A veces quisiera desearte mal,
que pasaras por todo lo que tuve que pasar,
que te sean indiferente, y se te hiele el corazón ante las dudas
¿Por qué? ¿Qué hice mal?
A veces quisiera que supieras que se siente despertar
con el estomago cerrado y el nudo en la garganta que te impide respirar.
Que comiences tu día con las dudas de si está bien volver a hablar
De no saber si exageras, si lo que sientes es real.
A veces quisiera haberte gritado y pagarte igual
dejarte afuera, ponerle llave a la puerta
ignorarte y hacerte sentir culpable sin que sepas la razón.
Como quisiera que cuando preguntes, te dejen con la duda,
te vean de pies a cabeza con indiferencia,
y se vayan sin ninguna explicación.
Que te quedes despierta por las noches pensando qué pasó.
Que llores.
Que dudes.
Que temas hasta más no poder.
Y entonces sí,
sonreírte y fingir que todo siempre estuvo bien.
Decirte que alucinas, que eres tú la que está mal.
Que tu cuerpo se inunde de incertidumbre,
Que sientas el peso al respirar.
Que me veas continuar como si nada,
dejándote por siempre atrás.
No te deseo mal, pero me ha dolido mucho tiempo.
Sí, ya lo he superado pero el enojo se quedó.
Tomó años la terapia y sigue rondando la pregunta
¿Qué pasó?