¿Puedo llamarle poesía a lo que llevo dentro?
Mi corazón en un silencioso palpitar
teclea un sentimiento,
una emoción,
un anhelo,
una desilusión.
Mis oídos ven esa melódica ausencia de color
y traza una sinfonía de quiméricas y fugaces constelaciones.
Mis ojos descubren en cada sombra una luz,
en cada destello una chispa,
en cada color una emoción.
Mis dedos escuchan el roce áspero de la desigualdad,
la dulzura de la bondad,
el roce cálido de la solidaridad,
el ardiente ponzoñoso de la traición.
¿Es poesía esto?
Mi interior vive un un constante ajetreo
de piezas de ajedrez que intentan ganar la partida,
formando osadas jugadas,
insistiendo en conquistar el lado oscuro
que baña mi alma
tupiendo con luz cada pradera y páramo.
Mis letras nacen y fluyen,
algunas agónicas persisten en alguna frase inconclusa y su deceso es inminente.
Mi florecer es vegetación muerta
y la lumbrera utópica permanente retoñando.
¿Acaso puedo llamarle poesía?
Mi compañera, soledad,
me abraza en días de eufórica amargura
y sostiene el cadáver de mi último poema ahogado en llanto.
La brisa de ese llanto cubre mi insulso amanecer
y el alba resplandece ante el celaje del nuevo día.
Quisiera creer que soy poeta.
Que la locura que atesora mi alma tiene razón de ser.
Que el pájaro azul que revolotea en mí cabeza y activa mis emociones,
me proveerá de paz y mi alma al fin descansará.
¿Puedo autonombrarme poeta?
Archivo de la etiqueta: cartas
Esperando por ti
Y aquí me encuentro,
esperando por ti.
Saboreando cada beso que me darás.
Añorando mis tardes bebiendo café y despidiendo cada ocaso.
Sumergida en una orgía de emociones.
Nadando entre «ojalás».
Chapoteando entre sueños.
Buscando tu silueta entre los seres que se cruzan en mi día a día.
Desterrando el concepto erróneo de amor.
Paso a paso queriendo aprender el amor bonito.
Que no se interrumpan mis ganas de encontrarte por malas referencias amorosas.
Deseo limpiar el lúgubre miedo que me embarga al pensar en lograr enamorarme.
Añoro amar, pero ahora de un modo sano y recíproco.
Ojalá y pueda encontrarte en esta vida.
Espero por ti.
Aquí.
Ahora.
Saboreo mis mañanas de domingo, despertando con el aroma de tu esencia,
con el ritmo de tu corazón,
con la calidez de tu aliento.
Añoro mis almuerzos familiares.
La vida por vivir.
La existencia con el plus de tu presencia complementando mi existir.
Y aquí me encuentro.
Esperando por ti.
Sueño con mis noches,
donde pueda ver a la luna a los ojos,
presumir mi dicha y dormir bajo el cielo estrellado de amor y pasión.
Busco tu silueta,
aquella que me visita en sueños,
busco tu silueta
y aquí me encuentro.
Esperando por ti.
Cartas
Extravié la pluma y dejé volar el papel
pero te escribí una y mil cartas.
En los días pares pedía serenidad,
aunque las manos me temblaran.
En los días impares te quería de vuelta
aunque eso desequilibrara.
El día 15 lloraba frente al espejo,
pero el 16 me renovaba con la luna.
Los domingos escribía media carta deprimida
y luego lo hacía como un rayo de luz.
Te escribí una y mil cartas,
pero extravié la pluma y dejé volar el papel.
28/09/20