Hay poemas que se escriben con una parte del alma rota.
Poemas que acechan la frustración
coquetean con la ilusión,
seducen a la razón,
aniquilan con intensión.
Poemas cuya caricia se siente como una hoja de afeitar
otros como la sublime pluma de pavorreal.
Poemas cuya oscuridad alumbran el deleite de lo que fue.
Poemas llenos de mí y mi anhelo.
Poemas llenos de tí y mis sueños.
Poemas formados por letras inundadas de efímeros halagos,
de intensos reproches,
de ti y de mi.
Hay poemas que no solo se viven,
se saborean,
te menosprecian,
te despedazan queriendo más.
Esos que los conviertes tuyos.
Poemas cálidos, fríos, intensos, oscuros o de colores.
Poemas que siendo míos pueden convertirse en tuyos.
Hay poemas que sumergen sentimientos
y éstos salen a flote con pucheros.
Poemas que buscan el fuego de la pasión,
la locura del intenso roce de miradas
y la humedad de un excelso beso.
Hay poemas de mis poemas.
Tatuados con tinta indeleble.
Escritos con lágrimas ocultas en sonrisas.
Poemas que huyen de la prisión de mi alma
y disfrazados de letras alcanzan su libertad
Hay poemas que engrandecen al amor,
que recriminan la indiferencia,
que aborrecen el existir.
Poemas cuya efímera existencia logran la inmoralidad.
Poemas que desbordan pasión.
Poemas lúgubres camuflados de brillante dolor.
Hay poemas que se escriben a medias
porque su quemante dolor me somete.
Hay poemas y mis poemas.
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