Escribología

Me juzgo y me condeno

Necesito alejarme de ti, de lo que somos, de lo que soy contigo, para ver cómo puedo ser sin ti.
Agonizando entre tus injustas formas de armarme, puesto que me afirmas que me amas y yo, ilusa, siempre te creo o quiero creerte.
Tal vez, debería aceptar que no me amas, tal vez.
Pero me niego, por qué, ¿Quién no podría amarme, luego de todo lo vivido? ¿Quién no amaría a una loca complaciente?
Agobiada, entre preguntas con respuestas dolorosas jamás escuchadas, pero obvias tanto como el amanecer.
Necesito alejarme de mí, de mi realidad, de la tormenta que llevo a cuestas y que provoca este desasosiego en mi interior.
Necesito irme y acaso, en otra galaxia encontrar mi yo antes de ti.
Exijo mi paz, para no sabotear mis ganas de vivir y disfrutar a plenitud de las maravillas que me rodean.
Necesito olvidar, tal vez que te amo y que muero en el intento diario de qué caigas en cuenta de ello.
Necesito olvidar, el momento en el que tuve esa ilusión del cuento de hadas.
Me exijo, quitarme esa venda, que realmente no existe, para verme sin ti. Esa venda imaginaria que me ofrece el freno para no tomar la decisión que me libere.
Me acuso de traición y no de otra, sino esa que mutila y flagela a mano propia mi alma y a la cuál hasta te acostumbras.
Me condeno, sin piedad y con Dios de testigo, a morir entre tus injustas formas de armarme, porque me afirmas que me amas y yo, ilusa, siempre quiero creerte.
Me exijo, señalo, juzgo y condeno, porque amar sin dolor, no es un verdadero amor.
Aunque ése verdadero amor, únicamente sea el que te brindo.

#ShadowMisLetras

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No soy ese

No soy yo, es mi otredad
que dice que está aburrido de la existencia
que ya no mira el cielo, que ya no lee
libros que nadie lee
El que dice eso es un farsante
alguien que irrumpe y trastoca lo que soy.

No soy esa criatura
Ese ser que se maquilla por las noches
que llora como si no hubiese un mañana
y si lo hubiese
que lo detesta.
soy gentil ¡No me ves!
sonrio a cada poco
duermo ocho horas diarias
como en los tres tiempos
ese no puede ser yo.

Bueno, quizas si lo soy
Pero, ¿cuando es que soy ese yo?
en una milesima de segundo
de vez en cuando seguramente.
Quizas lo que realmente ocurre
es que como todos
soy un humano
y que de vez en mes
me levanto al revés.

Cuando suceda
recuerdame
lo que realmente soy.
Cuando ocurra dame una cachetada
con mi esencia
si es que existe.
Cuando sea ese yo
abrazame, seguramente tendré miedo
¡Toma mi mano!
seguramente estaré temblando
intentando resolver
el misterio que llevo dentro
pero por favor
no te quedes con ese yo
que aparece
cuando no puedo dormir
y cuando estoy sumergido
en mis propios silencios

Luis…

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Algo más


Tomé tu mano muchas veces,
¿lo notaste?
Traté de quitar tus cargas, una a una
Pero no fue posible,
Yo quitaba
Y tú ponías
Así, una y otra vez
Quería que volaras libre
Que supieras que había muchos cielos
Que esperaban por ti
Quería ser aire bajo tus alas
Quería ser al mismo tiempo
El lugar al que desearas volver
Traté de buscar salidas
Ante cada puerta cerrada
Traté de encontrar soluciones
Ante cada obstáculo
Te juro que traté, tanto, tantas veces
Pero al final me vi
En medio del camino
Tal y como soy
Solo una humana
No podía ser tu soporte
No podría ser tu aire
Ni tu puerto seguro
Tú lo sabías supongo
Quizá yo no quería darme cuenta
Pensé que bastaban las ganas
Que todo se podría
Tú más realista, viste que se necesitaba mucho más
Aunque sigo sin ver
Qué más podría dar

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Se ha ido mi Luna

No puedo confirmar
la teoría de que al momento de morir
vemos pasar nuestra vida
como si de una película se tratara.

Pero es un hecho
que al momento de ver partir a alguien
hay una constante proyección en la mente
de momentos que parecieran una vida entera.

En ella se funden emociones
y experiencias vividas con ese alguien
el maldito duelo te recuerda a cada instante
lo que fue inevitable.

En mi vida había sentido el luto,
si alguien se atreve a decir que el luto no es una emoción,
que me explique cómo es que duele tanto
y al mismo tiempo duele bonito.

Duele tanto porque algo en tu vida
que te llenaba de alegría
ya no está más.
Y duele bonito
porque por un tiempo indefinido
vienen a tu mente recuerdos tan hermosos que viviste.

En mi hay un constante miedo,
miedo a olvidar como la mayoría de las cosas
y me niego, me niego a olvidarla,
no quiero no poder recordar,
sus pequeñas patitas, su carita,
el cómo corría por todos lados
y los momentos en los que se dejaba acariciar.

Quiero que regrese, nada me haría más feliz,
tengo rabia, tengo miedo, tengo tristeza.
Duele todo, duele la ausencia,
duele incluso la alegría,
como si no debiera ser feliz de nuevo.

El amor tiene consecuencias
y esta es la que debo pagar.

Llevaré tatuado su recuerdo
y la veré en la luna,
en la lluvia, sobre la mesa o el sillón,
acechando a todos para llevarse la tristeza
tal y como lo hizo en vida.

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Contéstale

Contéstale que sí -me dije-
Date permiso y piérdete en ese mar turbulento.
Aunque tú «yo» frene a tu «SuperEgo».
Aunque el miedo a perder haga temblar tus piernas, contéstale que sí.
Por más insensata que creas la situación, aunque tu respiración se acelere y sea dificultosa, contéstale que sí.
Ahora estás evaluando que en un futuro te arrepentirás, y es cierto, lo harás.
Pero si no lo haces, también te arrepentirás.
Entonces, contéstale que sí -me susurré –
Porque la vida transcurre sin pausa ni chance de regresar a este momento.
Te niegas y te quedas con el sabor agridulce del «¡por qué no lo hice?»;
o te arriesgas y te quedas con el sabor agridulce del «¡por qué lo hice?».
Contéstale que sí -me dije-
Sucumbe a la posibilidad de alcanzar la dicha del romance deseado.
Date permiso y deshabilita los sensores que te alertan ante un posible desastre.
La vida es un juego llamado amor, el tablero de cuadros blancos y negros es un impredecible campo minado.
Pero, contéstale que sí -me ordené-
Olvídate de la agónica caída que es saltar al vacío.
Lo estridente del golpe de la onda expansiva tras la detonación de una desilusión.
Deja que tome tu mano y está vez no escuches al oráculo y sus predicciones.
Esta vez, contéstale que sí -me susurré –

ShadowMisLetras

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Culpas

Se cierra mi garganta,
no puedo gritar hacia afuera
no puedo llorar hacia afuera
no puedo culpar hacia afuera.

Se agrietan mis alas,
no puedo sostener mis sueños sobre la espalda
no puedo sostener el ritmo de la vida
no puedo sostenerme.

Se llena de vacío mi domingo,
no quiero sentirme sola
no quiero necesitar de alguien
no quiero esperar a que tú llegues.

Me invaden las culpas
¿pude hacer algo diferente?

Se llena de dolor este presente,
no quiero intentarlo de nuevo
no quiero aferrarme y creer que puedo
no quiero que duela más.

No quiero. No puedo. No más.

anamildred.

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Se viste de noche

Se despide en cada amanecer. Así comienza la espera. Cada día podría describirse de una forma completamente diferente. Hoy ha llenado de sensualidad la vista, dejándose ver por aquella pequeña rendija de la ventana. 

Lentamente, se acomoda las medias, densas, completamente oscuras, resaltando cada curva bajo aquel vestido corto que hoy luce. Acampanado, combinado con los tacones altos, de aquellos que hacen voltear las miradas y provocan imaginaciones indebidas. Le acompaña una bolsa de charol negra brillante.

Ella no sale de casa. Ella ocupa el lugar que la luz deja cuando se ausenta. Algunos, con ansias, la ven aparecer, otros con cansancio y otros están tan acostumbrados a ella, que han perdido la emoción. 

Ella es testigo de los amores desenfrenados y los vidrios empañados. Cómplice de maldades y compañera de malhechores. Absoluta y sin temores. Vigía de los que se ganan la vida cuando la mayoría duerme. Centinela de los hospitales y hechos inesperados. Incitadora de borracheras y locuras. Fugaz y permanente.

Así es ella, todos los días, sin faltar ni uno solo. Sin aviso ni señal. Aparece, para que otros mañana cuenten historias, no recuerden nada, amanezcan donde nunca desearon, hicieron lo que no debían, lloren sin reparo, rían de amor, regresen a casa o simplemente descansen en paz.

Cada noche.

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Ojalá te enamores

Ojalá te enamores.
Que tu cielo se ilumine cuando su imagen aparezca.
Que realmente te enamores.
Que todas las mariposas hagan nido en tu estómago y te saltes de nube en nube cuando su aroma invada el espacio.
Que no concibas la vida sin ese ser.
Que no pienses en nada más que en su ojos.
Que añores ver tu reflejo en su mirada y su risa sea una sublime caricia en tu corazón.
Que desees que su sonrisa te pertenezca.
Que sueñes con ser su única opción.
Ojalá te enamores.
Que sepas que es estar enamorado.
Que conozcas por fin al amor.
Que te des permiso para que el amor te envuelva.
Que logres al fin conocer la más bonita emoción del mundo.
Que descubras que amar es mucho más que solo decir «te amo, mi amor, mi vida…»
Ojalá que realmente te enamores.
Que sufras por no recibir lo que deseas.
Que llores por su indiferencia.
Que desfallezcas ante su fría manera de tratarte.
Ojalá te enamores de ese ser que haga que pagues cada pieza rota en mí.
Ojalá y te enamores.
Que entregues tu vida con los ojos cerrados a ese verdugo y que cruelmente te mate a pausas.
Que torture tu existencia y que alargues tu tormento al no aceptar su desamor.
Ojalá te enamores y te duela.
Que aquellas mariposas se transformen en murciélagos.
Que arañen tus entrañas, que las caricias sea como caminar en vidrio roto.
Que sus caricias sean ínfimas, que su duración sea efímera.
Ojalá te enamores.
Que alcances a conocer al monstruo de la necedad, que desfigure tu corazón y haga arder tu hoguera en gris llama de desamor.
Es mi deseo desde lo más profundo de mi ser.

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No hay vuelta atrás

Tenías razón, no era culpa tuya que yo tenga tantas heridas en el alma
Quise arriesgarme muchas veces y perdí en cada una de ellas
Quise siempre saber qué se siente al entregar el corazón
y que alguien te dé un corazón a cambio
me entregué sin dudarlo cada vez que alguna ilusión se cruzó en mi camino
lloré mucho, aún lloro a veces, por todo, por nada
pero al final, sé que algo aprendí,
siempre elegí y si elegí mal, ya nada puedo hacer
aún contigo, siento que algo falló
entregué todo, sin medida, por verte feliz
me perdí en el intento de ganar tu corazón
me dabas tus besos a cuentagotas
siempre con condiciones, a veces sin ganas
y yo muriendo siempre porque te dieras cuenta
de que conmigo podías tener todo lo que quisieras
te entregaba mi cuerpo y mi corazón en cada suspiro
y tú solo me dabas las ganas, y algunas veces, ni siquiera eso
en mi afán de quedarme y de cuidarte
no me di cuenta de cuan apresado te sentías
de cuántas ganas tenías de salir corriendo, lejos de mí
de buscar otros ojos donde mirarte
de buscar otros labios que sonrieran para ti
mientras yo quemaba todos los caminos que me habían traído hasta acá,
para mí no había vuelta atrás
para ti, que siempre querías más, había una infinidad de opciones
todas sonrientes
todas dispuestas
todas que no eran yo
¡Qué suerte tienes! Puedes elegir,
Mientras yo te elegí a ti
Y para eso, no hay vuelta atrás

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El hijo de una bruja

Soy la hija de una bruja,
mi madre eso me dijo,
de una bruja corrompida,
que perdió el rumbo de su vida.

Soy la hija de una bruja,
lo que me convierte en una
y puede que algún día
yo camine perdida en la bruma.

De magias ancestrales
nuestra fuerza tiene origen,
la naturaleza, el cielo y las constelaciones
nuestras vidas rigen.

Nuestra energía
fluye desde la primera artesana
y llegará hasta donde mi sangre
encuentre calma.

He muerto tantas veces
como vidas he tenido,
he reído y he llorado,
incluso como un jilguerillo.

Mi madre lloraba
mientras se proclamaba bruja,
porque la carga es pesada
el corazón le estruja.

Llora y llora sin cesar
con cada nueva pena que su reboso lleva,
le pesa el tanate y le cuesta soltar
el dolor de los suyos,
se aferra a ellos y decide continuar.

Mi madre tiene magia de las que intento aprender,
porque quiero llevar su legado,
la fuerza de sus manos,
lo tenue de su andar,
la sonrisa que calma
hasta el mas triste pesar.

Mi madre es mejor de lo que fue la bruja mayor,
ella es autentica y no teme mostrar
la mano que acaricia
y la mirada que hace temblar.

Soy el hijo de una bruja,
a ella debo mi hombría,
pase lo que pase
y venga lo que venga
a su lado voy a estar,
hasta donde nos permita la vida llegar.

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