No fuimos nada, pero me hubiese encantado.
En algún momento me diste señales de que quizás podría pasar.
Mi facilidad para crear escenarios llenos de romance, me trasladó hacia un mundo fantástico donde me veías como yo te veo.
Alegraste mi día a día con tu atención constante, al punto de robarme tiempo y sonrisas.
Me conectaste con un presente que guardé en el ático del olvido.
Recordé la sensación de saber que has impresionado a alguien y cómo, ese alguien, intenta impresionarte.
Alcancé la dicha de abrazar un romance con sabor a oportunidad.
Toqué el alba acunado por una estrellada noche de luna nueva.
Fue un año de: casi algo, sin olvidar que no fuimos nada.
Un bucle de tiempo que me devolvió la sensibilidad, la ilusión, el ¡por qué no!
Me hubiese encantado, pero como otras veces, puede que solo haya sido una creación fantástica de la facilidad de crear escenarios románticos, donde no son.
Soy una escritora, le pongo un toque de magia a todo lo que me hace ruido y lo envuelvo en un suspiro contenido en la armonía de la chispa de la aventura adolescente.
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