Escribología

La soledad y su compañía

Embriagante,

ese sentimiento de paz

al conversar acompañada

de la soledad.

Su compañía no juzga,

escucha atenta,

observa y sonríe.

Adictiva

su atenta mirada,

no habla,

no te califica,

pacientemente te atiende.

Embriagante,

su respetuosa presencia,

su considerada atención.

La soledad,

mi ser,

nuestra unilateral conversación,

su contemplación a mi sentir.

© #ShadowMisLetras

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Tus palabras como piedras

Tus palabras como piedras, afiladas y calientes, que caen sobre mi espalda y sobre mis brazos. Algunas las lanzas tan certeras que logras pegarle a mi cabeza. Tan hirientes que me parten en pedazos, dejando mi corazón expuesto a tu odio, a tus prejuicios y a tus normas. Tan hirientes que abren mi cerebro y lo llenas de tus insultos, de tus estereotipos y tus malos deseos.

Tus palabras son muy fuertes, no tienen delicadeza. Tan solo las escupes, ni siquiera las procesas. Se te caen de los labios y llegan a mis pies, algunas las esquivo, algunas las machuco, pero otras me hacen tropezar y cuando estoy ahí, en el suelo, me patean, me hieren, me dañan y se ríen de mi falta de fuerza o de mi falta de voluntad.

Como si tú estuvieras libre de pecado, lanzas tu piedra a mi paso y no te has puesto a pensar que mi único pecado es no responderte, no hacerte frente, no confrontarte. Mi único y verdadero pecado es hacerme pequeño, no luchar por mi lugar, pero el tuyo, tu pecado, ese asqueroso e inmundo que andas arrastrando, tiene nombre y es pesado. Se llama ODIO. Tu pecado es no aceptarme y hacer que tus hijos hereden tu veneno, que se conviertan en uno más que hará daño a los que somos diferentes.

Tus palabras son cadenas que buscan atar mis pies y mis manos. También son vendas que buscan cubrir mi boca y tapar mis ojos. Son disfraces sin colores, sin plumas y sin brillantina. Me quieres ver cubierto de pies a cabeza con un vestido de tristeza y desaliento.

Te diré algo que quizá nadie se tomó el tiempo de enseñarte. El poder de las palabras es grande y utilizarlas requiere ser responsable. Una palabra puede construir un universo, algo bueno, algo pleno, algo libre, algo feliz. Pero una palabra tiene también el poder de destruirlo, de romperlo, de apacharlo y hacerlo dejar de existir.

Si, le tengo miedo a tus palabras, pero me provoca más miedo cuando las diriges a quienes me acompañan, a mis novios, a mis amigos, a mis seres queridos, a quien sea que camine a mi lado. Me da miedo porque sé que yo puedo con su peso, pero ellos no merecen esas faltas de respeto. En especial, me aterra cuando las diriges a aquellos que apenas empiezan a transitar el camino de la diversidad. Aquellos que aún están buscando su identidad y tus feas y desagradables palabras no hacen más que causarles dolor, penas y una gran aflicción.

Por eso hoy me tomo el tiempo de escribirte esto, porque quiero devolverte algunas palabras, no como piedras, te las ofrezco como flores, como un regalo para tu alma. Mis palabras no vienen llenas de odio, vienen llenas de amor, porque yo no te rechazo. Lo que rechazo es lo que intentas hacerme y hacerle a mi comunidad. Quiero que mis palabras sean ese pan que te cae del cielo, que te alimenten y te sanen de esa enfermedad que tienes, ese mal que te acecha y que se llama LGBTQfobia.

Quiero que mis palabras te calen en los huesos y se impregnen en tus sesos. Deja de impartir odio, deja de lastimar, no somos ningún monstruo ni algo que debas rechazar. Tan solo somos humanos, la única diferencia es que somos fabulosos y no nos cansamos de luchar. Quiero que mis palabras sean la luz que le hace falta a tu alma y aprendas de una vez por todas, que nunca nos vas a lograr apagar.

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Valentía

Decliné mis intenciones de buscarte.

Fue toda una odisea, verte dar un paso tras otro y como tu silueta se empequeñecía hasta desaparecer.

Contuve, con mis dientes presionados, el «no te vayas».

Contuve, con la mirada firme, las lágrimas que inundarían el Sáhara.

Contuve, con entereza, la manía de anteponer mi estabilidad emocional a los deseos egoístas de los otros.

Decliné cada una de las finas torturas que me auto infrinjo.

Fue placentero y sublime, lograr contener mi necesidad de autodestrucción.

Sostuve mi flagelado ser en la cornisa y aún no entiendo cómo logré no sucumbir a dar el paso y volver a caer en el abismo de la degradación y la miseria.

Alcancé a mantenerme lúcida y no recurrir al vicio para camuflar mi realidad.

Me permití no evadir más la verdad sobre ti y tus antecesores.

Me concedí liberar mis alas de las cuerdas invisibles que yo sola me impuse.

Acepté que después de tantos intentos, la vida me estaba rechazando una vez más la solicitud y lo entendí.

Decliné volver a tomar las acciones usuales, recurrentes y fallidas.

Me detuve y me sonreí,

y me abracé

y descansé.

© #ShadowMisLetras

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Susurros

Déjame abrazarte firmemente, que quiero sentir la vida en ti.

Deja que tu latido acaricie mi pecho,

que su ritmo me guíe hacia el paraíso donde todo es posible.

Déjame posar los labios tiernamente, que quiero degustar el néctar que alimenta mi enardecida pasión.

Deja que tu aliento me haga sentir que tu amor es mi universo

y que yo puedo ser para ti más que una estrella fugaz.

Déjame escribirte, que cada letra forme un universo de sublimes anhelos capaces de ser alcanzados.

Deja que mis letras guíen tu sonrisa tierna y pícara, sutil y eufórica.

Déjame susurrarte que necesito el brillo de tus ojos cuando me miran,

para saber que esto es real y que tus labios me seduzcan hasta fundirnos

en un tornado de pasión.

Déjame acariciar tú alma y llenar con amor cada instante.

Deja que se apodere de ti la felicidad.

Déjame lograr la eternidad de un efímero destello de amor.

© #ShadowMisLetras

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Magnetósfera

Auroras que sucumben al deseo de mis pupilas,

bajo el capricho de una armazón sólida,

vislumbra la muerte de una ilusión…

Ilusión de navegar y maniobrar las olas de la realidad,

de flotar perdida en el vasto espacio profundo,

con solo el combustible de mi voluntad.

Ese aire que se respira,

y el balance de los cuerpos,

sucede todo bajo el abrazo violento de las fuerzas protectoras,

sigilosas y magnéticas.

A polvo de estrellas volveríamos en un amanecer,

pero es fuerza correctora,

omnipresente hasta la muerte y desde el nacer…

La caja de engranajes que el tejido mantiene,

nos alinea y envuelve en su pesado abrigo asfixiante,

en esta realidad inescapable…

Al entender sus mecanismos,

ya no hay misterio ni milagro,

es una realidad inescapable…

dinámica y constante,

desde nuestro nutricio núcleo,

ubicados perfectamente,

en esta gloriosa inmensidad.

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Ojalá y te enamores

Ojalá te enamores.
Que tu cielo se ilumine cuando su imagen aparezca.
Que realmente te enamores.
Que todas las mariposas hagan nido en tu estómago y saltes de nube en nube cuando su aroma invada el espacio.
Que no concibas la vida sin ese ser.
Que no pienses en nada más que en su ojos.
Que añores ver tu reflejo en su mirada y su risa sea una sublime caricia en tu corazón.
Que desees que su sonrisa te pertenezca.
Que sueñes con ser su única opción.
Ojalá te enamores.
Que sepas que es estar enamorado.
Que conozcas por fin al amor.
Que te des permiso para que el amor te envuelva.
Que logres al fin conocer la más bonita emoción del mundo.
Que descubras que amar es mucho más que solo decir «te amo, mi amor, mi vida…»
Ojalá que realmente te enamores, y…
… Que sufras por no recibir lo que deseas.
Que llores por su indiferencia.
Que desfallezcas ante su fría manera de tratarte.
Ojalá te enamores, de ese ser que haga que pagues cada pieza rota en mí.
Ojalá y te enamores.
Que entregues tu vida con los ojos cerrados a ese verdugo y que cruelmente te mate a pausas.
Que torture tu existencia y que alargues tu tormento al no aceptar su desamor.
Ojalá te enamores y te duela.
Que aquellas mariposas se transformen en murciélagos.
Que arañen tus entrañas, que las caricias sea como caminar en vidrio roto.
Que sus caricias sean ínfimas, que su duración sea efímera.
Ojalá te enamores.
Que alcances a conocer al monstruo de la necedad, que desfigure tu corazón y haga arder tu hoguera en gris llama de desamor.
Es mi deseo desde lo más profundo de mi ser.

© #ShadowMisLetras

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Plumas de colores

De pequeño siempre supe que mis alas tenían plumas de colores. Por miedo las escondí, me limité a caminar, para no causar impresiones.

Olvidé lo que era ser feliz o, quizá por mis inseguridades, nunca lo aprendí. Deje de ser real, deje de ser honesto y en un sin fin de pretextos me convertí.

Observé siempre al resto, pero nunca entendí por qué éramos “diferentes”. Todos reían, todos lloraban, todos bailaban, todos se veían siempre alegres.

Con los años me fui endureciendo, guardando mis sentimientos. En fin, crecí. El color en mis plumas se iba opacando, pues poco a poco me olvide de mí.

En algún momento mi corazón comenzó a exigirme que le diera razones, pues no entendía por qué me escondía tan bien debajo de tantas opresiones.

Durante varias noches lloré e intentaba volar, pero al no saber cómo, caí. Mis alas no sabían cómo moverse pues con tantos años y miedos las herí.

Con la soledad me di cuenta de que poco a poco estaba dejando ir mis ilusiones, me estaba apagando y no era más que una existencia llena de preocupaciones.

Algo debía cambiar, necesitaba recuperar mis colores y mis errores admití. Necesitaba encontrarme de nuevo, necesitaba recuperar lo que perdí.

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¿Quién soy sin ti?

En años, me he definido a mí misma a través de ti; mi razón de vivir, mi mayor motivación, mis días, mis noches, mis pensamientos, mis sueños y mis ilusiones. Todo era través de ti.

Ahora que ya no estás, me enfrento nuevamente con el dolor del abandono. Digo nuevamente porque quizá la niña que hay en mí, aún le duele ser abandona. Y surge esta pregunta que es devastadora… «¿Quién soy sin ti?».

Al irte, te llevaste contigo una parte importante de mí, pero no la totalidad, y justo ahí encuentro la respuesta.

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Pactemos

Júrame que nunca acabará.

Miénteme y hazme creer que será para siempre.

Susurra en la tormenta de cada latido que esta pasión es más que eso.

Asegura una vez más que esto es real.

Miénteme y hazme creer.

Pactemos mentirnos con devoción y alevosía.

Promete que será más que atracción y deseo.

Embáucame con una promesa envuelta en ternura.

Miénteme y prometo creer cada palabra.

Endulza mi existir con el musitar de tu aliento en mi espalda.

Embelesa mi ilusión, juro que no me negaré.

Volemos entre la promesa y lo incierto.

© #ShadowMisLetras

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Flores nuevas

Hay buganvilias floreciendo en mi pared.
Se han aferrado después de crecer,
de adherirse desde la raíz.

No les ha importado la falta de cuidado,
la ausencia de sol, la pared agrietada ni el silencio.
Brotaron igual, contra toda posibilidad.

Las veo y me lleno de sentimientos,
me recuerdan que también florezco.
Que se puede crecer aún en el pavimento.

Florecer es un acto de rebeldía.
Sin importar la ausencia de luz,
la fuerza del viento o la lluvia.

Me llena de orgullo entender su valentía,
de no temer a las alturas.
De mostrar sus colores sin miedo.

Ser sin dudar.
Ser sin explicar.
Ser.

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