Escribología

Intolerablemente soñadora

Mis días sin tu amor,

ahora que estoy consciente que no lo tengo más,

están llenos de vacíos,

sepultados debajo de todo aquello que anhelé.

¿Fui demasiado sincera?

Creo que eso fue.

Mi realidad fue demasiado real.

Mi sueño junto a ti fue demasiado vivencial.

La conexión no existió aunque la química nos embaucó.

Mis noches sin ti,

están tan llenas de nada más que retazos del sueño aniquilado.

No hay llamadas que esperar,

ni historias que escuchar,

mucho menos tu sonrisa tras la pantalla.

Pintaba perfección

culminó con un: «no tenemos futuro».

Y ahora veo que realmente no había un futuro,

nunca existió un presente;

tu fastidiosamente pesimista;

yo intolerablemente soñadora.

Aunque hoy te extrañe y nada sea como deseé,

lo que tuvimos me llenó de esperanza, amor y espontaneidad,

ni más ni menos de lo que esperé.

Ni más ni menos de lo que podías dar.

Te amo, hoy, lo afirmo,

aunque sin duda se extinguirá,

en un par de lunas,

en un diluvio que desbordará y nublará mis ojos.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Constelación

Me di por vencida.

Ya no volvería a permitir que me abrazara el amor y su adictiva necesidad de morir de la ilusión de algo recíproco.

Lo hice y seguí mi camino.

Lo hice ante la inevitable travesía de un mundo lleno de ilusiones.

No contaba con la luz que irradia la constelación de tu ser.

No imaginé la astucia del hado.

Ingenua.

Creí que al darme por vencida, todo estaba controlado.

Mírame ahora.

Mi sonrisa no es que sea más grande.

Pero si refleja mi felicidad.

Mi mirada no es más despierta.

Sin embargo, tiene un brillo más intenso.

Mis anhelos ya existían, pero llegaste y me diste el empuje para alcanzarlos.

Ya escuchaba música.

Ya escribía uno que otro pensamiento.

Mi pasión, aunque dormida, ya existía.

Pero al llegar tu, se activó ese inocente sentimiento de poderío sublime.

Ese que te brinda el valor y que te da esperanza.

Antes que llegaras, mis miedos eran los mismos.

Antes de ti, ya sonreía.

Me di por vencida.

Decidí rechazar al amor.

Pero el amor no se rinde.

Se manifiesta y te vuelve a abrazar.

Se presenta de la manera menos imaginable.

Ahora, nuevamente necesito mi dosis.

Mi adicción regresó.

En otros ojos.

En otros labios.

Con una pícara sonrisa.

Una voz envolvente.

Una tierna mirada.

Mi adicción regresó.

Al llegar tú y tu constelación de luz.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

La soledad y yo

Amo a la soledad.

El poder de estar sin estar.

La emoción de escuchar mi interior.

Amo esa burbuja de silencio.

El privilegio de escuchar la nada.

La ausencia de la inagotable estridencia del diario vivir.

Amo ver hacia la nada de mi techo.

De oír el imperceptible sonido de la nada.

De ese vacío que me llena.

Amo la ausencia de otro ser.

Y disfruto más de esa compañía cuando decido compartirla.

Porque soy un ser socialmente selectivo.

Comparto cuando debe compartirse.

Converso con y cuándo deseo hacerlo.

La soledad y yo,

es la única relación constante y estable en mi vida.

Llevamos una relación de respeto y tolerancia.

Acudimos mutuamente cuando nos necesitamos.

Nos observamos, nos escúchanos, nos respetamos.

La soledad y yo,

amamos nuestra privacidad, nuestra rareza, nuestros diálogos o monólogos.

Amo a la soledad.

Compartimos los mismos gustos musicales, las mismas lecturas y hasta los mismos amores.

Detestamos el no cuestionar todo, aunque las respuestas provoquen más preguntas.

Amo a la soledad, a mi soledad, la disfruto y la añoro.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

No te enamores

No te enamores, por favor, no lo permitas.

No sucumbas ante el peor de los tormentos.

Es una tortura autoinfligida.

Beber el mejor cóctel aderezado con gotas de cicuta.

Comer el delicioso manjar contaminado con arsénico.

Se ignora que mueres un poco con cada sorbo, con cada mordisco.

No te enamores, por favor, no lo permitas.

Te conviertes en un ser inanimado.

Tus decisiones son erráticas y tu coherencia se ve nublada ante la ilusión de lo perfecto.

Te enamoras y dejas a tus deseos, a tus metas en el rincón de los pendientes.

Tu vida pasa a segundo plano.

No te enamores, por favor, escúchame.

Te transformará en un fanático devoto, en un kamikaze.

No vivirás si no es para ese ser.

Tu existencia se reducirá a una insignificante vida parásito.

Harás lo que sea necesario para ser ese ser que tu ser especial merece.

Darás todo y más, con tal de demostrarle cuánto le amas.

No te enamores, por favor, atiéndeme.

Terminarás hecho añicos.

Lamiendo cada herida con el poco amor propio que inteligentemente se escondió al ver tu insensatez.

Tu deceso será una victoria para el amor, te convertirás en un defensor de su turbia existencia.

Continuarás, como un errante, buscando el amor, queriendo triunfar y soñando con que puedes enamorarte y no sufrir sus contraindicaciones.

No te enamores, a menos que estés consciente que morirás tortuosa y lentamente.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribólogxs, Escribología

Amor en Silencio

Amor en Silencio

Te veo desde lejos, amor sin dueño,
como se mira un sueño que no se puede tocar,
con la calma rota en el pecho
y la piel ardiendo sin poderte alcanzar.


Tú caminas sin saberlo,
ajeno a esta tormenta que llevo por dentro,
con esos rizos que provocan suspiros
y una mirada que me desarma lento.


Eres joven, tan libre, tan claro,
y yo… yo soy cautiva de lo que no digo,
mi amor por ti no tiene edad ni horario,
solo un corazón que late contigo.


No sabes que me enredas con tu voz,
ni que en mis noches apareces sin llamar,
que mis labios guardan tu nombre
como un secreto imposible de soltar.


El mundo diría que no debo sentir esto,
que tú eres un fuego que no debo tocar…
pero el alma no sabe de reglas,
solo sabe amar.


Y aunque tú no sepas nada,
aunque pases y no me mires jamás,
yo te amo en silencio, sin medida,
como solo se ama una vez…
sin edad.

Estándar
Escribología

Mágica conexión

Y de pronto llega alguien y le da por cambiar mi vida.

La haz hecho un poco menos o más complicada (sonrío como adolescente)

Poco a poco,

día a día,

sonriendo y confiando en que lo mejor está se avecina.

Peculiar.

Extraordinario.

Imponente me cortejas.

De ese tipo de personas por las que vale la pena darse permiso.

Si hubiese que elegir la creación de una historia, hubiese sido una como la que se esta gestando.

Porque me estas enseñando a que la vida no es solo pasar las hojas del calendario.

Es entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible.

Mi corazón emite una melodía que engrandece mi existencia, resultado de lo grande que tú eres.

Me has hecho dar un salto de fe, sin más interés que disfrutar de nuestra peculiar interacción.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Julio – 7/12

Julio es una herida caliente.
No sangra, pero quema.
Es ese punto medio del año donde los planes se mueren
o reviven con furia.

Julio no perdona.
Te recuerda todo lo que prometiste en enero
y todo lo que no hiciste en junio.
Es un espejo sin filtros,
una verdad sin maquillaje.
Te desnuda sin tocarte
y te pregunta sin palabras:
¿quién sos ahora?

Julio tiene la paciencia de un verdugo.
Cada día que pasa, afila el cuchillo del tiempo
y te observa mientras fingís estar bien.
Mientras seguís corriendo en círculos
para no admitir que estás perdido.
Mientras te aferrás a excusas con nombres bonitos:
“agotamiento”, “proceso”, “ya casi”.

Pero Julio no compra humo.
No quiere likes, ni frases motivacionales,
ni sueños envueltos en filtros de Instagram.
Quiere hechos.
Pasos concretos.
Cicatrices reales.

Es el mes donde el sol te cocina por fuera
y las dudas te fríen por dentro.
Donde el calendario arde
y no hay lluvia que te salve del incendio personal.

Julio es una frontera.
No entre países,
sino entre versiones de vos mismo.

Y si no cruzás…
te vas a quedar viviendo en la mentira cómoda
de lo que pudo haber sido.
En esa zona tibia
donde nadie se muere,
pero tampoco vive.

Julio arde.
Y vos…
¿vas a arder con él o vas a salir del fuego?

Estándar
Escribología

Confesiones

Te confieso que te he escrito uno o cien poemas.

Que hay ocasos que se alargan hasta el alba y no concilio el sueño.

Que el silencio de mis anhelos gritan tu nombre, y acúsome de no querer soltar tu imagen.

Te confieso que ya desgasté las letras de aquella canción que te dediqué.

Que los colores del arcoiris son más intensos cuando susurro tu nombre.

Que las estrellas han cambiado de posición por mi manía de escribir tu nombre en su espacio.

Te confieso que no te amo más, pero aún te amo, no te amo menos, pero aún te amo.

Que mi existencia brilla por la esperanza de saber que existes.

Que mi espera transcurre en un oleaje de versos aderezados de ilusiones.

Te confieso que acuno nuestro último encuentro.

Que me abrazo a aquel orgasmo donde nos quemamos juntos al tocar el cielo.

Que mis dedos rozan el recuerdo de tu cuerpo, el calor de tus labios,

la brusquedad de tu lujuria y la ternura de tu pasión.

Te confieso que te nombro en el vacío de la nada.

Que mi alma se acurruca en el olor de tu recuerdo.

Que la fusión de nuestros sueños me dan consuelo.

Te confieso que no importa si han pasado dos vidas desde que estuve contigo.

Que en esta o en la siguiente, te reconoceré y me reconocerás.

Que nuestro hilo rojo nunca se romperá.

Te confieso que sigo acá esperando por ti.

Que seguiré escribiéndote.

Que seguiré amándote.

© #ShadowMisLetras

Estándar
junio
Escribología

Junio – 6/12

Junio no pregunta,
te pone contra la pared.
No te pide permiso,
solo aparece y te recuerda
todo lo que no hiciste.

Mitad del año.
Mitad del alma en pausa.
Mitad de los planes
hechos pedazos por la rutina.

Hay días en junio
que pesan como piedras en el pecho.
Y otros,
que huelen a tierra mojada
y te hacen creer que todavía puedes empezar.

Es un mes cobarde
porque no decide si arde o llueve.
Como tú,
que no sabes si avanzar o volver.

Junio tiene el sabor amargo
de los «todavía no»,
de los «después lo hago»,
de los «ya no sé por dónde seguir».

Pero también guarda
una voz suave,
mínima,
que te susurra:
«todavía estás a tiempo».

Junio es una cicatriz abierta
pero también es semilla.
Te recuerda lo que duele,
sí,
pero también lo que importa.

Y si logras sostener la mirada
cuando el calendario te rete,
podrás decirle que este año
aún no te ha ganado.

6/12

Estándar
Escribología

La soledad y su compañía

Embriagante,

ese sentimiento de paz

al conversar acompañada

de la soledad.

Su compañía no juzga,

escucha atenta,

observa y sonríe.

Adictiva

su atenta mirada,

no habla,

no te califica,

pacientemente te atiende.

Embriagante,

su respetuosa presencia,

su considerada atención.

La soledad,

mi ser,

nuestra unilateral conversación,

su contemplación a mi sentir.

© #ShadowMisLetras

Estándar