Escribología

Hay algo dentro de mi que quiere salir, necesita gritar.

Me reprimo al darme cuenta que eso me dará alivio, pero lastimará a alguien más, a alguien quien amo y quien quiero cuidar.

Es mejor callar y dejar que este mundo de a pocos ponga cada pieza en su lugar.

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Porque por quedarte, mueres.

Presente como el aire que sofoca,

Ardiente como tus suspiros en mi boca.

Precisa como un verso de Borges,

Indecisa hoy, y todas las noches.

Diluida como la paciencia ante la prisa,

Bienvenida como la ofrenda en una misa.

Detenida como el tiempo entre lo despacio,

¿Precavida? En todo momento y en todo espacio.

Vertiente como el río,

Soberbia como el frío;

el frío que se aferra a cada ente que encuentra vivo.

En principio, todos la reconocemos 

Aunque quedarnos con ella, no queremos.

Disfruto de la incertidumbre, 

La invito a pasar,

Como de costumbre.

Nada somos con lo que tenemos,

Pero no tenemos que ser algo…

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Demencia voluntaria

Escondí recuerdos a voluntad.

Demencia voluntaria ¿quizás?

Olvidé texturas.

Se borraron colores.

Enterré siluetas.

El tiempo conquistó el trayecto.

La vida ignoró la nostalgia.

Los años se han multiplicado.

Los recuerdos se han difuminado.

Escondí recuerdos y una partícula sonora les alumbró el camino.

Uno a uno, luego de años atrofiados, saltaron con tal violencia que rasgaron los muros.

Se amotinaron y mi alma vibró.

La melodía de aquella canción escondía una retahíla de pequeñas memorias.

Los colores volvieron, las texturas y siluetas se rieron y yo con ellas.

Escondí aquel ocaso de 1999 de un martes en San Marcos.

Escondí aquel instante de 1996 en San Pablo donde escapé sin rumbo.

Escondí aquella madrugada de 1990 corriendo por la sexta avenida de la zona 1.

Tantos recuerdos y una canción los liberó.

Los recuerdos son necesarios para no olvidar quién fui, qué viví y en lo que me transformé.

© #ShadowMisLetras

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Arcano del tiempo

Tiempo, órfico en su albedrío,
trasiega sombras, céfiro frío,
anida el cosmos, su almo estío,
eterno pábilo, nunca baldío.

Nos traspasa, yerta quimera,
su hálito esgrime la larga espera,
como silente, grave lumera,
marca lo efímero, bruñe la esfera.

Arquetipo etéreo, soplo incesante,
tejedor ácrono, siempre distante,
pule en su tránsito lo fulgurante,
y en su fuga, todo es errante.

Relojes místicos, manecillas vanas,
en su giro arcano fluyen sotanas,
hilvanan tiempos, vidas lejanas,
todo es eco en sus manos arcanas.

Nadie lo nombra, nadie lo ciñe,
gira en el éter, su voz se afine,
y en su desvelo, todo destine,
somos su vestigio, sombra que opine.

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Crisis de abandono

El vínculo que tengo contigo es un ancla atada con nudo ciego.

Es un lazo tan profundo y enredado que, en lo más íntimo, mi identidad y mi bienestar queda completamente entrelazado contigo.

Mi día a día lo vivo anhelando tu presencia, tus gestos, tus palabras, busco señales de amor… o quizá señales de rechazo.

Vivo en una cuerda floja, donde mi seguridad parece siempre estar en peligro de desmoronarse… no solo del miedo a estar sola; es el terror de perderte.

En mi mente tu eres mi razón de ser.

Mi mente se quiebra y se desgarra cuando me amenazas en dejarme o te alejas, en mi mente vivo los golpes más profundos, experimento un abismo donde mi vida se detiene por completo, como si mi mundo se destruyera en cuestión de segundos…

Dependo de ti no solo para ser feliz, sino para mi supervivencia emocional.

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Ni un paso atrás

No daré un paso atrás.

Mi decisión de «no aceptar menos de lo que yo puedo darme» sigue firme.

Puedes ser un gran proveedor y facilitar mi vida, puedes ser un gran partido y ostentar cierto nivel académico.

Puede incluso que seas el futuro más prometedor.

Sin embargo, rompí toda relación con la vulgaridad y lo corriente.

No me veo caminar de la mano junto a alguien con un vocabulario pobre y léxico deficiente.

Puede que tu vestuario sea de una marca reconocida.

Pero no diviso mi futuro junto a alguien fanfarrón, aunque tengas que presumir; menos junto a alguien que necesite hacerse notar.

No aceptaré menos de lo que yo puedo darme, y eso abarca también lo intelectual y cultural.

No tengo prisa por unir mi vida con otra.

Mi felicidad no depende de quién este a mi lado.

Es lindo enamorarse, la emoción de una nueva ilusión y lograr ese clic, pero no es mi prioridad.

No daré un paso atrás.

© #ShadowMisLetras

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Octubre de fuego

Octubre no llegó solo,
llegó con puños cerrados,
con gritos que rompieron la noche,
la tierra tembló bajo los pies cansados.

No pedimos permiso,
tomamos las calles,
quebramos el silencio con fuego,
el miedo quedó atrás, olvidado.

Frente a las balas,
no hubo retroceso,
el pueblo empujó con sangre,
un tirano cayó bajo su peso.

No fue paz lo que buscamos,
fue justicia,
romper cadenas que otros forjaron,
quebrar la dictadura como vidrio roto.

Manos desnudas,
pero corazones en llamas,
el futuro no espera,
se arranca, se toma.

La historia se escribió en octubre,
en cada cuerpo, en cada paso,
en cada piedra lanzada al poder,
somos pueblo, somos llama, somos acero.

Hoy octubre sigue vivo,
en cada lucha que arde,
en cada voz que se alza,
no olvidamos, no cedemos.

El combate nunca terminó,
es octubre eterno,
y en la sangre que corre
está el eco de la revolución.

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¿RECUERDAS?

Cuántas veces me rompiste en mil pedazos, ¿Las recuerdas?
Quizá podría recordar cada una de ellas
La vez que me dijiste que ya no querías nada
La vez que dijiste que te habías aburrido de mis besos
O la vez que querías correr a otros brazos
Fueron incontables veces
Y volví a ti, yo siempre volví a ti
Dejé mi dignidad y mi orgullo por el amor que sentía
¿Y tú? Nunca querías nada, nunca estabas contento con nada
Siempre criticando
Siempre fallando
Y luego… La culpable yo
De tu inmadurez
De tu orgullo
De tu falta de amor
Fueron muchas veces las que me rompiste y fui yo la que pidió perdón
Me quisiste de la chingada
Dice un poema por ahí
Me sentí tan identificada
Volviendo a los brazos que me soltaron
Volviendo al cuerpo que no me deseaba
Volviendo a un corazón que ya no sentía nada
Me rompiste en mil pedazos
Mil y una veces
Me rompiste y no te importó nada

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Crónicas del Vacío

En la pseudo-autosuficiencia de las personas
se inventan unas cosas tan chistosas
humanas, ácidas e irónicas paradojas
que amortiguan intimidades malgastadas

Nuevas formas de sacrificio
con autodefensas semi infalibles
que solo re-afirman en los miles de defectos
que ya se conocen desde la biblia

En un cielo inoportuno
recientemente fue descubierto
una grisácea nube de amoniaco
pensamientos descerebrados
y vacíos-horizontes

Vastas perplejidades e incertidumbres
acompañadas de punzantes espacios meditabundos
hartos segmentos de claridad máxima y oscuridad nula
subsecuentes, calibrados y nivelados
a la multitud sicalíptica de una calle sin nombre

El universo de pendejadas cognitivas
se silencian a semicorcheas puras
que abusivamente caen como lluvia con granizo
en una suciedad confundida con sociedad

Al frente de una pared orinada
un ojo negro y un iris marrón, desapercibidos
se distraen entre cientos de movimientos rutinarios
de una rutina provocada por una ciudad con ruido

Un espacio multilateral
donde la vida simbionte aflora
es una mezcla muy extraña
entre pulcritud e inmundicia

La cantidad de actividad
rebela la magnificencia equívoca
de la soledad que provoca el gentío

Ciertamente se confirma la compañía
afirmando la colectividad necesaria
de un no ser que desea ser
en la normalidad de los hechos

Final y deliberadamente
su unicidad provoca el caos solitario
solemnemente necesario
para hacer pasar su tormenta.

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La mirada que lo dice todo… ¿o no?

Esos momentos en los que me busca con su mirada, pero no dice una palabra. Los silencios que se sienten más pesados de lo normal. Y ahí es cuando me pregunto: ¿Es esto coqueteo o solo un juego mental que mi mente ha decidido inventar?

Es como si supiera exactamente cuándo mirarme, cuándo romper el contacto visual y justo en ese segundo, cuando pienso que todo ha terminado, me lanza otra mirada fugaz…

…Es una especie de baile silencioso, uno que no sé si quiero seguir, pero del que no puedo apartarme. De repente, pasa de buscar mi mirada a no prestarme atención en absoluto.

Es como si quisiera mi atención sin pedirla, y lo logra.

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