Escribología

Marzo

Te conocí en marzo.

Una tarde de domingo, con un sol imponente como testigo.

En este tiempo he sido gratamente sorprendida una y otra vez.

Tu esencia le ha dado una fresca lluvia a aquella estrella en agonía, que orbitaba sin más rumbo que no dejar de existir.

Tu presencia ha cautivado a aquellas expectativas reacias.

Mi esperanza se ha fortalecido y ante un acto de loca valentía, ha brincado desde la corniza, de espaldas, con una sonrisa de triunfo.

Mi sonrisa tiene tu «colocha» en las comisuras y anhelo un nuevo «ojalá».

Una tarde de domingo, sentados junto al otro, conversando sobre este libro, que se robó el protagonismo por su significativo enlace.

Quizás el hilo rojo, tenía un nudo que sería desatado con el nombre de este libro, que daría pie al encuentro de mi intenso ser con alguien cuyo corazón es todo tu ser.

Los días han avanzado, las semanas me han hecho una sutil presentación de ese instinto de protección que es tu rasgo más distintivo.

Los meses han transcurrido y siento que te conozco desde hace tanto.

Agradezco la dicha de sentirme apoyada, cuidada y protegida. Mis días son más bonitos desde que eres parte de ellos.

Mi querido amigo, con quién he sido yo, con quién puedo expresar lo que siento, y no me he sentido juzgada ni condenada.

Te conocí en marzo.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Demencia voluntaria

Escondí recuerdos a voluntad.

Demencia voluntaria ¿quizás?

Olvidé texturas.

Se borraron colores.

Enterré siluetas.

El tiempo conquistó el trayecto.

La vida ignoró la nostalgia.

Los años se han multiplicado.

Los recuerdos se han difuminado.

Escondí recuerdos y una partícula sonora les alumbró el camino.

Uno a uno, luego de años atrofiados, saltaron con tal violencia que rasgaron los muros.

Se amotinaron y mi alma vibró.

La melodía de aquella canción escondía una retahíla de pequeñas memorias.

Los colores volvieron, las texturas y siluetas se rieron y yo con ellas.

Escondí aquel ocaso de 1999 de un martes en San Marcos.

Escondí aquel instante de 1996 en San Pablo donde escapé sin rumbo.

Escondí aquella madrugada de 1990 corriendo por la sexta avenida de la zona 1.

Tantos recuerdos y una canción los liberó.

Los recuerdos son necesarios para no olvidar quién fui, qué viví y en lo que me transformé.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Ni un paso atrás

No daré un paso atrás.

Mi decisión de «no aceptar menos de lo que yo puedo darme» sigue firme.

Puedes ser un gran proveedor y facilitar mi vida, puedes ser un gran partido y ostentar cierto nivel académico.

Puede incluso que seas el futuro más prometedor.

Sin embargo, rompí toda relación con la vulgaridad y lo corriente.

No me veo caminar de la mano junto a alguien con un vocabulario pobre y léxico deficiente.

Puede que tu vestuario sea de una marca reconocida.

Pero no diviso mi futuro junto a alguien fanfarrón, aunque tengas que presumir; menos junto a alguien que necesite hacerse notar.

No aceptaré menos de lo que yo puedo darme, y eso abarca también lo intelectual y cultural.

No tengo prisa por unir mi vida con otra.

Mi felicidad no depende de quién este a mi lado.

Es lindo enamorarse, la emoción de una nueva ilusión y lograr ese clic, pero no es mi prioridad.

No daré un paso atrás.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Mis ojos

2020, junio.

Mis ojos me están hablando.

Están agotados.

Me duelen, es algo así como cuando has sostenido un objeto en tu mano mucho tiempo.

Están como dolientes.

Arden, como si hubiesen estado expuestos a gas lacrimógeno.

Mis ojos me están queriendo decir algo.

¿Qué los cierre?

¡Pareciera que eso desean!

Están llorosos, como sintiendo la ausencia del sol, la ausencia de la luz, la ausencia de mí.

La calidez de un abrazo; la ternura de tu mirada entre la de millones; el sonido de mi nombre enredado en tu timbre de voz.

El caluroso roce de tu deseo.

Mis ojos están tratando de comunicarme algo.

Brotan tímidas lágrimas.

Lloran sin llorar.

Hablan sin hablar.

Están dolientes, agotados.

La tristeza es tan fuerte que brota a través de mis ojos, que se quejan por tanto dolor provocado por la ausencia de algo que no tiene explicación.

Mis ojos me están hablando.

© #ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Batallas

No me vengas a hablar de batallas, cuando no conoces las mías.

No vengas a presumir tus triunfos, ante los míos. La existencia es relativa.

No te atrevas a señalar que tu vida ha sido difícil, cuando no tuviste que atravesar un oscuro camino de abuso, hostilidad y humillación.

No quieras minimizar mi existencia, solo porque necesitas sentirte superior.

No creas que tu vida ha sido difícil, cuando ignoras lo que significa sonreír mientras tu interior está fragmentado.

La calamidad no es simplemente ver ropa y zapatos de segunda.

Anduve con ropa de marca, zapatos de renombre, pero el yugo ciñendo mi carácter, doblegado mi espíritu y callando mi voz ante la injusta convivencia.

No me vengas a hablar de batallas, cuando no hay comparación.

No vengas a querer motivar mi día a día con frases triviales que hace muchos siglos dejaron de tener sentido y ahora, son sólo cofres vacíos de tesoros imaginarios.

No te atrevas a comparar mi existir con el tuyo. Estamos en galaxias a destiempo. Vivimos en universos distantes. Mi realidad es inestable como mi estado anímico.

Mi batalla sigue latente.

Me acecha la cruel desesperanza, sigilosa me observa, esperando el justo momento en que sienta que voy avanzando para apuñalarme, una vez más, por el costado, mientras me sonríe saludando.

No te atrevas a expresar que me comprendes, cuando ignoras lo que escondo tras mi sonrisa. He aprendido a sonreír y siempre decir que estoy bien.

He sido una buena estudiante ante la cruel maestra llamada Vida, cuyas lecciones han torturado a mi inconforme alma. Y aún así, continúa ensañándose.

Se ha propuesto en convertir mi sonrisa en una mueca de dolor y amargura.

Sin embargo, mi alma rebelde se atrinchera y se ríe a carcajadas, toma aire y corre entre suelo minado, llevando como estandarte la mirada retadora y la incoherente alegría de vivir.

No, no te atrevas.

No tienes idea de cuántas batallas he librado. Cuántas me he dejado ganar, para lograr ganar. Cuántas he abandonado. Cuántas otras he iniciado.

No, no te atrevas a comparar, ni señalar, ni expresar que puedes imaginar lo que he vivido. Porque para imaginar lo inimaginable, debiste participar en, mínimo, una contienda a los 8 años. Pero, tú, a esa edad ni estabas consciente que existías.

No me vengas a hablar de batallas.

No te atrevas.

#ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

¿Recuerdas?

¿Recuerdas?

Fue un jueves, el cielo estaba levemente difuminado con pincelazos de nubes que absurdamente plasmaban la rotación de un mundo que se encaminaba a culminar un día, apagando la iluminación pausadamente del majestuoso sol.

¿Recuerdas?

El transitar de las personas, ésas sonrisas, ésas miradas, como se formaba una trenza de seres que, al igual que nosotros, se dirigían hacia el encuentro con alguien.

¿Recuerdas, cómo sucedió?

Para mí, aún es enigmático. Te presentaste sin articular palabra, caminabas apresurado, te detienes, volteas hacia el lado derecho, tu mirada me encuentra, me ves, ladeas tu cabeza hacia la izquierda y me sonríes tímidamente.

Inexplicable, mis células, cada una de ellas, se estremecieron al sentir tu mirada. Se amotinaron, perdieron la razón, tu sonrisa encendió mi lava extinta, mi moribundo manantial, mi corazón endurecido. Llegaste imponente, cuál cazador, ingenua yo, cuál presa, te recibí sin recelo.

¿Recuerdas?

Llegaste y la espera terminó, mis evasivas no tuvieron resguardo, ante aquel beso, insólito, curioso, espontáneo, que aún hoy, resuena en el desván de mi alma.

¿Recuerdas?

Estándar
Escribología

Me gustas

Lo que más me gusta de tus ojos,

es la caricia tierna que me brindas,

esa mirada enamorada,

ese universo de halagos,

ese cosmos de mimos.

Esa ternura con la que abrigas mi silueta.

Ese amor con el que contemplas mi alma.

Lo que más me gusta de tu sonrisa,

es la picardía dibujada en tus labios,

es la invitación a rozarlos,

es la algarabía de la degustación,

es la pasión ardiente que surge al vernos.

Lo que más me gusta de tu voz,

es la seducción en cada letra pronunciada,

el timbre tan propio de tu ser,

la peculiaridad de la vibración

que soborna mi voluntad.

Lo que más me gusta de ti,

es que puedo estar contemplándote

en total silencio,

deseándote a gritos.

Es que puedo descubrir tu esencia,

transformando mi anhelo,

provocando un choque de emociones.

Lo que más me gusta de ti,

es lo que soy al verme en ti.

#Shadow

Estándar
Escribología

Deceso de amor

Cual Bartolina, así fue el deceso de mi amor por ti.
Sentada en la penumbra, bajo un golpecito, que pareció insignificante.
Acurrucada en mí, ante la frustrante indiferencia.
Sollozando por tu cruel forma de amar.
Lamentando mi pobre existencia.
Culpándome ante mi fracaso.
Así sucedió el crimen de mi amor por ti.
Ingenua, te brindé cada uno de los besos más apasionados.
Estúpida creí que, al tolerar tus actos irreverentes y humillantes, lograría tu respeto.
Y el golpecito me estremecía. Dolía. Ardía.
El golpecito, que caía sobre mi cabeza bajo esa bartolina que llevaba por nombre, ¡tu nombre! quebraba cada vez más mi ser.
Incontables las ocasiones en que, con nuevas acciones, me volvías a quebrar.
Así fueron los hechos previos a la muerte de mi amor por ti.
Y sí, contribuí a la masacre de ese sentimiento, por amarte de más, por anteponer tu felicidad ante la mía.
Y sí, favorecí, por ser tan paciente, tan tolerante, por mantener la esperanza que cambiaras y me apreciaras, me atendieras y me amaras.
Fui cómplice de ese crimen, de alargar su agonía, de ser indiferente ante mi dolor, de ser indiferente ante mi amor propio.
Así ocurrió la muerte, agónica tortura, de mi amor por ti, al no querer soltarte, al no querer verte sin mí.

#ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Mi día a día

No explico todas mis risas.
Porque tampoco digo los motivos de mis lágrimas.
No será relevante para nadie más que para mí.
Es mi historia, mi día a día.
Son mis momentos.
Mis circunstancias.
Mis preocupaciones.
Mis triunfos.
Mis decepciones.
Mis picardías.
Es mi protagonismo.
Jamás podrá ser relevante en la historia de otro protagonista.
Mis risas a veces vienen cargadas de lágrimas.
Mis llantos inician con una brisa cargada de amargura y desesperanza, culmina con un huracán y sus rastros se ven reflejados en mi rostro descompuesto y el maquillaje corrido.
Mis risas liberan la inocencia de una pequeña soñadora, la ilusión de un destello de amor y entrega, la magia de la constelación llamada futuro.
Es mi historia y soy la protagonista.
No explico las causas de mis risas y tampoco los motivos de mis llantos.
Porque para nadie más que para mí es relevante.
Es mi historia, mi día a día.

#ShadowMisLetras

Estándar
Escribología

Me juzgo y me condeno

Necesito alejarme de ti, de lo que somos, de lo que soy contigo, para ver cómo puedo ser sin ti.
Agonizando entre tus injustas formas de armarme, puesto que me afirmas que me amas y yo, ilusa, siempre te creo o quiero creerte.
Tal vez, debería aceptar que no me amas, tal vez.
Pero me niego, por qué, ¿Quién no podría amarme, luego de todo lo vivido? ¿Quién no amaría a una loca complaciente?
Agobiada, entre preguntas con respuestas dolorosas jamás escuchadas, pero obvias tanto como el amanecer.
Necesito alejarme de mí, de mi realidad, de la tormenta que llevo a cuestas y que provoca este desasosiego en mi interior.
Necesito irme y acaso, en otra galaxia encontrar mi yo antes de ti.
Exijo mi paz, para no sabotear mis ganas de vivir y disfrutar a plenitud de las maravillas que me rodean.
Necesito olvidar, tal vez que te amo y que muero en el intento diario de qué caigas en cuenta de ello.
Necesito olvidar, el momento en el que tuve esa ilusión del cuento de hadas.
Me exijo, quitarme esa venda, que realmente no existe, para verme sin ti. Esa venda imaginaria que me ofrece el freno para no tomar la decisión que me libere.
Me acuso de traición y no de otra, sino esa que mutila y flagela a mano propia mi alma y a la cuál hasta te acostumbras.
Me condeno, sin piedad y con Dios de testigo, a morir entre tus injustas formas de armarme, porque me afirmas que me amas y yo, ilusa, siempre quiero creerte.
Me exijo, señalo, juzgo y condeno, porque amar sin dolor, no es un verdadero amor.
Aunque ése verdadero amor, únicamente sea el que te brindo.

#ShadowMisLetras

Estándar