mis labios guardan tu nombre
como un secreto imposible de soltar.
El mundo diría que no debo sentir esto,
que tú eres un fuego que no debo tocar…
pero el alma no sabe de reglas,
solo sabe amar.
Y aunque tú no sepas nada,
aunque pases y no me mires jamás,
yo te amo en silencio, sin medida,
como solo se ama una vez…
sin edad.
Mágica conexión
Y de pronto llega alguien y le da por cambiar mi vida.
La haz hecho un poco menos o más complicada (sonrío como adolescente)
Poco a poco,
día a día,
sonriendo y confiando en que lo mejor está se avecina.
Peculiar.
Extraordinario.
Imponente me cortejas.
De ese tipo de personas por las que vale la pena darse permiso.
Si hubiese que elegir la creación de una historia, hubiese sido una como la que se esta gestando.
Porque me estas enseñando a que la vida no es solo pasar las hojas del calendario.
Es entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible.
Mi corazón emite una melodía que engrandece mi existencia, resultado de lo grande que tú eres.
Me has hecho dar un salto de fe, sin más interés que disfrutar de nuestra peculiar interacción.
Julio – 7/12
Julio es una herida caliente.
No sangra, pero quema.
Es ese punto medio del año donde los planes se mueren
o reviven con furia.
Julio no perdona.
Te recuerda todo lo que prometiste en enero
y todo lo que no hiciste en junio.
Es un espejo sin filtros,
una verdad sin maquillaje.
Te desnuda sin tocarte
y te pregunta sin palabras:
¿quién sos ahora?
Julio tiene la paciencia de un verdugo.
Cada día que pasa, afila el cuchillo del tiempo
y te observa mientras fingís estar bien.
Mientras seguís corriendo en círculos
para no admitir que estás perdido.
Mientras te aferrás a excusas con nombres bonitos:
“agotamiento”, “proceso”, “ya casi”.
Pero Julio no compra humo.
No quiere likes, ni frases motivacionales,
ni sueños envueltos en filtros de Instagram.
Quiere hechos.
Pasos concretos.
Cicatrices reales.
Es el mes donde el sol te cocina por fuera
y las dudas te fríen por dentro.
Donde el calendario arde
y no hay lluvia que te salve del incendio personal.
Julio es una frontera.
No entre países,
sino entre versiones de vos mismo.
Y si no cruzás…
te vas a quedar viviendo en la mentira cómoda
de lo que pudo haber sido.
En esa zona tibia
donde nadie se muere,
pero tampoco vive.
Julio arde.
Y vos…
¿vas a arder con él o vas a salir del fuego?
El cielo en tus labios
Recuerdo el primer día que besé tus hermosos labios, los mismos que me hicieron tocar el cielo cuando besaste otras partes de mi cuerpo. Diablos, de solo recordarme que me hacías sentir todas las veces que nuestros cuerpos se fundían en deseo y sudor.
Me da escalofríos de solo pensar que alguien más ahora tomará parte de tu vida y te hará sentir las cosas que sentías conmigo, recuerdas cuando me decías que eras solo mía y tomabas mi mano como si la vida se iba acabar, esos ojos con ese brillo no me mentían, nunca me mintieron y nunca me mentirán, que fui y seré el amor de tu vida en esta y las siguientes vidas.
Posiblemente este poema roza lo indebido discúlpame, yo sé que no debería de hablar de lo íntimo, de lo nuestro, nuestros cómplice fue Dios, pero me ahogo en un deseo desenfrenado de lo que me haces sentir que no encuentro en otros cuerpos, en otro sudor, en otra saliva y en otro aroma.
Hay tantas emociones que sentía que hasta las podía ver cuando estaba contigo, nunca pensé que tu familia fuera el verdugo y juez por amarte, llorando me dijiste “sí acepto! Cuando te pedí matrimonio en tu cuarto ya que tu mamá no te dejó salir al jardín en ese lugar que no diré nombre ya que no quiero que tu familia sea la mala de la historia, aunque ambos sabemos que no podemos estar juntos por ellos.
Te amo tanto que estoy llorando, escribiendo esto, deseando estar contigo hasta la eternidad, hasta volvernos polvo de estrellas y aunque me odies por mandarte flores y no aceptaste por temor a tu madre indicando que tenía brujería, qué lindo sería que eso existiera para volvernos eternos.
Creo que te amo más que a mí, te escucho en el viento, en el cantar de las aves, en cada susurro del tiempo y si ha de arder el mundo al publicar esto y si se llega a enterar tu familia te tengo que decir que me encantó hacerte el amor en el carro de tu mamá.
Con un café en la mano y en los oídos escuchando viento de caifanes para no escuchar tu voz diciéndome mi amor ya no, ya no aguanto mis piernas, sintiendo la brisa de la playa cuando estuvimos ahí, caminando, besándonos y siendo únicos.
No sé cuánto tiempo estaré cuerdo, cuánto tiempo estaré sin llorar por ti, ¿hay alguna deidad que se pueda apiadar de mí?. No le pido al Dios cristiano ya que él se encuentra ocupado, yo sería tu títere si desearas, dime que esto que estoy viviendo en este momento solo es una pesadilla, no encuentro paz en nada.
Una hechicera me dijo que habías pagado para hacerme tuyo, para tenerme para ti, y si es así, qué bello gesto de tu parte, que no diste una foto mía, que fue las colillas de cigarros que dejé en la casa de tu hermana y una blusa con la que me sequé el sudor
Después de amarnos como si fuera la primera vez. Todo de ti es perfecto desde tu carácter hasta las puntas de los pies, y por ti no duermo, ya que en los sueños te apareces, la noche se hace corta cuando te pienso y aunque mis demonios me incitan a hablarte, prefiero perder el cielo antes que el orgullo.
Eduardo Paz