Me entenderás, cuando te duela el alma como a mí.
Ojalá y no sea tan duro.
Porque encontrarse frente al hoy,
sin que te anuncien que llegará,
con el expediente de todo lo que le debes,
con la mirada fría y retadora,
te intimida, te somete.
Me entenderás, cuando el silencio flagele tu voz.
Ojalá y no la acalle para siempre.
Porque hay argumentos sin fundamento que se validan con gritos y agresiones.
Que luego te debes tragar con la amargura
que condimentan las lágrimas que brotan del pedir perdón
por tanto daño ocasionado,
pero que se quedan entre los labios fruncidos y los dientes apretados.
Me entenderás, cuando una tarde contemples el cielo y lo veas morir.
Ojalá y logres mantener la vista hasta el final.
Porque cuando la noche abriga con su manto la esperanza del amanecer,
caerás en cuenta que la esperanza de verme a tu lado no aparecerá ni en la brillantez del lucero más espectacular.
Me entenderás, cuando…
Quizá no, porque eso significaría que sigo esperando algo de ti.
Ojalá y la vida no te permita volver a mí.
Ojalá y cuando me entiendas,
logres mantener tu distancia,
y en silencio sigas tu camino con el cadáver de mi amor a tu espalda.
© #ShadowMisLetras
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