Mis días sin tu amor,
ahora que estoy consciente que no lo tengo más,
están llenos de vacíos,
sepultados debajo de todo aquello que anhelé.
¿Fui demasiado sincera?
Creo que eso fue.
Mi realidad fue demasiado real.
Mi sueño junto a ti fue demasiado vivencial.
La conexión no existió aunque la química nos embaucó.
Mis noches sin ti,
están tan llenas de nada más que retazos del sueño aniquilado.
No hay llamadas que esperar,
ni historias que escuchar,
mucho menos tu sonrisa tras la pantalla.
Pintaba perfección
culminó con un: «no tenemos futuro».
Y ahora veo que realmente no había un futuro,
nunca existió un presente;
tu fastidiosamente pesimista;
yo intolerablemente soñadora.
Aunque hoy te extrañe y nada sea como deseé,
lo que tuvimos me llenó de esperanza, amor y espontaneidad,
ni más ni menos de lo que esperé.
Ni más ni menos de lo que podías dar.
Te amo, hoy, lo afirmo,
aunque sin duda se extinguirá,
en un par de lunas,
en un diluvio que desbordará y nublará mis ojos.

