Escribología

Brachia

Papá,
tus brazos ya no pueden cargarme
como lo hacías.
He crecido y tú has envejecido.
Son pocos los recuerdos de mi infancia
a tu lado,
pero recuerdo esa noche lluviosa
cuando me cargaste en tus brazos
y me tapaste para no mojarme.
Te recuerdo conversando
y yo llegando a ti, sin pedir permiso
para que me cargaras en tus brazos.

Papá,
muchas cosas han pasado
algunas nos han marcado y otras
las hemos olvidado.
Te he amado y te he odiado.
Te he extrañado y no he querido verte.
De cualquier manera,
la vida me recuerda que eres mi padre.

Papá,
te noto más cansado
y la vida nos ha pasado facturas.
Caricias canceladas a último momento
despedidas inauguradas en el hoy
sin tregua de prepararme.
Te abrazo y se siente raro.
Me abrazas y me siento bien.

No sé que nos depara el futuro,
pero la sensación
de llevarme en tus brazos
nunca la podré borrar de mi corazón.
Porque fue mi lugar seguro.
Por lo cual, me siento agradecida
que seas mi papá.


Descubre más desde Escribologia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Estándar

Deja un comentario