Escribología

Mi cielo, no puedo tocarte

No lo notaste,
hoy vi el cielo y luego voltee a mirarte,
el reflejo del sol iluminaba el lado izquierdo de tu rostro,
y sí, te vi de la misma manera,
como si fueras uno mismo con los tonos anaranjados del firmamento.

Solo pude suspirar, ver tu sonrisa mientras hablabas
y tus palabras se difuminaban con las nubes casi desapareciendo,
volteaste a mirarme y podría jurar que tus ojos me iluminaron de la misma manera.

¡Que poder tienes de ser sol, luna y cielo!
Mi cielo, verte y casi poder tocarte,
pero no puedo, soy pájaro que va volando
y solo admira tu belleza,
planeando sobre ti… pero sin aterrizar.


-Ragek

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Abrazar el aire

Un acercamiento físico tan sencillo se puede convertir en algo tan sublime cuando implica diferentes emociones y reacciones en mí. Estrujarme un poco el corazón para poder sobrellevar mis ansiedades.

En momentos así, suelo imaginarte apareciendo frente a mí con los brazos extendidos.
Pero acercarme siempre es un desafío, mis suspiros son más fuertes y puedo sentir lágrimas llegando hasta mi cuello. Se han comido mis mejillas y sin poder decir que no, estoy llorando igual que siempre.

Me siento con dudas y en mi interior hay sentimientos encontrados, quiero estar aquí, pero quiero ser más fuerte.
Quiero no ser yo la que llora entre tus brazos.
Pero sentirme tan pequeña como hoy, como ayer y como siempre
me duele, tanto que me asfixia el estar a la deriva sin poder avanzar.

Aunque con el tiempo he aprendido
que para alguien como yo
llorar nunca es suficiente
y este acercamiento se vuelve un alimento.

El problema es que casi nunca estás
y al no poder quedarme entre tus brazos
me toca abrazar el aire.

Porque abrazar puede ser tantas cosas…
una conexión, sentirme protegida,
el cariño y el lazo que nos une más de una vez.

los abrazos son el perfecto ejemplo de mi vulnerabilidad
la excusa para un acercamiento,
sentir el calor y desbordar mis emociones.

Que para alguien tan sensible como yo
abrazar el aire es tan necesario como respirar.
sentirme cerca y saberme querer.

Porque cuando estas
y cuando no
necesito reconfortar mi alma
y si no tengo mi carga de abrazos

tendré siempre de consuelo
abrazar el aire
y quererme a mis anchas.
Abrazar el aire
y repetir.

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Malditos minutos

Le tenía miedo a olvidarte, a que tu recuerdo también me dejara sola, a que mi mente borrara tus besos de mi espalda, de mi alma.

Me era urgente que mi corazón guardara el silencio necesario, que fuera duro y testarudo; que mi respiración parara un segundo y que mis manos fueran resistentes al tacto.

Para mí tú siempre ibas primero, y aunque te quería pasada de las doce, la petición ya no era humana y mucho menos sensata.

Quería valentía y para ello le rogaba al suelo que me enredara las manos, los pies y la vida para no buscarte.

Después de unos meses dejé de presionarme y sin darme cuenta sentí que había ganado la batalla.

Ya no te pensaba de la misma manera, pero tu nombre todavía se atrevía a correr por mis venas. Yo sabía que el mío también lo hacía por las tuyas.

Las manos no me alcanzaban para contar qué número de vez me habías roto el corazón y aunque entendí tarde, sabía que me lo había roto yo sola muchas veces más.

Esos malditos minutos no eran luz, sino tinieblas.

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Lo sabias

Sabías que yo sería el amor de tu vida
Siempre supiste que te iba a amar
Sabías que estaría allí junto a ti para complementarnos.

Lo sabias… tocaste a mi puerta y ahora estas aquí
Instalado en mi corazón
Anclado en mi mirada
Tatuado en mi piel.

No te vayas, siempre ven a cuidarme.

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Nuestro «entre»

toco algo más que tu nombre

acaricio más que tus partículas

beso más que solo un hombre

esas son cáscaras ridículas

...

beso una tarde amena

un autodescubrimiento

una crisis que no mengua

Un ser en aturdimiento


no existe culpa o suciedad

en este espacio que llenamos

que nos llena de Verdad

y que en distancia añoramos

como agua tibia y suave

«El entre» me lava entera

Para entrar sabes la clave

«Solo sean uno», reitera

En «el entre» cuando estamos

Borroso el tiempo y el espacio

Ligera atravieso largos tramos

Y así desaparecemos…despacio.

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Corazón de confeti

Papelitos de colores que rodean mis sentidos,
se mueven al ritmo de mis latidos
con cada risa y cada lágrima
cambian de color.

Tantos papelitos, diminutos y significantes,
soy el cascarón que los lleva siempre andantes;
con el pasar de los días tomo más colores, otros diseños.
unos cuantos respiros y motivación.

Las historias que se han pintado en mis mejillas
se las come cada carnaval
cuando estrello contra algo
que me derrumba y vuelvo a empezar.

Un corazón lleno de confeti
hecho pedacitos,
como un rompecabezas
armado por partes, historias y tempestad.

Corazón de confeti el mío
con tantas emociones desbordadas,
por el reloj devoradas,
con tantos colores que no tiene identidad.

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Hoy prefiero

Hoy no quiero pensar,
Solo divagar,
Distraerme con el silencio,
Esparcirme como incienso.

Tampoco quiero hablar,
Solo escuchar,
Tus historias y sonrisa,
Tu voz ligera como brisa,
Que a cada segundo me logra echisar,
Que por otros mundos me desliza.

No quiero caminar,
Prefiero volar,
Dirigirme hacia la nada,
Para conocer a una Ada,
De un mundo encantado,
Y ya no sentirme desesperado.

Hoy quiero saltar,
No al vacío, mejor al mar,
Para nadar a la deriva,
Y entre delirios nadar de abajo hacia arriba.

Quería gritar,
Pero tu hola me salvó,
El aliento me devolvió,
Mi alma entonces se pudo relajar,
Diría que pude flotar.

Hoy me quiero dejar llevar,
Que hacia las nubes me puedan empujar,
Para pasear en mi multiverso,
Diciendo y escribiendo uno que otro verso.

PL

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La danza

oye a lo lejos un canto

teme perder la luz del día

aprieta con fuerza su mano

y siente al sol con su hombría

siente que se le escurre

él quiere cerrar las puertas del alma

lo corretea, de todo se le ocurre

le hace reír, le lee la palma

«En 1944 alguien besaba una mano…»

«en 1900 alguien rascaba el cielo…»

ahora la historia de cada ser humano

al servicio de esta alma en celo

y los destellos se ven una vez más

lo pellizca, lo huele y lo besa

«y es que no sabes lo que pasó en Alcatraz»

advierte una muesca que la endereza…

de pronto ya no es una enciclopedia

es una niña juguetona y tierna

pero brusca cuando el sueño asedia

y en un descuido lo enrosca con su pierna

el sol se oculta, eso es verdad

no está apagado solo escondido

la luna lo saborea en ebriedad

y tibia hasta que ha amanecido



y lo ve alejarse en las tinieblas

con un salto de fe desaparece,

mientras que a las ovejas te reblas

la dama fluorescente aparece

ella es la noche y la oscuridad

¿pero no ves que brilla de calidez?

te embriaga del frío y la soledad

¡es que esta llena y sola a su vez…!

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Nidos de febrero

Terminó el martirio…

La benevolencia con la que le trató febrero
procuró mantener viva la llama del amor
en un momento de infortunio
recuerda lo que la vida le hizo decidir

Una extraña brisa
con sabores a mojado
se manifiesta
entre charquitos de natura

Aún puede ver los corazones suaves
que rebotan en el asfalto mojado
como cagadas de pájaros
que recientemente comieron

Ve ingresar tanta gente
a nidos con olores comprados
donde la sangre domina las paredes
que salpica con creces en la cama

Al centro del cuadrado
una montaña de estiércol
acompaña los recuerdos
del dinero bien gastado

Casi siempre la culpa, se refleja en un espejo
que Ligeramente guarda los secretos
de labios y labiales censurados

Mil historias «asquerosas»
cuentan las vetas de los pisos
de pasiones que fueron señaladas
acumuladas en facturas sin impuesto

Piernas abiertas
dominan la salivación humana
pechos, blasfemias y sudores
se gritan entre ritmos lentos
y melodías apresuradas

Ombligos mojados
bailan enérgicos
el son del placer
sin amor evidente

Cuentos pornográficos
que ocultan los adultos
se mantienen oprimidos
en las esquinas religiosas

Esos espacios ocultistas
que no cuentan
los gemidos mentirosos
de personas vencidas
por la normalidad omnipresente.

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Promesa de cumpleaños

Te diré todos los días que te quiero.

Te voy apachar cada noche con un abrazo.

Volverás ansioso a mi regazo.

Contaré tus lunares en silencio.

Voy a encender tus ganas de romance y luego quemaré un poco de incienso.

Vas apagar la luz de mi cuarto y después encenderás la luz de mi conciencia.

Aceptaré el reto de no hacerte perder la paciencia.

Vas a darte cuenta de que somos pocos los dichosos que, al atravesar el proceso del amar y el querer, resultan en ilesos.

Se ama al ser esperado, se quiere al amigo abnegado. Prometo siempre sacarte una risa pero no prometo dejar de darte besos.

Esto de sentirnos se nos da bien. No nos esforzamos.

Vas a querer sentarte conmigo o en mí. Ambos escenarios alimentan mi vivir.

Voy a apoyarte siempre hasta que cumplas el más anhelado sueño;

Aunque no todas las noches te deje dormir.

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