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Indiferente

Por eso te veo así.

Con cuidado,

para que mi mirada no sea perceptible

y sigas ignorando mi interés.

Existen anhelos que es mejor mantenerlos así,

indiferentes,

como un anhelo inalcanzable.

Disfruto esa sensación de estremecimiento,

resultado del estímulo al ver la comisura de tu boca,

cada vez que hablas,

cuando sonríes,

cuando estás serio,

cuando coqueteas sin saberlo.

Por eso te veo así.

indiferente,

para que no percibas como acaricio tu mejilla

con la pupila dilatada, extasiada;

mordiendo el interior de mi labio inferior,

imaginando mi cuerpo rodeado por tus brazos.

Por eso te veo así.

Indiferente.

Susurrando en mi mente,

ese conjuro antiguo que logre mostrarme

si en verdad eres tú lo que necesito.

Sonriendo cada vez que te pienso,

abrazando tu recuerdo.

Viéndote en silencio,

pensándote a gritos,

sonriéndote con indiferencia,

añorándote con lujuria.

Por eso te veo así.

Indiferente.

© #ShadowMisLetras

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Entre libros y atardeceres

Ojalá me cruce con alguien que tenga tantas ganas de soñar y vivir como yo.

Que no me mienta ni se mienta así mismo,

que baile y ame con honestidad.

Ojalá coincida con esa constelación y me brinde la estabilidad orbital,

para que cada estrella fugaz se acople a las mías y dancen en el nuevo universo.

Ojalá y mi ojalá se cumpla.

Ojalá que mi ojalá se cruce con tu ojalá y que cada día nuestras estrellas aumenten la intensidad de sus brillos.

Ojalá alcance mi anhelo del amor de pareja y viva la dicha de cruzar mi alma con la de alguien con las mismas ganas,

con la misma honestidad,

con ambiciones y metas.

Ojalá y me cruce con esa alma que añore una armoniosa convivencia,

entre libros y atardeceres,

entre café y charlas,

entre sueños y amaneceres.

© #ShadowMisLetras

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Esencia oculta en la incongruencia

¿Qué ves en mi mirada?

¿Se logra ver acaso mi esencia?

¿Percibes el ocaso y el alba en mi sonrisa?

¿Reconoces la esperanza sujetada a mi cabello?

¿Puedes descubrir mis ilusiones en cada gesto?

Mi vida es una chispa de pasión, incongruente para la mayoría, por mi visión tan romántica de la existencia, del vivir, del ser.

Pareciera que vivo en una fantástica fantasía, pero ¿Acaso no existimos en diferentes realidades?

Mi juicio es lo que dirige mi transitar en un mundo tan irreal, tan confuso, tan imperfecto.

No logro encajar.

Aún no.

Quizá conforme mi inteligencia evolucione a sabiduría;

tal vez continuando con mis cuestionamientos logre concebir mi espacio en este universo.

La pasión que arde en mi alma, ha sido la luz que ha guiado mis días oscuros, mis largas noches de buscar sin encontrar.

Colaboro, porque me lo he prometido, con dejar un mundo más bonito, inspirando a que se reconozca que con amor, agradecimiento y tolerancia la convivencia es posible.

Influenciando, con mis actitudes, que todos podemos lograr la felicidad sin afectar la de otros.

Acaso ¿percibes eso en mi mirada?

Documento con fotografías mi día a día, reconociendo mi evolución, no solo física sino de pensamiento, anhelos y metas.

Me pierdo en ensoñaciones, que son la inspiración, para que mi transitar por este mundo tenga sentido.

El ocaso y el alba, en mi rostro habitan.

Dibujan con destellos intermitentes, la transición hacia un nuevo cómo, hacia un nuevo para qué.

No, no lograrás ver mi esencia.

Porque incomoda lo real que puedo ser al mostrarte quién soy y quién puedo llegar a ser.

Tu ves apenas una sombra de lo que soy, pero para que conozcas mi esencia primero debes darte permiso de traspasar la apariencia incongruente de mi existir.

© #ShadowMisLetras

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El amor jamás volvió o quizá nunca llegó

El amor jamás volvió o quizá nunca llegó.

Recuerdo que en mi adolescencia, cuando la inocencia te brinda la dicha de encender una vela de ilusión, con quiméricos anhelos protegí la luz de esa vela y llegó un día en que se extinguió y pereció.

Las circunstancias del crecimiento físico y mental, vinieron a rematar mi crecimiento emocional que desde pequeña había sido lapidado.

Imaginé un amor como el que yo ofrecí en todo momento. A lo largo de mis 47 años, he sido comprensiva, tolerante, complaciente, detallista y devota, claro con esos grandes defectos como lo son mis alocadas y estrambóticas maneras de comportarme.

Aun así, he dado todo. Desde lo más mínimo como lo es un abrazo de buenos días, hasta mi apoyo y el respaldo para lograr crecer en pareja.

Pero no fue suficiente. En ninguno de los tres intentos.

El amor jamás volvió o quizá nunca llegó.

Puede que el amor me tenga en una lista de espera de otra época, de otro tiempo y en otro espacio.

Que en este mundo me haya tocado conocer únicamente el amor fraternal de padres e hijos, de hermanos, amigos y colegas.

Quizá nunca ha llegado el amor romántico que anhelé y que cuando estuve enamorada fue porque decidí que debía ser ahí, aunque bien sabía que no lo era en cada ocasión que sucedió.

A lo mejor la inocencia de aquellos años no midió la magnitud de sus acciones al quitar todos los permisos de seguridad, asumiendo que el poner límites bloquearía el ingreso del amor y dejó entrar a tres seres que dieron grandes lecciones, dolorosas lecciones.

Lo que ha provocado que todos los permisos de seguridad avanzada se hayan activado y, desde entonces, el amor no ha vuelto o puede que nunca haya llegado.

La romantización de lo que es el amor me dio una idea equivocada, y ahora he romantizado a la soledad ante el miedo de volver a sufrir.

Las decepciones nos ayudan a crecer, pero he llegado a un tiempo en que quiero crecer, pero no ha base de decepciones ni dolorosos desenlaces.

© #ShadowMisLetras

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Románticas especulaciones

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

Verte y creer que hablamos en el mismo código.

Recibir tus detalles y soñar con que puede ser.

Escuchar tu timbre de voz y, en mi mente, verte seductor y celebrar mi triunfo.

Ver tus labios y soñar con tus besos, pretender que me pertenecen y volar entre tu aliento.

Leer tus mensajes y vislumbrar las posibles intenciones, sonrío al creer que se concretarán.

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

Especulo sobre una romántica historia literaria.

Aquella donde todo es sublime, intenso, incondicional y real.

Es una de mis virtudes, creer que puedo llegar a tener eso: «mi propia historia literaria»

Añorar que el amor volverá a colocarme en el mapa.

Esperar que cupido no enrede nuestros hilos con incoherentes situaciones y que lograré mi quimera.

Verme junto a ti leyendo y comentando sobre nuestros libros favoritos.

Tener discusiones a causa de los escritores que no nos gustan.

Estar en un ensueño y morir ahí, juntos en la embelesada realidad que soñamos.

Mi vicio favorito es hacer románticas especulaciones.

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Entre remiendos y descalabros

Todos andamos rotos.

Caída tras caída, por la falta de experiencia, no apaciguamos el golpe y terminamos con algunas quebraduras.

Sin darnos cuenta, nos vamos apagando.

La luz que nos hacía brillar se extingue, se esconde o solo huye por las grietas de los diferentes golpes.

Todos andamos remendados.

En cada descalabro, aun con lágrimas, aun con fuertes daños, buscamos la forma de curarnos.

Suturamos con fluidos que brotan del alma y desembocan en los ojos, con un poco de soledad, con abrazos de familia y amigos, con el silencio de una oración, con el ritmo de una canción.

Todos estamos quebrados.

Pero un día, llega alguien que nos devuelve el brillo, que no sabemos cómo logra hacer renacer la luz en nuestro interior.

Un ser que nos estimula a seguir e intentar retomar esos sueños, esas metas.

Se presenta en forma de un amigo, una amiga; un hijo, una hija; un logro académico o laboral; un nuevo amor o una amistad.

Nos alimenta el alma sin mas que su presencia, su sonrisa; ese triunfo, esa satisfacción; ese beso, esa caricia.

Todos estamos rotos, quebrados, remendados y, todos mantenemos nuestro brillo, nuestra luz; se enciende con las personas indicadas, en el tiempo preciso y de una forma sorpresiva.

Nos complementan y nos complementamos, nos ayudamos sin saberlo y nos inyectamos esa pócima cargada de amor, cargada de esperanza.

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Agonizaba

Y mi sonrisa se iba extinguiendo.

Pasaban los días.

La ilusión fue apagándose, la fe fue menguando.

Callada caminaba.

Ya no era la entusiasta.

Ya no existía esa chispa.

Nadie se daba cuenta de cómo iba desapareciendo la alegría, la esperanza.

Fue anidando en mis ojos la tristeza y decepción.

La ilusión se extinguía.

Los anhelos agonizaban.

Callada moría en vida.

Callada agonizaba en un amor tormentoso.

Quise hacerme escuchar, muchas veces con lágrimas, otras con súplicas, a veces con furia, otras intenté negociar.

Nada funcionó.

Agónica existencia.

Mi saludo ya no tenía el efecto que motivaba.

Mi abrazo era débil, insípido y frío.

En silencio agonizante, se apaga mi sonrisa.

En silencio agonizante, vivía muriendo.

Callada agonizaba.

Dormía sin dormir, cada día más agotada.

Y no importaba mi agonía, sólo quería morir en los brazos de ese amor que tanto daño me hacía, de ese amor que no lo era.

En silencio.

Por casi dos lustros.

Callada.

Por casi 240 meses.

Agonizaba.

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Poema desahuciado

Has llegado a mi mente en varias ocasiones. Imprudentemente. Mi instinto es abrazarte, porque te extraño.

Invades mi espacio y desestabilizas mi cómoda existencia. Llegas, te impones de manera tan voluntariosa que no me resisto.

Te observo, sonrío y te dejo estar ahí, dueño de ese instante. Un bucle de tiempo en esa constelación que se formó de nuestra ilusión.

Tantos poemas que he escrito al cielo en el silencio de mi insomnio. Cuántas veces redacto y elimino, porque ya no tiene sentido. Cuántas letras sacrificadas por un poema desahuciado. Cuánto amor derrochado ante un alma errante.

Me visitas sin invitación, recordándome lo egoísta de tu actuar. Tu recuerdo impertinente se planta en mi mente. Mi voluntad no se amedrenta, aunque me permite abrazar tu soberbia presencia.

Al final sólo eres eso: un recuerdo. En mi existir ya no existes, en mi diario vivir ya no vives. Tantos poemas de una poeta que no lo es, para un ser que dejó de ser.

Cuántas letras más deberé sacrificar con crueldad, para no decir lo que he dicho, para no aceptar que te extraño, para no exponer mi amor, para olvidar y seguir.

Has llegado una vez más, te mofas triunfante, y reacciono como usualmente lo hago:

Te observo, sonrío, aprecio tu visita, te deseo lo mejor, mientras mi corazón, como un timbal, se sacude con violencia; mientras mi respiración se acelera y mi rostro intenta no descomponerse ante la incomodidad.

Al final sólo eres un recuerdo de ese alguien que quise con intensidad.

Mis letras inquietas forman palabras que intentan plasmar sentimientos, añoran exponerme, y no me queda otra opción que aniquilar una a una, no sin antes saborear el dulce aroma de esa textura aterciopelado que acaricia mi alma y nutre mi existir.

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Deja media vida en mí

Bésame.

Tenue.

Dulce.

Deja media vida en mí.

Mi anhelo es fusionar mi alma a la tuya.

Bésame.

Deja tu imperdible aroma en mí.

Tenue.

Que perdure hasta la inmensidad.

Dulce.

Han pasado siglos desde nuestro choque estelar.

Bésame.

En el silencio de la locura que encendiste.

Bésame.

En la oscuridad donde brillan los luceros que alumbran mi espíritu.

Bésame.

Tenue.

Dulce.

Deja media vida en mí.

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Zurciendo poemas

Hay heridas que he zurcido escribiendo poemas,

existen otras que sangran incesantes.

Hay poemas cuyas letras olvidan para quien van dirigidas,

existen otros imprudentes delatores.

Algunas heridas en cierta época se abren e inundan con su sangrar virulento,

existen otras que no dejo de rascar.

Hay escritos que consuelan mi existencia,

otros que como Gillette cortan bajo la piel.

Mi tejer letras en todo este tiempo ha sido una aventura de batallas interminables,

de sueños alcanzados,

de amores imaginarios

de utopías tentadoras.

Hay heridas que he zurcido escribiendo poemas,

existen otras que sangran incesantes.

© #ShadowMisLetras

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