mayo
Escribología

Mayo – 5/12

Mayo no entra con flores,
entra con filo.
No es un canto de aves,
es un grito que viene desde la raíz.
Llueve como quien ya no puede más,
como quien supo guardar tanto
que al fin se rompe.

Mayo no es esperanza.
Es memoria.
Del cuerpo que aguantó el invierno,
de la semilla que no brotó,
del miedo que se tragó en marzo
y ahora se escupe en forma de truenos.

Hay barro en las calles
y niños jugando en él,
como si no supieran
que el lodo también guarda lágrimas.

Los adultos caminan más rápido,
con el paraguas roto y los hombros mojados.
No es por la lluvia.
Es porque mayo cala,
no por fuera,
por dentro.

Cada hoja que cae en mayo
es una carta que nunca se envió,
un adiós que se quedó sin voz,
una decisión que pesó más que la culpa.

Mayo no viene a consolar,
viene a enseñar.
Y no todos quieren aprender.

Pero ahí está,
mojando la tierra,
oxigenando el dolor,
recordándonos que florecer
a veces es solo sobrevivir.

5/12

Estándar
Escribología

Miércoles

Madrugada fría, como la tristeza que me embarga.

Madrugada nublada, como mi anímico estado.

Miércoles.

Mi cama está demasiado cómoda.

Mi alma demasiado agotada.

Mi actitud, mi puta actitud, desolada.

Miércoles.

Agoniza mayo y mi tormentosa existencia también.

Agoniza mayo y perece mi doloroso suspiro de envejecimiento.

Miércoles.

Ducha fría para combinar con la madrugada y mi tristeza.

Ducha fría que quema mi piel y resurge mi ánimo temerario.

Miércoles.

Mi tristeza se da por vencida

y mi temerario ánimo se posiciona

para un día soleado como el ocaso de un suspiro.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribólogxs, Escribología

Entre luces y letras

Vivo entre luces que no siempre alumbran,
y sombras que me enseñaron a mirar.
He aprendido a leer el alma del día
y a escribirle al silencio sin titubear.

Mis pasos no suenan como los demás,
caminan por bordes, dudan, tropiezan,
pero nunca se rinden,
porque hay fuego en mis dudas
y verdad en mi torpeza.

Recojo historias que nadie cuenta,
con manos que tiemblan,
con ojos que queman.
Soy quien escucha lo que otros callan,
y convierte el dolor en letra eterna.

He luchado con todo lo que fui,
con el cuerpo, con el alma,
y a veces…
solo con el deseo de no desaparecer.

No busco aplausos ni tronos de oro,
solo quiero dejar algo que respire,
algo que hable por mí
cuando ya no me quede voz.

Entre luces y letras,
entre derrotas y fuego,
me encontré entera…
aun cuando todo me quiso a pedazos.

Estándar
Escribología

Te amé

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Me di permiso

Me di permiso para transformar mi decepción, mi dolor, en aceptación y dejarte ir.

Renuncié a cuestionar lo que me pareció incomprensible y me hice a un lado.

Alcancé a verte sin los filtros que te apliqué.

Entendí que todo lo que me parecía maravilloso te lo otorgué aquella noche donde me sonreiste.

Acepto que quise algo que nunca me ofreciste.

Escribí una mágica historia donde el protagonista era mi héroe, mi caballero, mi devoto enamorado.

Construí una sublime historia de amor sobre cimientos colocados en arenas movedizas.

Me di permiso y seguí con mi vida.

Dejé de lado todos los cuestionamientos sobre tu actuar.

Desistí a preguntarme: ¿Qué había hecho mal para provocar tu desprecio?

Renuncié a darte una última oportunidad y me hice a un lado.

Me di permiso y seguí con mi vida.

El tiempo me ha dado las respuestas a tantas preguntas.

Todo cae por su peso y no tuve que hacer nada más que seguir con mi vida.

Existen aún algunos cuestionamientos que me hacen ruido ocasionalmente, pero sin robarme la paz que ahora predomina.

Me di permiso y la felicidad es una constante desde hace 5 años.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribólogxs

Un siglo llorando

Lloré.

Al verme nuevamente en esa posición.

Promesas.

Falaseas.

Desilusión.

Gotas tibias brotaron.

Gotas tibias inundaron mi alma nuevamente.

Lloré.

Por mí y mi futuro cubierto de soledad.

Porque emocionalmente estoy inválida.

Porque la conexión entre mi anhelo y lo real es inquebrantable y es mi mayor debilidad.

Lloré.

Porque no quiero resignarme.

Lloré.

Por lo obstinada de mi actitud.

Lloré.

Porque sigo teniendo fé.

Salto al vacío con la esperanza que una mano me rescate.

Lloro, porque sigo saltando, cayendo al vacío y teniendo fé.

#ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

No fuimos nada

No fuimos nada, pero me hubiese encantado.

En algún momento me diste señales de que quizás podría pasar.

Mi facilidad para crear escenarios llenos de romance, me trasladó hacia un mundo fantástico donde me veías como yo te veo.

Alegraste mi día a día con tu atención constante, al punto de robarme tiempo y sonrisas.

Me conectaste con un presente que guardé en el ático del olvido.

Recordé la sensación de saber que has impresionado a alguien y cómo, ese alguien, intenta impresionarte.

Alcancé la dicha de abrazar un romance con sabor a oportunidad.

Toqué el alba acunado por una estrellada noche de luna nueva.

Fue un año de: casi algo, sin olvidar que no fuimos nada.

Un bucle de tiempo que me devolvió la sensibilidad, la ilusión, el ¡por qué no!

Me hubiese encantado, pero como otras veces, puede que solo haya sido una creación fantástica de la facilidad de crear escenarios románticos, donde no son.

Soy una escritora, le pongo un toque de magia a todo lo que me hace ruido y lo envuelvo en un suspiro contenido en la armonía de la chispa de la aventura adolescente.

#ShadowMisLetras

Estándar
Enero
Escribología

Enero – 1/12

Enero no irrumpe.
Llega despacio,
como quien camina descalzo
sobre los restos de una fiesta.

Trae el silencio que sigue al ruido,
el eco de lo que fuimos
y la pregunta inevitable:
¿quién seremos ahora?

Hay algo en su luz distinta,
una claridad que no abriga,
pero invita.
A mirar con honestidad,
a ordenar lo que duele,
a elegir con calma.

Enero no es promesa,
es posibilidad.
Una página sin ruido,
no por vacía,
sino por abierta.

Nos enfrenta a la urgencia de vivir sin prisa,
a entender que no todo debe empezar de golpe.
Que sembrar también es esperar.

Es un tiempo de raíces,
no de fuegos artificiales.
De silencios fértiles,
de comienzos sin espectáculo.

Y así, sin apuro,
Enero se vuelve un espacio
donde el alma se escucha.

No para resolverlo todo,
sino para recordar
que el verdadero inicio
sucede dentro.

1/12

Estándar
Escribología

Cuestionamientos

¿Qué somos? Me preguntas

¿Amantes?

Sí, somos amantes porque los amantes se desean y nosotros nos deseamos.

¿Amigos con derecho?

Sí, porque buscamos cualquier pretexto para vernos.

¿Novios?

También, porque mantenemos una comunicación constante entre mensajes y llamadas.

Porque nos dedicamos canciones y nos extrañamos con el alma.

¿Momentos bellos?

Sí, y más que eso.

Somos la pasión y la lujuria, el deseo de quitarnos las ganas.

Somos el amor, esa flor, aquel poema, la angustia y la calma.

¿Qué somos? me vuelves a preguntar.

Somos lo que queremos ser.

Somos todo y somos nada.

Sólo somos ese «nosotros» que se forma al fusionar nuestras miradas.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Perdí la razón

Perdí la razón, como tres veces.

Es lo que recuerdo.

Puede que hayan sido muchas más.

Fue necesario para mantenerme cuerda.

Entré a un mundo donde me dediqué a zurcir, una puntada por vez, mi pecho flagelado.

Perdí la mente y me fui muy lejos sin rumbo trazado, como una hoja que el árbol desecha y que cae al ritmo del frío viento.

Así lo recuerdo.

Puede que sucediera menos romántico, pero, porque no aprovechar la lírica para contar sin contar.

Ingresaba y salía de este maravilloso conjunto de astros, brincaba de una estrella a otra, de un satélite a otra órbita.

Intentando sanar la putrefacta abertura en un pecho que abrigada amor y devoción.

Perdí mi locura, abrigué la inmadura conformidad de una insana relación.

Puede que esté disfrazando mi cobardía y desmienta lo frágil que soy.

Mi lugar secreto en una constelación dentro de mi locura, tan cómoda y cálida, tan absurda y lúgubre; llena de algo agradable que me daba la seguridad necesaria para continuar zurciendo, una puntada por vez, a mi flagelado pecho.

Así lo recuerdo.

Puede que haya dolido a un nivel exponencial y sólo lo esté maquillando para que se vea insignificante.

En mi vida he perdido muchas cosas como: oportunidades, metas y sueños, pero, perder mi razón, mi mente, mi cordura, mi lógica, me llevó a perderme a mí misma.

Tuve que luchar contra mi razón, dejar de entrar y salir de esta constelación.

Tuve, con valentía, que zurcir de una vez esa abertura que venía zurciendo una puntada por vez; pues sólo así dejé de perderme y me decidí a no volver.

Así lo recuerdo y así fue.

Me observé, tomé una aguja de razón, coloqué hilo de realidad y zurcí con determinación toda la herida.

No hubo vuelta atrás.

Así lo recuerdo y así sucedió.

Perdí la mente tantas veces buscando no ver mi realidad.

Evadiendo la pequeña herida que, por negligencia, se convirtió en un cráter que expulsada tristezas, quejas y lágrimas de sal.

Cerré la abertura que había dejado entrar la toxicidad de la mentira y vino a contaminar el amor y devoción que habitaba.

Así lo recuerdo y así sucedió.

Perdí mi mente y no podía pensar, perdí la razón y sólo quise regresar.

© #ShadowMisLetras

Estándar