Abandonado jamás olvidado
Quien no nos conociera nunca lo entendería.
Como empezó ninguno de los dos se recordó nunca
Pero fue el mejor inicio que pudimos tener
Eternas tardes de domingo tomando café
Compartiendo historias, emociones, riendo a carcajadas.
Podíamos estar semanas sin vernos ni hablarnos
Juntarnos y hablar como si hubiese sido ayer que nos vimos por última vez
Compañero de travesuras, aventuras, locuras.
Siempre estábamos ahí cuando el otro lo necesitaba.
Tomados de la mano caminando juntos esta vida y por todos lados.
El hermano que Dios no me dio pero que la vida se encargó de presentarme, todo gracias a una mochila.
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