Escribología

Cansancio del alma

Estoy cansada de ser quien soy,
de sostener sonrisas que ya no siento,
de caminar cuando mis piernas solo desean detenerse.

Hay un vacío que habita en mi pecho,
uno que ni el silencio ni el tiempo consiguen llenar.
Mi corazón late tan fuerte,
que a veces parece querer romperse para dejar escapar todo el dolor.

Quisiera dormir sin que el mundo me llame,
esconderme donde nadie me busque,
llorar entre unos brazos que no me juzguen,
y descansar, aunque sea por un instante, de esta batalla invisible.

Las cosas que antes iluminaban mis días
hoy apenas son sombras.
Voy al trabajo por deber,
pienso en la universidad sin encontrar fuerzas,
y sigo de pie solo porque aún no he aprendido a rendirme.

No me duele la soledad,
me duele sentir que, aun rodeada de gente,
nadie alcanza a ver el peso que llevo dentro.

Y aunque el amor toque a mi puerta,
hoy no es eso lo que más me rompe;
lo que realmente me duele
es haber olvidado cómo se siente vivir sin cargar el mundo sobre mis hombros.

Quizá algún día vuelva a encontrarme.
Quizá vuelva a sonreír sin fingir.
Pero hoy solo quiero que alguien comprenda
que, detrás de mi silencio,
hay un corazón que lleva demasiado tiempo pidiendo descanso.

Quizá algún día …..

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Escribología

La soledad y yo

Amo a la soledad.

El poder de estar sin estar.

La emoción de escuchar mi interior.

Amo esa burbuja de silencio.

El privilegio de escuchar la nada.

La ausencia de la inagotable estridencia del diario vivir.

Amo ver hacia la nada de mi techo.

De oír el imperceptible sonido de la nada.

De ese vacío que me llena.

Amo la ausencia de otro ser.

Y disfruto más de esa compañía cuando decido compartirla.

Porque soy un ser socialmente selectivo.

Comparto cuando debe compartirse.

Converso con y cuándo deseo hacerlo.

La soledad y yo,

es la única relación constante y estable en mi vida.

Llevamos una relación de respeto y tolerancia.

Acudimos mutuamente cuando nos necesitamos.

Nos observamos, nos escúchanos, nos respetamos.

La soledad y yo,

amamos nuestra privacidad, nuestra rareza, nuestros diálogos o monólogos.

Amo a la soledad.

Compartimos los mismos gustos musicales, las mismas lecturas y hasta los mismos amores.

Detestamos el no cuestionar todo, aunque las respuestas provoquen más preguntas.

Amo a la soledad, a mi soledad, la disfruto y la añoro.

© #ShadowMisLetras

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