Perdí la razón, como tres veces.
Es lo que recuerdo.
Puede que hayan sido muchas más.
Fue necesario para mantenerme cuerda.
Entré a un mundo donde me dediqué a zurcir, una puntada por vez, mi pecho flagelado.
Perdí la mente y me fui muy lejos sin rumbo trazado, como una hoja que el árbol desecha y que cae al ritmo del frío viento.
Así lo recuerdo.
Puede que sucediera menos romántico, pero, porque no aprovechar la lírica para contar sin contar.
Ingresaba y salía de este maravilloso conjunto de astros, brincaba de una estrella a otra, de un satélite a otra órbita.
Intentando sanar la putrefacta abertura en un pecho que abrigada amor y devoción.
Perdí mi locura, abrigué la inmadura conformidad de una insana relación.
Puede que esté disfrazando mi cobardía y desmienta lo frágil que soy.
Mi lugar secreto en una constelación dentro de mi locura, tan cómoda y cálida, tan absurda y lúgubre; llena de algo agradable que me daba la seguridad necesaria para continuar zurciendo, una puntada por vez, a mi flagelado pecho.
Así lo recuerdo.
Puede que haya dolido a un nivel exponencial y sólo lo esté maquillando para que se vea insignificante.
En mi vida he perdido muchas cosas como: oportunidades, metas y sueños, pero, perder mi razón, mi mente, mi cordura, mi lógica, me llevó a perderme a mí misma.
Tuve que luchar contra mi razón, dejar de entrar y salir de esta constelación.
Tuve, con valentía, que zurcir de una vez esa abertura que venía zurciendo una puntada por vez; pues sólo así dejé de perderme y me decidí a no volver.
Así lo recuerdo y así fue.
Me observé, tomé una aguja de razón, coloqué hilo de realidad y zurcí con determinación toda la herida.
No hubo vuelta atrás.
Así lo recuerdo y así sucedió.
Perdí la mente tantas veces buscando no ver mi realidad.
Evadiendo la pequeña herida que, por negligencia, se convirtió en un cráter que expulsada tristezas, quejas y lágrimas de sal.
Cerré la abertura que había dejado entrar la toxicidad de la mentira y vino a contaminar el amor y devoción que habitaba.
Así lo recuerdo y así sucedió.
Perdí mi mente y no podía pensar, perdí la razón y sólo quise regresar.
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