Escribología

Ni un paso atrás

No daré un paso atrás.

Mi decisión de «no aceptar menos de lo que yo puedo darme» sigue firme.

Puedes ser un gran proveedor y facilitar mi vida, puedes ser un gran partido y ostentar cierto nivel académico.

Puede incluso que seas el futuro más prometedor.

Sin embargo, rompí toda relación con la vulgaridad y lo corriente.

No me veo caminar de la mano junto a alguien con un vocabulario pobre y léxico deficiente.

Puede que tu vestuario sea de una marca reconocida.

Pero no diviso mi futuro junto a alguien fanfarrón, aunque tengas que presumir; menos junto a alguien que necesite hacerse notar.

No aceptaré menos de lo que yo puedo darme, y eso abarca también lo intelectual y cultural.

No tengo prisa por unir mi vida con otra.

Mi felicidad no depende de quién este a mi lado.

Es lindo enamorarse, la emoción de una nueva ilusión y lograr ese clic, pero no es mi prioridad.

No daré un paso atrás.

© #ShadowMisLetras

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Octubre de fuego

Octubre no llegó solo,
llegó con puños cerrados,
con gritos que rompieron la noche,
la tierra tembló bajo los pies cansados.

No pedimos permiso,
tomamos las calles,
quebramos el silencio con fuego,
el miedo quedó atrás, olvidado.

Frente a las balas,
no hubo retroceso,
el pueblo empujó con sangre,
un tirano cayó bajo su peso.

No fue paz lo que buscamos,
fue justicia,
romper cadenas que otros forjaron,
quebrar la dictadura como vidrio roto.

Manos desnudas,
pero corazones en llamas,
el futuro no espera,
se arranca, se toma.

La historia se escribió en octubre,
en cada cuerpo, en cada paso,
en cada piedra lanzada al poder,
somos pueblo, somos llama, somos acero.

Hoy octubre sigue vivo,
en cada lucha que arde,
en cada voz que se alza,
no olvidamos, no cedemos.

El combate nunca terminó,
es octubre eterno,
y en la sangre que corre
está el eco de la revolución.

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Crónicas del Vacío

En la pseudo-autosuficiencia de las personas
se inventan unas cosas tan chistosas
humanas, ácidas e irónicas paradojas
que amortiguan intimidades malgastadas

Nuevas formas de sacrificio
con autodefensas semi infalibles
que solo re-afirman en los miles de defectos
que ya se conocen desde la biblia

En un cielo inoportuno
recientemente fue descubierto
una grisácea nube de amoniaco
pensamientos descerebrados
y vacíos-horizontes

Vastas perplejidades e incertidumbres
acompañadas de punzantes espacios meditabundos
hartos segmentos de claridad máxima y oscuridad nula
subsecuentes, calibrados y nivelados
a la multitud sicalíptica de una calle sin nombre

El universo de pendejadas cognitivas
se silencian a semicorcheas puras
que abusivamente caen como lluvia con granizo
en una suciedad confundida con sociedad

Al frente de una pared orinada
un ojo negro y un iris marrón, desapercibidos
se distraen entre cientos de movimientos rutinarios
de una rutina provocada por una ciudad con ruido

Un espacio multilateral
donde la vida simbionte aflora
es una mezcla muy extraña
entre pulcritud e inmundicia

La cantidad de actividad
rebela la magnificencia equívoca
de la soledad que provoca el gentío

Ciertamente se confirma la compañía
afirmando la colectividad necesaria
de un no ser que desea ser
en la normalidad de los hechos

Final y deliberadamente
su unicidad provoca el caos solitario
solemnemente necesario
para hacer pasar su tormenta.

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Mis ojos

2020, junio.

Mis ojos me están hablando.

Están agotados.

Me duelen, es algo así como cuando has sostenido un objeto en tu mano mucho tiempo.

Están como dolientes.

Arden, como si hubiesen estado expuestos a gas lacrimógeno.

Mis ojos me están queriendo decir algo.

¿Qué los cierre?

¡Pareciera que eso desean!

Están llorosos, como sintiendo la ausencia del sol, la ausencia de la luz, la ausencia de mí.

La calidez de un abrazo; la ternura de tu mirada entre la de millones; el sonido de mi nombre enredado en tu timbre de voz.

El caluroso roce de tu deseo.

Mis ojos están tratando de comunicarme algo.

Brotan tímidas lágrimas.

Lloran sin llorar.

Hablan sin hablar.

Están dolientes, agotados.

La tristeza es tan fuerte que brota a través de mis ojos, que se quejan por tanto dolor provocado por la ausencia de algo que no tiene explicación.

Mis ojos me están hablando.

© #ShadowMisLetras

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Brújula y Mapa

He vuelto a percibir la cercanía de tus brazos y,  no te he encontrado.

He vuelto a esa dicotomía entre la distancia y el regreso y, en la chispa de su brevedad.

He vuelto a conocerte en mis cicatrices y, te veo presente con un gesto acertado.

He vuelto a romper esquemas y conteos poéticos para no comprometer mi libertad.

Ayer me definia a mi misma como la burla a todos tus miedos.

Ayer fui una de las muchas historias que se construyeron en tu pecho.

Ayer acepté mi identidad como parte de éste y de todos tus credos.

Ayer, una vez más, confirmé mi entusiasmo al verte satisfecho.

Hoy soy esa que inventa un ave nueva por cada letra de tu nombre.

Hoy conspiran mis ganas en contra de mis suspiros.

Hoy me encuentro elocuente, furtiva y acelerada; y por dos de tus  dedos, empapada. 

Hoy compruebo mi firmeza  sobre tus manos, y lo bien que te queda ese nuevo pronombre.

A pesar de lo calculadora que suele ser la simpleza de la soltura.

A pesar de lo difícil que es volver de la lejanía;

No soy sutil, perezco de paciencia y de tacto 

para decirte todo y nada, mientras te afianzas en mi cintura.

Encuentro la sinfonía que forman tus labios con mi lengua,

Reconozco entonces que pertenezco a tu mirada y, tu pupila, es mi esclava.

Acepto entonces lo bien que conjugamos aunque no nos pertenezcamos. 

Entiendo que somos 

brújula y mapa, 

arte y artista, 

mano y arcilla, 

Harry y su capa.

Podría asumir que ya sabes mi verdad, 

Podría estar casi dispuesta a apostar por la naturaleza de tus conclusiones.

Sin embargo, me encargo una vez más de explicarte la entereza de mis intenciones:

Recuerda, pajarito, que yo siempre vuelvo al lugar donde tu me quieres encontrar;

Que el ¨ayer¨ y el ¨hoy¨ son solo indicadores nominales del tiempo, sinónimo de simulación;

A pesar de todo, invento una nueva manera de complicarme para evidenciar esta extraña magia brevemente interrumpida, eternamente deseada y ansiosa de ser tu canción. 

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Tu Aroma

Solo han pasado días desde que te fuiste, has dejado en el camino ese delicioso aroma que me encanta demasiado, aunque nunca supe si era tu fragancia o tu aroma natural, solo se que tu aroma se volvió un vicio, ese vicio que no quiero dejar de sentir.

Tu aroma, hace que recuerde cada momento juntos, tus abrazos, tus besos, tu piel con mi piel, me has dejado tan marcada.

Que cada vez que siento tu aroma me pongo tan nostálgica y me den unas ganas de salir corriendo tras de ti.

Simplemente tu aroma!!..

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Batallas

No me vengas a hablar de batallas, cuando no conoces las mías.

No vengas a presumir tus triunfos, ante los míos. La existencia es relativa.

No te atrevas a señalar que tu vida ha sido difícil, cuando no tuviste que atravesar un oscuro camino de abuso, hostilidad y humillación.

No quieras minimizar mi existencia, solo porque necesitas sentirte superior.

No creas que tu vida ha sido difícil, cuando ignoras lo que significa sonreír mientras tu interior está fragmentado.

La calamidad no es simplemente ver ropa y zapatos de segunda.

Anduve con ropa de marca, zapatos de renombre, pero el yugo ciñendo mi carácter, doblegado mi espíritu y callando mi voz ante la injusta convivencia.

No me vengas a hablar de batallas, cuando no hay comparación.

No vengas a querer motivar mi día a día con frases triviales que hace muchos siglos dejaron de tener sentido y ahora, son sólo cofres vacíos de tesoros imaginarios.

No te atrevas a comparar mi existir con el tuyo. Estamos en galaxias a destiempo. Vivimos en universos distantes. Mi realidad es inestable como mi estado anímico.

Mi batalla sigue latente.

Me acecha la cruel desesperanza, sigilosa me observa, esperando el justo momento en que sienta que voy avanzando para apuñalarme, una vez más, por el costado, mientras me sonríe saludando.

No te atrevas a expresar que me comprendes, cuando ignoras lo que escondo tras mi sonrisa. He aprendido a sonreír y siempre decir que estoy bien.

He sido una buena estudiante ante la cruel maestra llamada Vida, cuyas lecciones han torturado a mi inconforme alma. Y aún así, continúa ensañándose.

Se ha propuesto en convertir mi sonrisa en una mueca de dolor y amargura.

Sin embargo, mi alma rebelde se atrinchera y se ríe a carcajadas, toma aire y corre entre suelo minado, llevando como estandarte la mirada retadora y la incoherente alegría de vivir.

No, no te atrevas.

No tienes idea de cuántas batallas he librado. Cuántas me he dejado ganar, para lograr ganar. Cuántas he abandonado. Cuántas otras he iniciado.

No, no te atrevas a comparar, ni señalar, ni expresar que puedes imaginar lo que he vivido. Porque para imaginar lo inimaginable, debiste participar en, mínimo, una contienda a los 8 años. Pero, tú, a esa edad ni estabas consciente que existías.

No me vengas a hablar de batallas.

No te atrevas.

#ShadowMisLetras

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Navecita blanca

“Y todo lo que tocas se hace primavera”

Ni todos ni tantos

son, ni fueron los días

que me aferré o, no de tu mano.

Ni siempre ni nunca

pensé, sin dejar de creer 

que podrías (no) soltarme.

Y, tan fiel a la palabra de Silvio, 

sigo creyendo, mariposita, 

en ese gris viaje que se convirtió en tu navío.

Y tan hoy y tan ayer, te envío,

tantas y pocas palabras,

porque dejaste de ser para el mundo

 y empezaste a nacer para las almas.

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¿Recuerdas?

¿Recuerdas?

Fue un jueves, el cielo estaba levemente difuminado con pincelazos de nubes que absurdamente plasmaban la rotación de un mundo que se encaminaba a culminar un día, apagando la iluminación pausadamente del majestuoso sol.

¿Recuerdas?

El transitar de las personas, ésas sonrisas, ésas miradas, como se formaba una trenza de seres que, al igual que nosotros, se dirigían hacia el encuentro con alguien.

¿Recuerdas, cómo sucedió?

Para mí, aún es enigmático. Te presentaste sin articular palabra, caminabas apresurado, te detienes, volteas hacia el lado derecho, tu mirada me encuentra, me ves, ladeas tu cabeza hacia la izquierda y me sonríes tímidamente.

Inexplicable, mis células, cada una de ellas, se estremecieron al sentir tu mirada. Se amotinaron, perdieron la razón, tu sonrisa encendió mi lava extinta, mi moribundo manantial, mi corazón endurecido. Llegaste imponente, cuál cazador, ingenua yo, cuál presa, te recibí sin recelo.

¿Recuerdas?

Llegaste y la espera terminó, mis evasivas no tuvieron resguardo, ante aquel beso, insólito, curioso, espontáneo, que aún hoy, resuena en el desván de mi alma.

¿Recuerdas?

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