Escribólogxs

Un siglo llorando

Lloré.

Al verme nuevamente en esa posición.

Promesas.

Falaseas.

Desilusión.

Gotas tibias brotaron.

Gotas tibias inundaron mi alma nuevamente.

Lloré.

Por mí y mi futuro cubierto de soledad.

Porque emocionalmente estoy inválida.

Porque la conexión entre mi anhelo y lo real es inquebrantable y es mi mayor debilidad.

Lloré.

Porque no quiero resignarme.

Lloré.

Por lo obstinada de mi actitud.

Lloré.

Porque sigo teniendo fé.

Salto al vacío con la esperanza que una mano me rescate.

Lloro, porque sigo saltando, cayendo al vacío y teniendo fé.

#ShadowMisLetras

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No fuimos nada

No fuimos nada, pero me hubiese encantado.

En algún momento me diste señales de que quizás podría pasar.

Mi facilidad para crear escenarios llenos de romance, me trasladó hacia un mundo fantástico donde me veías como yo te veo.

Alegraste mi día a día con tu atención constante, al punto de robarme tiempo y sonrisas.

Me conectaste con un presente que guardé en el ático del olvido.

Recordé la sensación de saber que has impresionado a alguien y cómo, ese alguien, intenta impresionarte.

Alcancé la dicha de abrazar un romance con sabor a oportunidad.

Toqué el alba acunado por una estrellada noche de luna nueva.

Fue un año de: casi algo, sin olvidar que no fuimos nada.

Un bucle de tiempo que me devolvió la sensibilidad, la ilusión, el ¡por qué no!

Me hubiese encantado, pero como otras veces, puede que solo haya sido una creación fantástica de la facilidad de crear escenarios románticos, donde no son.

Soy una escritora, le pongo un toque de magia a todo lo que me hace ruido y lo envuelvo en un suspiro contenido en la armonía de la chispa de la aventura adolescente.

#ShadowMisLetras

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Del silencio que te conté

Entre las tantas cosas que he hecho por mí, 

tú eres lo más bonito.

Me he acostumbrado a retener tu mano con impericia,

como quien sugiere de su asesino, una caricia. 

Ahora parece que de cicatrices se han llenado mis manos,

por cada espina que en tus rosas he encontrado.

No puedo ni debo obviarte, la sencilla idea de hacerlo 

me resulta insultante, tanto como un voto de silencio.

Te me haces irresistible, como si bailaras al son de la primavera.

Como si tu risa fuera inmarcesible,

como si mis ganas no se perdieran en el ¨hubiera¨.

La existencia tuya me es entonces asequible,

y te leo y te escribo, 

como un verso vasco en euskera. 

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Nostalgia

Vi tus fotos una última vez
para despedir mi corazón
y cerrar por fin
esa herida que quedó.

Hace años no te lloro como lo hice hoy,
la nostalgia me invadió y decidí dejar salir
todos los recuerdos de mi corazón.

Las lágrimas inundaron mi rostro,
entendí que lo necesitaba para poder dejarte ir.
No hay vuelta atrás, sin arrepentimientos, ni rencor.

Decidí borrar la conversación que guardaba nuestro mundo.
Sentí que murió una parte de mí, un ataque a mi memoria,
no podría avanzar si nuestros recuerdos seguían accesibles.

Aunque debo de admitir
que hay días que sigues aquí,
en alguna canción, unas palabras,
a veces escucho tu voz.

Se me llena el corazón,
te recuerdo con cariño,
y te deseo bien.

Cambié mis contraseñas
y abril ya no significa lo mismo,
el próximo tendrá una historia nueva
una primavera con flores nuevas.

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Melodía

Amo la música.

La magia que envuelve un sentimiento.

Las notas cargadas de emoción.

La oleada de caricias al alma.

La sublime explosión de pensamientos.

Tantos anhelos.

Tantas historias.

Mágico transporte para recordar personas, lugares, momentos y circunstancias.

Amo la música.

Y entre tantas melodías, me enamoré de la armoniosa sinfonía que emite tu ser.

El timbre particular de tu voz al pronunciar mi nombre.

La tenue ternura que emites al morir en mí.

Ése majestuoso ritmo con el cuál nos entregamos.

Amo la música y amo tu sinfónica locura.

La fusión de tu timbre con mi ritmo.

La genialidad de nuestras notas musicales, que recrean una constelación de pasión y amor.

Amo la música y la melodía que construimos al rozar nuestras almas en la magia de un beso.

#ShadowMisLetras

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Imagen de los milagros

Renacida con la dignidad de una virgen

Ramera y embustera, ahora una reina.

Con las ventanas abiertas, el sol consume su oscuridad,

y el viento se lleva el polvo viejo.

No hay espacio para la pudrición, 

Para decadencia o autodestrucción,

más esto deshila su tejido,

Es el exterminio de su oscuridad.

Cloro, vinagre, detergente y agua,

recoge sus pedazos en cada habitación.

Ahora, tan distante la idea de su existencia,

intocable…no abrazable…

No hay misterio que desenvolver.

Revólver del bien, pilar de la paz mundial.

Es un monumento a una mártir,

Es adorada, es intachable,

No te atreves a tocarla,

pero basta con un namasté,

Que no roce su pintura vieja,

y manche su pureza.

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Queremos justicia
Escribología

No queremos flores, queremos justicia

Hoy no me felicites.
No me traigas flores cortadas,
no me hables de lo hermosas que somos
cuando nos entierran
con la boca llena de tierra y gritos.

Hoy no quiero discursos vacíos
ni promesas de cartón reciclado.
No me hables de igualdad
con la lengua untada en privilegio
mientras me pagan menos
y me escuchan nunca.

Soy la que estudió,
la que se esforzó,
la que hizo todo «bien»
y aun así camina con las llaves entre los dedos,
con la espalda en alerta,
con la boca cerrada en juntas de trabajo
donde mi opinión pesa menos
que el ego de un hombre en corbata.

Soy la que aprendió a callar,
la que aprendió a sonreír en la entrevista,
a no ser «tan intensa»,
a maquillarse lo justo,
a vestirse «apropiado»,
porque una falda puede ser sentencia
y un no puede ser un chiste.

Soy la que dijeron que no tenía de qué quejarse
porque «podría estar peor»,
como si la violencia tuviera que ser brutal
para ser real,
como si mi miedo no contara
porque aún respiro.

Hoy marcho por las que no están,
por las que callan,
por las que no pueden,
por las que les robaron la voz y el cuerpo
en nombre del orden, del amor, del poder.

Hoy no me felicites.
Hoy no me llames exagerada.
Hoy, escúchame.

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Febrero
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Febrero – 2/12

Febrero no pide permiso,
entra como un recuerdo sin cerrar.
Tiene el tamaño exacto del duelo
y la urgencia de quien sabe que no durará.

Es un suspiro en el calendario,
pero ruge como incendio.
Trae el amor en oferta
y las heridas sin descuento.

Aquí el tiempo se resume:
14 días para amar,
28 para dudar,
y un par más para fingir que todo va bien.

Febrero es cuando el año se vuelve espejo.
Nos muestra lo que quisimos ser en enero
y lo que no queremos arrastrar hasta marzo.

Hay revoluciones que nacen en febrero.
Hay silencios que gritan más fuerte.
Es el mes donde las mujeres se organizan
y los gobiernos tiemblan.

Febrero es la llama que no espera,
la historia que no cabe en la agenda,
el relámpago que ilumina antes del aguacero.

2/12

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Enero
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Enero – 1/12

Enero no irrumpe.
Llega despacio,
como quien camina descalzo
sobre los restos de una fiesta.

Trae el silencio que sigue al ruido,
el eco de lo que fuimos
y la pregunta inevitable:
¿quién seremos ahora?

Hay algo en su luz distinta,
una claridad que no abriga,
pero invita.
A mirar con honestidad,
a ordenar lo que duele,
a elegir con calma.

Enero no es promesa,
es posibilidad.
Una página sin ruido,
no por vacía,
sino por abierta.

Nos enfrenta a la urgencia de vivir sin prisa,
a entender que no todo debe empezar de golpe.
Que sembrar también es esperar.

Es un tiempo de raíces,
no de fuegos artificiales.
De silencios fértiles,
de comienzos sin espectáculo.

Y así, sin apuro,
Enero se vuelve un espacio
donde el alma se escucha.

No para resolverlo todo,
sino para recordar
que el verdadero inicio
sucede dentro.

1/12

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