Escribología

Desahogo.

Hoy Es uno de esos días que quiero que todo fluya, uno de esos días que quiero dejar escapar todo cuanto tengo dentro y fuera de mi.

Dejar a un lado sueños y anhelos para permitirme ser diferente, permitirme ser un ser distinto, sin nada que esperar y sin nada que me espere.

Hoy desearía tomar otra vida, una nueva alma y apreciar el mundo distinto, abandonando mis demonios que siento me pueden ganar en instantes como el de ahora.

Y que importa si decepciono a alguien, que importa si naufraga mi alma, y que mierda importa la maldita coherencia del texto, si es un simple desahogo.

Pero nada es tan complejo, nada es indivisible e indestructible.

PL

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Debes saber

Hoy quiero que sepas:

Cuando partí aquella tarde, dejé fragmentos de corazón en cada escalón hasta el noveno nivel.

Cuando llorabas, el silencio hizo una implosión catastrófica, que dejó al vacío tanto que se había construido.

Esas tazas de café sin consumir, una cama y un balcón, tu olor, tu sabor, ausencia y silencio.

Cerré mis ojos, puse mis manos sobre la cabeza, desangrando momentos, lamentando deciciones, rompiendo el umbral de aquello que estaba tan aferrado a una realidad de vida.

Al pasar el tiempo aunque detestes iniciativas, lanzaste el salvavidas, sin la certeza de efectuar un rescate, pero aún así me has devuelto la vida.

Debes saber que soy tuyo, aférrate cual propiedad se defiende entre balas y caídos.

No dejes que los pasos recorridos, hagan llagas en los besos, no dejes que las lágrimas, empañen de nuevo la luz de la mañana.

Mírame estoy aquí no tan entero, un tanto lastimado, pero toma mis heridas como garantía de entrega, toma mis ocasos mientras esperas amaneceres en mi pecho.

Toma mi mano y rompe mis dedos, porque ese dolor jamas va a compararse si le faltas a mi vida.

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Me quedo contigo

Si me dieran a elegir,
Me quedo contigo
Con las sonrisas tristes
Que nacían del alma
Con los caminos recorridos
Con las risas

Me quedo con esas tardes
Tirados en el pasto
Mirando al infinito
Como queriendo alcanzar el cielo
Como queriendo tomar tu mano

Me quedo contigo
Con el aroma que escondía tu cuello
Con las miradas sinceras
Con los abrazos apretados
Con los adioses que nos faltaron

Me quedo con los silencios
Con los suspiros
Con tus preguntas raras
Y las horas compartidas

Me quedo con las caricias
Que no llegaron
Los «te quiero» que no dijimos
Con el miedo
Con las prisas

Me quedo con los atarderes
Con las palabras
La lluvia
Y el frío que nos abrigaba

Me quedo con los charcos
Y las charlas
Los mensajes
Y los versos que te nombraban

Me quedo con tu voz
Y las promesas
Me quedo contigo
Con las ganas de caminar a tu lado
Y las ganas de volver a recorrer nuestros caminos

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Aprendí

Aprendí que en la vida, nada es a fuerza.

Aprendi que si quieres crecer en la vida, es mejor frenar que jalar.

Aprendí que las zucaritas suelen se más deliciosas, si se comparten a miradas con ella a tu lado.

Comprendí que los sombreros son buenos escondites para travesuras nocturnas.

Aprendí que existen vocablos patentados para amar y saber hablar con quien entiende.

Comprendí que existen colegas que diseñan juntos los trazos, símbolos y frases que marcan igualitario nuestros cuerpos.

Me di cuenta que las carretillas de súper mercado, suscitan carcajadas.

En el camino te das cuenta, sobre que calle deseas transitar, esa comida China que forma agridulces momentos de amor, esas respiraciones pausadas en lagirmas, al momento de llegar al culmen de la pasión.

Simplemente al final aprendí que los preámbulos siempre son el mejor testigo, de aquello que simplemente con paciencia y valentía, debes formar como buen alfarero.

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Semillas en tierra fértil

crecen las espinas y las ramas encrucijadas

entre frutos, colibríes e insectos

entre un abrazo eterno de las bien amadas

entramados y acertijos en trayectos

en el regocijo de su juventud y experimento

el acertijo mayor era curiosidad excitante

más al dejar la gran respuesta al descubierto

se descubren mil más haciendo fila al instante

¿y si su abrazo no es ni por poco suficiente?

se sienten vivas, capaces de remontar

¿y si se desconocen por el flamante horizonte?

historias viejas y dulces pueden contar

el espacio más reducido parece

entre codazos se moldean en el mismo

aunque no es limitar lo que apetece

sino expandirse con tal virtuosismo

a veces se desconocen atrevidas

y con la fuerza de un beso atareado

pasan ahí muchas décadas revividas

no hay juego más sutil ni atinado

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Todo estará bien

Cuando el silencio haya ganado la batalla del día, cuando llegues al espacio en el que estás tu y nada más que tu corazón desnudo, en esas sabanas del bendito celeste, que guardan el calor de mi abrazo, cierra los ojos, piensame, muerde tus labios y cree… simplemente cree que todo estará bien.

Descansa musa de mi vida.

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Bendita estupidez

No se necesita la sabiduría más grande para saber cuán grande es mi deseo de caminar junto a ti.

Por eso no me voy, aunque la lluvia empape este corazón, aunque tu banqueta sea fría y tu rechazo martirio que conduce a mil golgotas de sufrimiento.

Sin embargo en mi poco juicio, existe alguien allí que espero pueda salir a la ventana y me vea, hazlo pronto que la hipotermia me acecha.

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Lo sabías

¿Fue difícil irte sabiendo que nunca regresarías? ¿De dónde sacaste las fuerzas para decir adiós sabiendo que ya no escucharías un hola?

¿Manejaste más despacio de regreso para memorizar lo que tus ojos verían por última vez? ¿Acaso tu corazón se desgarró por completo al ver, desde tu retrovisor, cómo mi silueta se desvanecía ?

Talvez fue el saber, lo que hizo que fuera más fácil olvidarte de mí, pues ya estabas preparado para ese final. Pero yo no lo estaba, porque para mí  despedirme sin tener la mínima idea de que no vendrías más me sigue pateando en las costillas y me recuerda todo lo que pudo y ya no fue.

-Amarela-

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Florecía

No duden si les digo que cuando ella sonreía todo florecía; esas ganas de escabullirte en las páginas de los libros que leía, de tocar sus canas y besar sus manos cansadas.

Su sonrisa devolvía ese deseo de ser niño y escuchar los cuentos desde su voz e imaginar mundos gigantescos o diminutos. Pero también aquellas historias que con el tiempo se tornaron en un viaje por la profundidad de las heridas de esta tierra que la vio nacer.

Les juro que cada vez que ella hablaba el mundo se ponía en pausa y se sentaba a oírla describir sus días pasados.

Con cada palabra las flores crecían,

el amor se fortalecía

y a todos nos contagiaba de su alegría.

Ojalá un día puedan pasar por su jardín y verla sonreír, porque, aunque algunos ya no la ven, si se detienen unos minutos, con el soplo del viento, la escucharán susurrar sus dichos y memorias.

No duden cuando digo que con ella todo sonreía y al mismo tiempo florecía.

-Amarela-

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