Escocia
Escribología

Escocia

En Escocia la lluvia no cae
para volver triste la tarde.
Cae porque así aprendió el país
a decir que todavía recuerda.

En Glasgow, los bares guardan voces
que no siempre celebran.
A veces solo acompañan,
como una mesa ocupada por gente
que sabe perder sin hacer discurso.

Las Highlands están lejos de la pantalla,
pero algo de esa piedra antigua
también llega al Mundial:
el frío, el viento,
la costumbre de resistir
sin convertir la resistencia en bandera.

Edimburgo mira desde sus calles grises.
Hay bufandas húmedas,
vidrios empañados,
un vaso medio lleno
y alguien que apaga la televisión
un poco después del final.

No toda derrota rompe.

Algunas solo dejan al país
más parecido a sí mismo.

Escocia vuelve a casa
con la lluvia sobre los hombros,
con la garganta cansada
y con esa dignidad seca
de quien no necesita ganar
para seguir cantando.

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