Ya inician los días en que oscurece temprano.
Me pone nostálgica.
Tal vez extraño quién era en esa época.
Quizás extraño lo que estaba sintiendo en esa época.
Llegan a mi mente olores, sabores, sensaciones.
Rememoro sueños, siluetas, miedos, sombras..
Pensamientos huracanados crean un caos sentimental y las emociones vuelan descontroladas hacia lo conocido de una añoranza.
La oscuridad cubre majestuosamente un sol agonizante, tal como la agonía de los recuerdos que quieren permanecer en mi mente.
Mueren, se difuminan, traslúcidos desaparecen como el humo del cigarrillo, exhalan un suspiro suplicante de «no me olvides».
Recuerdos que regresarán con el estímulo de algo tan insignificante como el olor a tierra mojada o césped recién cortado.
Una oleada de celajes, un frío viento acariciando mi rostro, una tonada tarareada de la melodía de un amor que fue, de uno que nunca fue, de uno que añoro que aún pueda ser.
Ya inician los días en que oscurece temprano.
Me abriga la quimera del quizás, del tal vez, del ¿por qué no?
Cascadas de ilusiones caen en el verdor de la esperanza, bajo un cielo pincelado de sublimes intenciones, bañado por el viento del norte cuya frescura hidrata la noche al acercarse.
Tal vez extraño quién era en aquellos años de ignorancia.
Quizás añoro volver a sentir lo que en ese momento experimentaba.
Noviembre llegó y quiero mil noviembres más, llenos de torbellinos huracanados y recuerdos difuminados por la emoción del aquí y ahora.
Archivo Anual: 2022
Hilera de razones
Tengo una hilera de razones para odiarte
101 veces me rompiste el corazón.
Me dejaste una historia inconclusa
y te anidaste a este dolor
que se funde en cada parte de mi cuerpo.
101 veces me quedé
101 veces te lloré
101 lo intenté
y otras tantas me alejé.
Me bastó amarte una vez
para entregarme todas las veces.
Marcaste en mi cuerpo tu territorio
y clavaste tu bandera en el centro de mi pecho
me proclamaste tuya
y me dejaste siendo un no-lugar
un sitio no habitable
un cuerpo que después de ti
no tiene espacio para nadie más.
Me bastó amarte una vez
y tú quisiste quererme algunas veces.
101 veces me culpé
101 veces me negué
101 veces me aferré
y otras tantas te esperé
Me rompiste de 101 maneras diferentes
y me dejaste una hilera de razones para no quererte,
te llevaste mi mejor versión
esa que hubiese sabido como curar este dolor.
Me bastó amarte una vez
para intentar olvidarte todos los días.
101 veces te lloré,
102 te perdoné.
anamildred.
SE ROMPIÓ
No todo lo que se rompe hace ruido.
Mi corazón se despedazó en el más sepulcral silencio.
Mi alma se quebró y ningún fragmento resonó al chocar con el piso.
Mi vida se derrumbó y la avalancha se desplazó en enmudecido desastre.
Imperceptible sufrimiento.
No todo lo que se quiebra produce sonido.
Mi ilusión explotó ante la decepción, sin que se escuchara el grito agónico.
La onda expansiva atracó la cordura y emboscó la razón.
Mi pasividad mutó a agresividad.
La irritabilidad es lo que resuena incesante, pero nunca el estruendo cuando se derrumbó lo que por años construí.
Una construcción sobre fangoso suelo.
Una estructura con cemento de mentiras y block de traición.
No todo lo que se rompe hace ruido.
Mi corazón se hizo añicos y ¿quién se dio cuenta?
Mi alma rota sucumbió en un quejido insonoro, aniquilando todo rastro de la ilusión de un amor que nunca fue.
Desde ese momento, jamás volví a confiar en alguien.
Desde ese momento, me transporté hacia el lado oscuro de la luna.
Desde ese momento mi sonrisa está sin estar, mi locura desarrolló un parasitario pensamiento desolador e irritable.
#ShadowMisLetras
En agenda
Puse mis sentimientos en agenda
Para organizarme bien
Para que los sentimientos no me agarren de sorpresa
Para saber qué debo sentir
Y cuándo
Quizá el lunes despierte con algo de hastío y
Más o menos a medio día, junto con el sol
Se revuelva con un poco de alegría
Por la noche, me sentiré enamorada
El martes, me permitiré un poco de asombro
Un poco de satisfacción por la tarde
Y por la noche algo de deseo
El miércoles amaneceré agradecida
¡Qué dichosa me sentiré de vivir!
Seguirá un poco de melancolía
Y terminará con algo de nostalgia
Jueves, no sé, quizá será como otro jueves cualquiera
como diría Sabina
otro jueves de esos que no se dejan besar
El viernes llegará la expectativa
La diversión y el encanto
En ánimo al máximo
(dicen que así son los viernes)
El sábado un poco de ternura
(me veré en su mirada)
Mucho cariño y quizá temor
Dejamos la frustración y el enojo para otro día
Al llegar el domingo, me volveré apática
Poco empática, me preocuparé por mí
Y descansaré un poco
Y así, la nueva semana, volverá a empezar
Cicatriz
Le he escrito mucho a la tristeza,
así que hoy
quiero escribirle a la belleza
de esta cicatriz que me recuerda
lo valiente que soy
por decidir sanar.
En esta cicatriz ya no hay dolor
es mi símbolo de paz
de esperanza
y de amor.
Mi cicatriz cuenta aquella historia
con la que yo ya hice las pases
y que lejos de definirme
es todo
lo que decidí no ser.
Esta cicatriz es parte de mí,
pero no es todo lo que soy
porque yo soy más
mucho más
que todo aquello que me pasó.
anamildred.
Caminante playa
Música recomendada para tu lectura:
Ese amanecer era diferente a todos. La brisa era más fría, las gotas más pesadas y las nubes exageradas. Los tonos grises eran la paleta de colores que predominaban esa mañana.
Como todos los días había salido a caminar, con ansias de sentir la brisa rozar su rostro, con esa manera tan delicada que el mar lo había hecho siempre, de una forma cálida y refrescante. Esta vez no fue así. Era un día nublado.
Contaba los pasos sobre la playa, los coleccionaba en intervalos de 365. Culminaba la caminata frente a una taza de café y pan de banano. Otras veces cambiaba de pastelillo, pero la compañía era su deleite. Era el dulce del café y la alegría del tiempo.
Fue distinto. Llegó a la mesa y estaba vacía. En el café de esa mañana sintió el amargo de su ausencia. Viendo al mar, aquellas huellas sobre la playa ya no eran… estaba solo.
Sueño
Abrió los ojos,
Estaba entre sábanas blancas
Con el cuerpo un poco adolorido
Con los recuerdos de la noche anterior
de los jadeos y las prisas
Del deseo y las ganas
Sonrío satisfecha cuando vio a su lado
Y ahí estaba él
Perdido entre sueños ajenos a ella
Era tan suyo que asustaba
Ella era toda de él y daba miedo
Pero ahí estaban
Uno junto al otro, al amanecer
Afuera aún no salía el sol
Se acurrucó a su lado
Acarició su cuerpo
Beso sus mejillas
Él dijo algo ininteligible
Se recostó sobre su pecho
Podía escuchar el latir de su corazón
Tan apacible, tan tranquilizante
Se sintió plena y feliz en ese instante
No puede ser verdad, pensó
Y luego
Despertó
Tristeza, felicidad
La tristeza y la felicidad son potentes motivadores al momento de escribir.
Indispensables para que fluya la escritura.
La dualidad de su presencia en mi ser
me indica que lo que siento es real.
Soy una tristeza viviente
con la felicidad de anfitrión.
Mis escritos pueden verse nublados
por el toque melancólico en ellos.
No logro concretar una idea sin que se mezcle
una gota de tristeza en el trazo.
El que sea una persona triste
no significa que la felicidad
este ausente en mí.
Es una fusión sin que logren mezclarse.
Es como agitar un envase con agua y aceite,
se fusionan ambos componentes,
sin embargo,
la mezcla al cabo de un tiempo
regresa a su estado individual.
Pero, ¿cómo evidenciar mi interior,
cómo representar mi forma interna?
Está imagen,
este flash logró,
por un instante,
capturar mi interioridad,
dibujando cómo se mantiene mi interior.
Mi alma vive rodeada de neblina y un claroscuro
donde la luz de la felicidad siempre está brillando.
El estar así no significa que sea infeliz.
No es malo,
aunque pueda parecerlo.
La tristeza me ha abrigado
me ha hecho reconocer y disfrutar,
aún más, la efímera felicidad.
Su fugaz presencia colorea mi alma
que ha sido escrita a lápiz HB.
La tristeza y la felicidad se entrelazan,
formando cadenas monocromáticas
con algún eslabón arcoiris.
Logré descubrir y describir cómo es mi interior.
Logré plasmarlo en una foto.
Sonrió al verlo.
Es hermoso palparlo.
Es satisfactorio verlo.
ShadowMisLetras
¿Así se siente ser feliz?
Te acercas caminando descalzo
sin dejar huellas en el piso
ni espacio en el aire,
lo llenas todo,
sobre todo,
lo que nunca estuvo vacío,
y lo que yo no sabía
que podía sentirse completo.
Me pregunto: ¿a qué sabía el café antes de ti?
Quizá los atardeceres ya llevaban tu nombre
y las calles ya contaban nuestra historia,
quizá mi sonrisa ya era mía
y mi boca ya conocía tu cuerpo.
Te has preguntado: ¿cómo era la vida antes de todo?
Quizá el cielo siempre fue azul
y mis poemas ya hablaban de ti,
quizá la noche ya guardaba nuestros secretos
y tus besos hacían parte de quien soy.
Me he preguntado:
¿así se siente ser feliz?
anamildred
Intento de rescate
Me encontré forzándome a encontrarte en mis pensamientos.
No fue natural.
Conscientemente quise recordarte, pero no llegaste.
Dejaste de ocupar mi espacio desde hace mucho
y ahora me tocó aceptar que también me abandonaste en nuestros recuerdos.
Fue extraño.
Desconocí el dolor, el cual, por fuerza quería visitarme, pero no le abrí.
Me cuestioné si los recuerdos seguían intactos y los visité.
Para mi sorpresa las paredes se estaban derrumbando y no pude rescatarnos.
¿Te pasó lo mismo cuando me olvidaste?
¿Te dolió?
¿Lograste sacarnos de los escombros o nos viste morir aplastados por lo que fuimos?
- Amarela –