Escribología

El último suspiro de un amor

Ella ni siquiera recuerda cuantos días llevaba en vela, algo dentro de ella se había roto y no sabía cómo arreglarlo, perdió la noción de los días y tampoco le importaba, las mañanas pasaban en un abrir y cerrar de ojos y las lágrimas inundaban sus noches, el maquillaje se volvió su mejor amigo, pensaba en los años que paso junto a él, la manera en que él le contagio su visión de vida y la infinidad de veces que él le regalo, tiempo, compañía, amor y luz a su vida. Le dolía cada minúscula parte de su esencia porque la habían traicionado, se vio sorprendida por el desfile de mujeres que hubo después de que ella se marchó, pensó para sí que nunca podría ser la mujer perfecta. El comenzó una vida sin ella y ella siguió con su vida, cada quien tomo sus decisiones sin importar ninguna consecuencia. Con cada decisión desfilaron emociones, y defectos. Él pensó para sí que ella lo había arruinado todo, porque él se sacrificó por ella y ella nunca lo valoró, el nunca vio los sacrificios que ella hizo, ambos tenían lo ojos vendados, dándose de puñaladas. Para ellos el duelo duro lo que debía durar décadas, años quizás días o meses, cada quien atesoro los mejores recuerdos y los más grandes momentos dentro de su interior y los guardó para sí. Aguantaron vivir uno sin el otro sabiendo que de amor no se mueren las personas. Ella llego a pensar en su cobardía que si dejaba este mundo se haría inmune a este dolor que quemaba como el fuego su alma. Aunque él no pensó lo mismo sabía que nunca más volvería a ser el mismo ni aunque así pasaran mil años, una y mil noches, claro él perdonó todos los defectos de ella y ella perdonó todos sus errores aun así no llegaron a estar juntos, la razón exacta no existe. Ella decidió dejar de buscarle y dejar que su vida corriera a su propio ritmo pero él lo impedía cada vez que podía y eso hacía que ella se enamorase aún más, separarse fue difícil para ella, en realidad ella no quería ser un tropiezo como siempre en la vida de él. Ella culpaba a todos por sus propios desaciertos y eso no la dejaba seguir con su vida, un día ella se sentó bajo la luna llena y se prometió así misma, que no volvería a ser un estorbo para él y por ello debía irse lo más lejos de él, aunque así incluyera buscar a alguien más. Ella pidió a Dios dirección y sobre todo que él tuviera una vida feliz, hizo la promesa de no permitir que nadie más se sacrificara por ella como él lo hizo para no tener que cargar con la culpa de ser un tropiezo en la vida de alguien más. Ella elevo una oración y se retiró lentamente y el llevaría a cabo los intensos deseos de su corazón, al tener gloria y poder.

SAY.


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