Para algunos de nosotros la/el poesía/escribir es salvación, libertad, vulnerabilidad y quizás atrevimiento, entre muchísimo más.
En las siguientes líneas pretendo quedar expuesta ante la soledad, el aislamiento, el miedo, el afán, el duelo, la tristeza y la cobardía.
Aunque suena un poco perturbador, al final, vienen a ser episodios de enseñanza y validación personal que nos ayudan a reafirmar quiénes somos.
¡Gracias por leerme!
Va a amanecer
y yo seguiré aquí
sin vértigo
sin remordimiento
sin ganas
de abrir la puerta
y dejar entrar
al mundo.
En realidad
solo quiero
acercarme a
la ventana
y observar
lo que
no puedo
controlar.
Denme tiempo
que hiberno
y aun no estoy lista
para salir.
Va a amanecer
y yo seguiré aquí
con lagunas mentales
y penumbras ocultas.
Quizá cuando salga
las flores esten
marchitas
y los cielos gaseosos.
Quizás algo cambie
y no sea el futuro
sino mi aspecto
reflejado en el espejo.
Quizá cuando
abra la puerta
no de miedo
y me sienta segura
para dar
el primer paso
a la nada.
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