Y estaba claro él no me quería
pero ahí estaba yo una vez más
con la esperanza de escuchar algo de su boca
cualquier cosa, un te amo, un adiós definitivo
quizá esperaba que destrozara de una vez por todas lo poco que quedaba de mí
quizá yo solo quería marcharme sin culpa, sin arrepentimiento, sin recuerdos, sin él.
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Las palabras sinceras, las que duelen y matan hoy, las que sanan y enseñan mañana, son las que más cuestan que lleguen. :)
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Algunas veces esas palabras jamás llegan, otras veces llegan a través del actuar de esa persona pero estamos tan sumergidos en el sentimiento que el sentir ahuyenta el razonar… o simplemente no queremos aceptar lo inevitable… y entonces, esas palabras llegan a través de nosotros mismos…
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