Escribología

Avioncito de papel

Avioncito de papel

que apenas rompes el aire

que en tus sueños dominas el cielo

y que retas intrépido al mar,

pero Incluso mis manos sudorosas estropean

y doblan tus alitas sin querer,

incluso mis lágrimas empapan tus alitas de papel.

Soñare tener el alma más fuerte y las manos más hábiles,

que puedo atraparte antes de estrellarte,

que cada arruga puedo alisar

que puedo desaparecer el dolor,

que cada rotura puedo reparar

y fallare siempre con honor…

Porque no puedo detener a mi avioncito de papel

que fue hecho para volar,

y si te detengo muy fuerte?

y si te aprieto en el hueco de mis manos?

también, mi pena fuerte

puede lastimar a mi avioncito de papel.

Soñaré que puedo acompañarte hasta el final

que mi vuelo no se acaba también.

Ante el anochecer inminente,

me embriaga la fantasia

de que aquí estaré contigo siempre,

que aterrices,

siempre que aterrices …

mi avioncito de papel.

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Te amé

© #ShadowMisLetras

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Quisiera ser como tú


Tan indiferente, tan imperturbable. Tan dueño de ti mismo.
Jugando con mis emociones como si fueran piezas en un tablero que solo tú entiendes, mientras yo, sin quererlo, me convierto en tu juego favorito

Me encantaría tener esa frialdad tuya, esa facilidad con la que te vas, con la que vuelves, con la que actúas como si nada doliera.
Pero no puedo.
No sé cómo.

Porque yo te veo… y me desbordo.
Se me escapa la calma, se me agitan las certezas, se me rompe el silencio.
Todo lo que intento esconder se vuelve evidente cuando estás cerca.
Y mientras tú pareces intocable, yo soy pura vulnerabilidad envuelta en palabras que nunca me atreví a decir.

Quisiera aprender a ignorarte. A borrar tus huellas de mi mente, a caminar sin voltear por si acaso vienes detrás.
Pero la verdad es que me importas más de lo que debería, más de lo que mereces.
Y eso… eso me pesa.

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Me di permiso

Me di permiso para transformar mi decepción, mi dolor, en aceptación y dejarte ir.

Renuncié a cuestionar lo que me pareció incomprensible y me hice a un lado.

Alcancé a verte sin los filtros que te apliqué.

Entendí que todo lo que me parecía maravilloso te lo otorgué aquella noche donde me sonreiste.

Acepto que quise algo que nunca me ofreciste.

Escribí una mágica historia donde el protagonista era mi héroe, mi caballero, mi devoto enamorado.

Construí una sublime historia de amor sobre cimientos colocados en arenas movedizas.

Me di permiso y seguí con mi vida.

Dejé de lado todos los cuestionamientos sobre tu actuar.

Desistí a preguntarme: ¿Qué había hecho mal para provocar tu desprecio?

Renuncié a darte una última oportunidad y me hice a un lado.

Me di permiso y seguí con mi vida.

El tiempo me ha dado las respuestas a tantas preguntas.

Todo cae por su peso y no tuve que hacer nada más que seguir con mi vida.

Existen aún algunos cuestionamientos que me hacen ruido ocasionalmente, pero sin robarme la paz que ahora predomina.

Me di permiso y la felicidad es una constante desde hace 5 años.

© #ShadowMisLetras

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Abril
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Abril – 4/12

Abril no pide permiso.
No toca la puerta, no avisa.
Se cuela por las rendijas del techo
y aparece un día sin previo aviso
con su aliento de agua
y sus ganas de removerlo todo.

No es un mes, es una grieta.
Una pausa entre lo que fue
y lo que aún no se atreve a comenzar.
Llueve afuera, llueve adentro,
y uno ya no sabe si es tristeza,
costumbre o limpieza.

Abril te confronta con lo que dejaste a medias:
conversaciones sin cerrar,
cicatrices mal pegadas,
la ropa guardada con la ilusión de un futuro
que nunca terminó de llegar.

Los árboles no preguntan,
ellos simplemente revientan en hojas nuevas.
Pero a nosotros nos cuesta más.
Nos da miedo volver a florecer
porque sabemos lo que duele caer.

Y sin embargo,
algo dentro sigue intentando,
sigue creyendo en la locura de volver a empezar.
Porque abril, con toda su lluvia sucia,
con todo su barro en las esquinas,
trae la promesa más honesta:
la de crecer, incluso cuando nadie te aplaude.

4/12

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“El amor que no se fue, aunque yo lo dejé ir”

Hola,
No sé cómo empezar esto sin que se me haga un nudo en el pecho, porque hablar de ti siempre me deja con un silencio en el alma.
Pasan los días, los meses, incluso los años, y aún así sigues aquí… en mí. No importa cuánto intente avanzar, cuántas veces diga que ya te olvidé, o cuántas caras nuevas lleguen a mi vida… tú sigues siendo el eco más fuerte en mi corazón.

Cada vez que me besabas, sentía un torbellino de nervios y cosquilleos dentro de mí, como si mi cuerpo supiera que estaba frente a algo único. Tú eras esa persona que iluminaba mis días con solo existir, con tu forma de mirarme, con tu risa que aún resuena en mi memoria. Fuiste mi calma y mi tormenta, el suspiro que aún no se va.

Te lastimé, y te dejé ir… por tonta, por miedo. Por miedo de sentir lo que estaba sintiendo por ti. Me asustaba abrirte el corazón y mostrarte todo lo que había dentro. Me protegí tanto que terminé bloqueando lo más bonito que me estaba pasando: amarte.

Me equivoqué. Lo sé. Y aunque no espero que eso cambie nada, necesito que lo sepas: lo siento. Si pudiera regresar el tiempo, haría las cosas distintas. Te abrazaría más, hablaría más claro, y dejaría de tenerle miedo a lo que sentía por ti.

He amado otras cosas desde entonces… nuevas rutinas, nuevos caminos, nuevas formas de sonreír. Pero nunca a alguien como te amé a ti. Nunca con esa entrega, con ese vértigo hermoso que me provocaba mirarte. Nadie me ha hecho sentir tan viva como tú, ni tan rota cuando te fuiste.

Aún te amo. Te amo en silencio, en la distancia, en los recuerdos que aparecen sin avisar. Te amo en lo que pudo ser y no fue, y en lo que fue aunque doliera. Eres y seguirás siendo el amor de mi vida. A veces pienso que algunas almas están hechas para encontrarse, aunque no para quedarse.

No te escribo para pedir que vuelvas, ni para reabrir heridas. Solo necesitaba decirlo, dejar constancia de que existió algo tan real en mí que ni el tiempo ha podido borrar. Si alguna vez piensas en mí, que sea con cariño. Que recuerdes que alguien, en algún lugar, te sigue llevando en el corazón con una ternura que no se agota.

Y si alguna vez te preguntas si fuiste amado de verdad, piensa en mí. Porque aún en la distancia, aún en el silencio, todavía hay una parte de mí que nunca dejó de esperarte en secreto.

Con todo lo que fui, lo que soy y lo que aún te guarda,
Con el alma abierta, por siempre, yo.

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Te volvería a besar…

Te volvería a besar…
una y mil veces,
sin pensarlo, sin pausas, sin finales.
Te volvería a besar aunque supiera que el mundo se detiene,
aunque el tiempo corriera al revés
y que el destino nos puso en caminos imposibles.

Te volvería a besar
como un secreto compartido,
como una promesa susurrada en la piel,
como ese “aquí estoy” que solo entienden dos almas que se reconocen.

Porque si de algo estoy segura…
es que en otra vida, en otro lugar, en cualquier universo…
volveremos a coincidir
Y sí…

Si te volvería a besar

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Municipio antiplatónico

Huesos tiernos,

pies suaves,

tierra áspera de lava volcánica.

Suelo de piedras rotas,

paredes de adobe:

polvoriento y frágil como galleta.

Reino del silencio,

consume hasta la última idea,

una gota tras otra gota.

Idea que nace,

muere desolada,

entre alambre de púas,

entre excremento de vaca.

A la luz de la vela,

las lágrimas se evaporan,

las miradas se encuentran,

y a la vez se esquivan.

Los ríos se secan,

se edifican castillos y colonias

sobre un cementerio de lágrimas e ideas,

entre huesos rotos y sangre seca.

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Marzo
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Marzo – 3/12

Marzo no es un mes,
es una herida abierta con forma de calendario.
Es el eco de un grito que no cesa,
la sombra de pasos que nunca regresaron.

Comienza tibio,
con cielos que no saben si llorar o florecer,
como si el clima supiera
que hay demasiadas cosas ardiendo por dentro.

Marzo lleva faldas con historia,
lleva pancartas que tiemblan en manos pequeñas
y miradas que aprendieron a no bajar la vista.

Es el mes de las ausentes,
las que el sistema no nombró,
las que el noticiero omitió,
las que la justicia archivó en papeles llenos de polvo.

Marzo tiene nombre de mujer
y apellido de fuego.
Se levanta temprano
y no pide permiso.
Camina con otras,
con todas,
con las que fueron,
con las que están,
con las que vendrán.

Es una madre que aún espera,
una niña que ya entendió el miedo,
una abuela que no se cansa,
una hermana que no calla.

En marzo se encienden las calles,
se llenan de color, de rabia, de canto,
de nombres escritos en los muros
porque el aire no alcanza para recordarlas a todas.

No es un desfile,
es un duelo colectivo,
una marcha que exige que la vida valga más
que el silencio,
que la costumbre,
que el machismo vestido de ley.

Y aún así,
marzo no solo llora.
Marzo siembra.
Siembra redes,
palabras,
alianzas.
Siembra amor del que cuida,
del que no exige obediencia,
del que no invade,
del que cura.

Porque aunque nos duela,
aunque estemos rotas,
aunque el miedo se nos meta en los huesos,
marzo también es un acto de fe.

Fe en que el mundo puede ser distinto,
en que la ternura puede ser política,
en que resistir también es una forma de amar.

Así que no, marzo no pasa desapercibido.
Porque mientras siga habiendo injusticia,
seguirá habiendo mujeres que ardan,
que griten,
que sueñen,
que luchan,
y que caminen juntas
hasta que ser mujer no sea un peligro
sino una celebración.

3/12

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No fuimos nada

No fuimos nada, pero me hubiese encantado.

En algún momento me diste señales de que quizás podría pasar.

Mi facilidad para crear escenarios llenos de romance, me trasladó hacia un mundo fantástico donde me veías como yo te veo.

Alegraste mi día a día con tu atención constante, al punto de robarme tiempo y sonrisas.

Me conectaste con un presente que guardé en el ático del olvido.

Recordé la sensación de saber que has impresionado a alguien y cómo, ese alguien, intenta impresionarte.

Alcancé la dicha de abrazar un romance con sabor a oportunidad.

Toqué el alba acunado por una estrellada noche de luna nueva.

Fue un año de: casi algo, sin olvidar que no fuimos nada.

Un bucle de tiempo que me devolvió la sensibilidad, la ilusión, el ¡por qué no!

Me hubiese encantado, pero como otras veces, puede que solo haya sido una creación fantástica de la facilidad de crear escenarios románticos, donde no son.

Soy una escritora, le pongo un toque de magia a todo lo que me hace ruido y lo envuelvo en un suspiro contenido en la armonía de la chispa de la aventura adolescente.

#ShadowMisLetras

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