Aún no sé cómo,
pero casi siempre te encuentro por las calles de mi soledad
y en las esquinas de mis esperanzas.
Es curioso,
porque te encuentro en los pequeños momentos de mi vida
y suelen decir que de ellos está hecha la existencia.
Te pienso por las noches al lavar los trastes,
cuando tomo la taza de café en la oficina
y los sábados cuando ordeno mis desastres.
La vida insiste en hacer tregua referente a ti,
pero honestamente lo encuentro un poco injusto,
porque me pide olvidarte a cambio de paz,
dejarte a cambio de un eterno.
A veces divago, y sin querer
te encuentro cruzando la avenida de mis recuerdos.
Camino y justamente el obelisco de mi vida
te hace los honores.
Sí, a veces te extraño,
entiéndase que a veces significa
casi siempre.