Escribología

Cuestionamientos

¿Qué somos? Me preguntas

¿Amantes?

Sí, somos amantes porque los amantes se desean y nosotros nos deseamos.

¿Amigos con derecho?

Sí, porque buscamos cualquier pretexto para vernos.

¿Novios?

También, porque mantenemos una comunicación constante entre mensajes y llamadas.

Porque nos dedicamos canciones y nos extrañamos con el alma.

¿Momentos bellos?

Sí, y más que eso.

Somos la pasión y la lujuria, el deseo de quitarnos las ganas.

Somos el amor, esa flor, aquel poema, la angustia y la calma.

¿Qué somos? me vuelves a preguntar.

Somos lo que queremos ser.

Somos todo y somos nada.

Sólo somos ese «nosotros» que se forma al fusionar nuestras miradas.

© #ShadowMisLetras

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Perdí la razón

Perdí la razón, como tres veces.

Es lo que recuerdo.

Puede que hayan sido muchas más.

Fue necesario para mantenerme cuerda.

Entré a un mundo donde me dediqué a zurcir, una puntada por vez, mi pecho flagelado.

Perdí la mente y me fui muy lejos sin rumbo trazado, como una hoja que el árbol desecha y que cae al ritmo del frío viento.

Así lo recuerdo.

Puede que sucediera menos romántico, pero, porque no aprovechar la lírica para contar sin contar.

Ingresaba y salía de este maravilloso conjunto de astros, brincaba de una estrella a otra, de un satélite a otra órbita.

Intentando sanar la putrefacta abertura en un pecho que abrigada amor y devoción.

Perdí mi locura, abrigué la inmadura conformidad de una insana relación.

Puede que esté disfrazando mi cobardía y desmienta lo frágil que soy.

Mi lugar secreto en una constelación dentro de mi locura, tan cómoda y cálida, tan absurda y lúgubre; llena de algo agradable que me daba la seguridad necesaria para continuar zurciendo, una puntada por vez, a mi flagelado pecho.

Así lo recuerdo.

Puede que haya dolido a un nivel exponencial y sólo lo esté maquillando para que se vea insignificante.

En mi vida he perdido muchas cosas como: oportunidades, metas y sueños, pero, perder mi razón, mi mente, mi cordura, mi lógica, me llevó a perderme a mí misma.

Tuve que luchar contra mi razón, dejar de entrar y salir de esta constelación.

Tuve, con valentía, que zurcir de una vez esa abertura que venía zurciendo una puntada por vez; pues sólo así dejé de perderme y me decidí a no volver.

Así lo recuerdo y así fue.

Me observé, tomé una aguja de razón, coloqué hilo de realidad y zurcí con determinación toda la herida.

No hubo vuelta atrás.

Así lo recuerdo y así sucedió.

Perdí la mente tantas veces buscando no ver mi realidad.

Evadiendo la pequeña herida que, por negligencia, se convirtió en un cráter que expulsada tristezas, quejas y lágrimas de sal.

Cerré la abertura que había dejado entrar la toxicidad de la mentira y vino a contaminar el amor y devoción que habitaba.

Así lo recuerdo y así sucedió.

Perdí mi mente y no podía pensar, perdí la razón y sólo quise regresar.

© #ShadowMisLetras

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Marzo

Te conocí en marzo.

Una tarde de domingo, con un sol imponente como testigo.

En este tiempo he sido gratamente sorprendida una y otra vez.

Tu esencia le ha dado una fresca lluvia a aquella estrella en agonía, que orbitaba sin más rumbo que no dejar de existir.

Tu presencia ha cautivado a aquellas expectativas reacias.

Mi esperanza se ha fortalecido y ante un acto de loca valentía, ha brincado desde la corniza, de espaldas, con una sonrisa de triunfo.

Mi sonrisa tiene tu «colocha» en las comisuras y anhelo un nuevo «ojalá».

Una tarde de domingo, sentados junto al otro, conversando sobre este libro, que se robó el protagonismo por su significativo enlace.

Quizás el hilo rojo, tenía un nudo que sería desatado con el nombre de este libro, que daría pie al encuentro de mi intenso ser con alguien cuyo corazón es todo tu ser.

Los días han avanzado, las semanas me han hecho una sutil presentación de ese instinto de protección que es tu rasgo más distintivo.

Los meses han transcurrido y siento que te conozco desde hace tanto.

Agradezco la dicha de sentirme apoyada, cuidada y protegida. Mis días son más bonitos desde que eres parte de ellos.

Mi querido amigo, con quién he sido yo, con quién puedo expresar lo que siento, y no me he sentido juzgada ni condenada.

Te conocí en marzo.

© #ShadowMisLetras

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Pausa y reinicio

La muerte no es final,
es reinicio, otro nivel,
una pausa larga, un respiro,
como soltar el aire y dejarse ir.

No es vacío,
es como cerrar los ojos al ruido,
darle espacio a lo que viene,
a lo que somos sin el peso del cuerpo.

La muerte no te roba nada,
te devuelve,
como si cada parte tuya,
cada recuerdo,
se volviera semilla en el viento,
esencia que se queda en el aire.

A todos nos toca,
pero no es castigo,
es descanso de ser,
de buscar, de correr,
y de pronto, solo fluir.

Es una ruta,
el camino de vuelta a casa,
sin prisas, sin drama,
dejar lo terrenal,
ser parte del pulso eterno.

Y al final,
somos todos chispas de algo más grande,
la muerte nos abre, nos expande,
somos nota en una melodía infinita,
y al cerrar los ojos,
renacemos en el eco de todo lo vivido.

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Lágrima de cristal

En una noche de tormenta nevada, una estrella soltó una lágrima, congelada cayó del cielo y quedó sembrada en la tierra.

De ella nació una flor preciosa, con pétalos suaves y tersos, sin embargo, también poseía tallos con espinas, tallos tan rígidos como el hueso, espinas como de pescado.

Nada gira, nada mira,

nada que no sea clorofila.

Prendida en fuego,

pero que sus lágrimas apagan.

Se come a pedazos,

las hojas arranca de sus tallos,

!como sabe de amarga la verdad!

si pero ve que exótica…

planta carmín, lágrima de las estrellas,

con gracia sufre y se esmera,

limpia sus raíces,

pero siempre con tierra,

nada basta, nada surte alivio,

ni agua clara, ni agua tibia.

Acaricia su caliz,

se arranca su gracia,

y caen los pétalos de colores,

y quedan los tallos rígidos,

que posee en abundancia…

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Los que no salen a la luz

Entre el placer de escribir y el estrés del tiempo
Y es que tengo tantas en mente y pocas en letras contemplo
Pareciendo que ya no quiero expresar de signos a fonéticos
Pero me opongo a aceptar que no nací para los escritos

Algunos los dejo en salmuera esperando que agarren sabor
Otros los dejo en remojo para quitarles excesos que imagino
Mi perfeccionismo me persigue y nada termina en el comedor
Se descomponen, se pierden, se olvidan y no se disfruta ni el vino

Me quedé en una larga pausa y poco a poco
Seguí escribiendo ilusamente creyendo en el ritmo
Y las pausas imaginarias que no le dan ni son ni ton
Pero necio prosigo a la faena sin mucha ilusión

Y es que entre el tiempo y el cansancio se me esfuman
No todos los escritos salen a la luz
Y que uso de pretexto ahora para escribir a ver si suman
Aunque más pareciera un chapuz

De donde me siento feliz con la rima
Práctica que estoy buscando pulir
No se para qué, pero es algo que me anima
A lo mejor pasa algo antes de morir

Y así, se termina este escrito
Que ha salido tal vez por número
O meramente compromiso
Como todas las cosas, efímero

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Hay algo dentro de mi que quiere salir, necesita gritar.

Me reprimo al darme cuenta que eso me dará alivio, pero lastimará a alguien más, a alguien quien amo y quien quiero cuidar.

Es mejor callar y dejar que este mundo de a pocos ponga cada pieza en su lugar.

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Porque por quedarte, mueres.

Presente como el aire que sofoca,

Ardiente como tus suspiros en mi boca.

Precisa como un verso de Borges,

Indecisa hoy, y todas las noches.

Diluida como la paciencia ante la prisa,

Bienvenida como la ofrenda en una misa.

Detenida como el tiempo entre lo despacio,

¿Precavida? En todo momento y en todo espacio.

Vertiente como el río,

Soberbia como el frío;

el frío que se aferra a cada ente que encuentra vivo.

En principio, todos la reconocemos 

Aunque quedarnos con ella, no queremos.

Disfruto de la incertidumbre, 

La invito a pasar,

Como de costumbre.

Nada somos con lo que tenemos,

Pero no tenemos que ser algo…

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Demencia voluntaria

Escondí recuerdos a voluntad.

Demencia voluntaria ¿quizás?

Olvidé texturas.

Se borraron colores.

Enterré siluetas.

El tiempo conquistó el trayecto.

La vida ignoró la nostalgia.

Los años se han multiplicado.

Los recuerdos se han difuminado.

Escondí recuerdos y una partícula sonora les alumbró el camino.

Uno a uno, luego de años atrofiados, saltaron con tal violencia que rasgaron los muros.

Se amotinaron y mi alma vibró.

La melodía de aquella canción escondía una retahíla de pequeñas memorias.

Los colores volvieron, las texturas y siluetas se rieron y yo con ellas.

Escondí aquel ocaso de 1999 de un martes en San Marcos.

Escondí aquel instante de 1996 en San Pablo donde escapé sin rumbo.

Escondí aquella madrugada de 1990 corriendo por la sexta avenida de la zona 1.

Tantos recuerdos y una canción los liberó.

Los recuerdos son necesarios para no olvidar quién fui, qué viví y en lo que me transformé.

© #ShadowMisLetras

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Arcano del tiempo

Tiempo, órfico en su albedrío,
trasiega sombras, céfiro frío,
anida el cosmos, su almo estío,
eterno pábilo, nunca baldío.

Nos traspasa, yerta quimera,
su hálito esgrime la larga espera,
como silente, grave lumera,
marca lo efímero, bruñe la esfera.

Arquetipo etéreo, soplo incesante,
tejedor ácrono, siempre distante,
pule en su tránsito lo fulgurante,
y en su fuga, todo es errante.

Relojes místicos, manecillas vanas,
en su giro arcano fluyen sotanas,
hilvanan tiempos, vidas lejanas,
todo es eco en sus manos arcanas.

Nadie lo nombra, nadie lo ciñe,
gira en el éter, su voz se afine,
y en su desvelo, todo destine,
somos su vestigio, sombra que opine.

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