Embriagante,
ese sentimiento de paz
de la soledad.
Su compañía no juzga,
escucha atenta,
observa y sonríe.
Adictiva
su atenta mirada,
no habla,
no te califica,
pacientemente te atiende.
Embriagante,
su respetuosa presencia,
su considerada atención.
La soledad,
mi ser,
nuestra unilateral conversación,
su contemplación a mi sentir.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Este poema reivindica la soledad como una presencia valiosa y amorosa, capaz de ofrecer refugio, comprensión y un espejo para el alma.
Saludos cordiales.
Me gustaLe gusta a 1 persona