Ayer se cruzó en mi camino
la que ha sido siempre.
Me detuve; la vi y la abrace
como cuando alguien te hace el día con solo existir
y sentir las ganas de sonreír con solo verla sonreír.
La veo y pienso en lo hermosa que es.
La escucho y es la mejor de las historias.
La siento y mi corazón late cada vez más.
El tiempo me hace una mala pasada y
los minutos escoltan aquel fugaz encuentro.
Quise decir tanto,
pero solo pude dar un abrazo, un beso y un adiós.
Ella siguió su camino,
Mientras yo la veía partir.
Una inexplicable sonrisa se dibujaba en mi rostro.
No era el mismo de hace media hora.
Y aunque ella se haya llevado una parte de mí;
me quedo con su recuerdo de verla sonreír.
-arHvel-.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.