Escribología

La hoja

Dejame sentir,
aunque sea un momento,
que esto no existió,
que soy una hoja en blanco
donde todos quieren escribir.

Estoy cansada
de que alguien traiga un lapicero nuevo
y ni siquiera lo quiera destapar,
mis hojas están llenas de corrector.

¿Habrá alguien que me arranque esta hoja?

Arrancame la hoja,
que quede una en blanco
y escribime algo nuevo,
algo que no sepa,
letras que nunca hayan escrito
no usés lápiz, no quiero que borrés
usá lapicero y tachá, hacé garabatos.

-Ragek

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Sabor a chai

Tal vez nunca había estado tan segura de lo que quería, no desde la última vez que decidí cambiar el café caliente sin azúcar por un chai latte descramado.

Esta decisión se parecía a la última. Había dejado por un lado algo pesado y amargo, por algo más liviano, fresco y dulce. Al igual que esa vez, sonreí cuando acepté que el sabor y aroma era mucho mejor.

Con el café todo era más sencillo. Podía elegirlo en las mañanas para acompañar cualquier aperitivo o lo podía probar en el helado de la tarde. En la noche también estaba presente cuando después de tomarme la pastilla de las seis comía un dulce de café.

En cambio el chai era distinto. Por el momento lo encontraba solo líquido y la mayoría del tiempo lo prefería dentro de una taza grande con unas hojas de menta.

Tú eras como el café. Tenías esa versatilidad para encontrarte a donde fuera, pero al mismo tiempo me opacabas…

Y claro, encontrarme fue como el chai, aunque al principio costaba, con el tiempo descubrí que algunos complementos, como la menta, eran buenos solo cuando sabía con exactitud quién lo merecía.

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Secreto.

Jugar contigo una eTernidad sEría emocionante!!
Uniendo sueños, deseos o con las estrellAs DibujandO veRsOs,
Lograr hacerte reír por siempre, limpiar tus lagrimas con besos,
Imaginando mundos perfectos, inventando universos hermosos, alucinantes.
Surcando el cielo y los siete Mares por la eternidad,
Sonriendo, soñando, jugando, destruyendo la oscurIdad,
Hasta llegar a nuestro destino, un cuento de hadas donde la PRINCESA seas tú.
PL

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V O S

Los recuerdos pasaron frente a mi en cuestión de segundos, seguía sin entender cómo era posible sentir tantas cosas en tan poco tiempo.

Nos habíamos visto solo unas semanas, nos tomamos de las manos algunos días y solo nos besamos por unas horas y yo sentía que te conocía desde toda la vida.

A tu lado estaba de viaje; relajada, sonriente y con la confianza y libertad de decir lo que quería sin el puto miedo del «qué dirán». No imaginé que esa sensación terminaría tan pronto, porque de haberlo detectado, no hubiera apartado mi mirada de tu rostro cuando cantabas cualquier tontería.

Con vos logré ser egoísta, egoísta conmigo. Quería que sintieras lo que era estar de este lado y al mismo tiempo no quería que lo lograras. Fue allí cuando me di cuenta que ya era demasiado tarde para decirle a mi corazón que retrocediera.

Ahora son las tres de la madrugada, estoy sentada en la orilla de mi cama y sigo tratando de describirte, pero cuando tomo la pluma y trato de hacerlo, noto que me tiemblan las manos, la vista y la conciencia.

Dedicar lo que sea siempre estuvo fuera de mis planes, al igual que vos…

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Respira

Mientras pensaba en cómo la vida seguía sin mi autorización, sostenía la respiración. La sostenía como cuando el chico que te gusta está recostado sobre tu hombro y temes que un solo respiro lo aparte de ti…

No sabía cuanto tiempo llevaba aguantándola, pero seguramente tu partida tenía relación con eso. No estabas más sobre mi hombro, y yo seguía atenta a que no te fueras del todo.

Por el momento, luchaba para aprender a quererme, y aunque en ocasiones lo lograba, el tiempo sabía cobrárselas y pronto me hacía dar dos pasos hacia atrás.

«Si estuvieras aquí», era todo lo que lograba que saliera de mi boca. La casa comenzó a sentirse fría y enorme, pero era demasiado pequeña para tanto recuerdo.

Quería odiarte, traté de odiarte, pero todo fue en vano. Me repetía que hacerlo facilitaría todo, pero no era así porque cuando traía a mi mente lo desordenado y descarado que eras, también traía la buena memoria que tenías para recordar que me gustaba el pastel de fresas con crema solo los domingos de septiembre.

También creí que donar tu ropa, tirar tu loción y obsequiar el par de tenis que compramos al norte del país la semana pasada ayudarían…

Volví a ser la chica tímida que caminaba a las 6:00 por la estación y aunque ya habían pasado catorce meses y el plazo para no sentir nada se había roto hace nueve, sentía que todo había pasado ayer.

Ni los claveles rosa, ni la pizza de la esquina o el mal sabor del helado que hacia doña Martha funcionaban ahora.

….

Solté la respiración el 20 de marzo, a las 4:03 de la tarde. No sentí como en las novelas literarias, que aseguran que se siente una despedida acompañada de un beso de «hasta pronto».

Yo solo supe que aunque no todo estaba bien, tenía que aprender a estarlo y aunque vivir con ello era difícil, podría convertirlo en una cicatriz que sí, dolía mucho, pero que me acompañaba a donde fuera.

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Maldito el viento…

Debe ser mi castigo,

Mi castigo divino,

Tener que sentirte,

Hasta en el aire que respiro.

Allí estas, insistente,

De día me persigues,

Y por las noches te haces presente,

En mi mente, vas y vienes,

Juego a tenerte,

Aunque en realidad,

Solo es mi fantasía latente.

Debe ser el karma que arrastro,

Por el daño que he causado,

Divina mi tragedía,

Divino mi castigo,

Respirarte y no tenerte,

En el aire y en mi mente.

Huyo de tu presencia,

Pero te traigo en mi inconsiente,

Te aculto de mi vista,

Pero te respiro en el ambiente.

Debe ser mi castigo,

Mi castigo divino,

Tener que sentirte,

Hasta en el aire que respiro.

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Tu conciencia

Sin rumbo camina,

El viento lo arrastra,

Su mirada vacia,

Y su alma en agonía.

Apresurado por encontrarte,

Busca exasperante,

Hallar tu mirada errante,

Y con ello cambiar su suerte.

Camina sin rumbo,

Sus ojos entristecidos,

Sigue tus huellas,

Y tu no lo esperas.

Usa el arma que te otorgó,

Coloca la bala y disparale,

Acaba con su misería,

Destrulle su esperanza.

Al fín y al cabo,

Nada sientes por él,

Devuelvele su libertad.

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Y te amé, como el agua dulce al mar,

Y te amé, como la noche a luna,

Y te amé, como el amanecer al atardecer,

Y te amé, como el azúcar al café,

Te amé, como la lluvia a las plantas,

Te amé, no una sino varias veces,

Y te aprovechaste de este amor,

Y llore todas esas tardes grises…

Y tú te aprovechaste de todas las veces que te amé,

Hoy te amo,

como la oscuridad a al día,

como el sol a luna,

como el invierno al verano,

te amo pero te quiero lejos… muy lejos de mi…

no aguanto más estas pesadas huellas.

Basta me canse de ti… y de cargar este pasado.

Por favor no me busques más…

porque seguiré muriendo ese y todos los días que me busques.

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