Escribología

¿Quién soy sin ti?

En años, me he definido a mí misma a través de ti; mi razón de vivir, mi mayor motivación, mis días, mis noches, mis pensamientos, mis sueños y mis ilusiones. Todo era través de ti.

Ahora que ya no estás, me enfrento nuevamente con el dolor del abandono. Digo nuevamente porque quizá la niña que hay en mí, aún le duele ser abandona. Y surge esta pregunta que es devastadora… «¿Quién soy sin ti?».

Al irte, te llevaste contigo una parte importante de mí, pero no la totalidad, y justo ahí encuentro la respuesta.

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Quisiera ser como tú


Tan indiferente, tan imperturbable. Tan dueño de ti mismo.
Jugando con mis emociones como si fueran piezas en un tablero que solo tú entiendes, mientras yo, sin quererlo, me convierto en tu juego favorito

Me encantaría tener esa frialdad tuya, esa facilidad con la que te vas, con la que vuelves, con la que actúas como si nada doliera.
Pero no puedo.
No sé cómo.

Porque yo te veo… y me desbordo.
Se me escapa la calma, se me agitan las certezas, se me rompe el silencio.
Todo lo que intento esconder se vuelve evidente cuando estás cerca.
Y mientras tú pareces intocable, yo soy pura vulnerabilidad envuelta en palabras que nunca me atreví a decir.

Quisiera aprender a ignorarte. A borrar tus huellas de mi mente, a caminar sin voltear por si acaso vienes detrás.
Pero la verdad es que me importas más de lo que debería, más de lo que mereces.
Y eso… eso me pesa.

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Te volvería a besar…

Te volvería a besar…
una y mil veces,
sin pensarlo, sin pausas, sin finales.
Te volvería a besar aunque supiera que el mundo se detiene,
aunque el tiempo corriera al revés
y que el destino nos puso en caminos imposibles.

Te volvería a besar
como un secreto compartido,
como una promesa susurrada en la piel,
como ese “aquí estoy” que solo entienden dos almas que se reconocen.

Porque si de algo estoy segura…
es que en otra vida, en otro lugar, en cualquier universo…
volveremos a coincidir
Y sí…

Si te volvería a besar

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USTED

En un mundo que se despoja de formalidades, donde lo inmediato se confunde con lo importante, yo elijo la pausa. Elijo tratarlo de usted, y que me trate de usted, porque en ese gesto se esconde un delicado arte: el arte de la distancia que acerca, de la cortesía que seduce, del respeto que enamora.

Cuando le hablo de usted, cada palabra se vuelve un susurro elegante. No hay prisa, no hay atropello, solo el ritmo suave de alguien que le mira con atención y le concede un lugar en su universo. No le invado ni le dejo ir, le contemplo desde una orilla donde el lenguaje no golpea, sino que acaricia.

Es en esa forma pausada de dirigirme a usted donde empieza el encanto. Porque tratarlo de usted no es poner una muralla, es construir un puente. Es decirle que lo respeto tanto, que cada palabra que pronuncio lleva la calma de quien no quiere equivocarse. Y en ese respeto, me pierdo. Y me encuentro.


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INQUEBRANTABLE

Eres la llama que nunca se apaga,
el eco que en el viento no muere,
un latido constante en el alma,
el sol que en la noche también me espera.

Eres más que piel y más que sueños,
eres cada estrella que vigila mi andar,
una risa en medio del silencio,
un refugio al que siempre quiero llegar.

Cuando el tiempo se vuelva incierto,
cuando los días se desvanezcan sin más,
mi amor por ti no conocerá invierno,
ni tendrá miedo de envejecer jamás.

Eres el misterio, el abrazo infinito,
una canción que no se olvida al despertar,
serás mi historia, mi eterno mito,
un amor inquebrantable.

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Crisis de abandono

El vínculo que tengo contigo es un ancla atada con nudo ciego.

Es un lazo tan profundo y enredado que, en lo más íntimo, mi identidad y mi bienestar queda completamente entrelazado contigo.

Mi día a día lo vivo anhelando tu presencia, tus gestos, tus palabras, busco señales de amor… o quizá señales de rechazo.

Vivo en una cuerda floja, donde mi seguridad parece siempre estar en peligro de desmoronarse… no solo del miedo a estar sola; es el terror de perderte.

En mi mente tu eres mi razón de ser.

Mi mente se quiebra y se desgarra cuando me amenazas en dejarme o te alejas, en mi mente vivo los golpes más profundos, experimento un abismo donde mi vida se detiene por completo, como si mi mundo se destruyera en cuestión de segundos…

Dependo de ti no solo para ser feliz, sino para mi supervivencia emocional.

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La mirada que lo dice todo… ¿o no?

Esos momentos en los que me busca con su mirada, pero no dice una palabra. Los silencios que se sienten más pesados de lo normal. Y ahí es cuando me pregunto: ¿Es esto coqueteo o solo un juego mental que mi mente ha decidido inventar?

Es como si supiera exactamente cuándo mirarme, cuándo romper el contacto visual y justo en ese segundo, cuando pienso que todo ha terminado, me lanza otra mirada fugaz…

…Es una especie de baile silencioso, uno que no sé si quiero seguir, pero del que no puedo apartarme. De repente, pasa de buscar mi mirada a no prestarme atención en absoluto.

Es como si quisiera mi atención sin pedirla, y lo logra.

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Uno más y ya

Hay recuerdos que duelen, pero también están esos que nos acarician el alma, que al evocarlos nos dejan con una sonrisa en los labios y el corazón un poco más liviano. Hoy es uno de esos días en los que pienso en ti, en lo que fuimos, en lo que dejamos de ser, y me doy cuenta de que, en el fondo, hay algo que nunca cambió: las ganas de un abrazo tuyo.

El tiempo ha pasado, y las páginas de nuestra historia se escribieron con los versos de un amor que fue y ya no es. Me sorprende darme cuenta que realmente añoro algo tan simple, como sentir tu abrazo, uno de esos abrazos que lo decían todo sin necesidad de hablar, cuando tu pecho era refugio y tus brazos, la cura para los días difíciles.

Un abrazo más y ya, no pido más. No para quedarnos, ni para intentarlo otra vez, solo para recordarnos cómo se sentía estar completos, aunque fuera por un segundo.

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Un amor que no pide permiso para existir.

¿Qué sucede entonces cuando mi corazón late al compás de un sentimiento que nunca será posible en esta vida?

…Siento que vivo en un lugar donde las miradas lo dicen todo, pero las palabras se quedan atrapadas en el silencio.  Donde un roce accidental de las manos puede ser tan profundo como un beso, y una sonrisa a distancia es capaz de iluminar días enteros. Es un amor que no se mide en abrazos ni en promesas de futuro, sino en pequeños momentos robados al destino, en una conexión que trasciende las palabras y los cuerpos.

Muchas veces lo que no se puede tocar es lo que más profundamente cala. Los amores imposibles suelen quedarse guardados en un rincón del alma, intactos, inmaculados por las complicaciones del día a día, libres de las rutinas que desgastan lo cotidiano. Se convierten en un anhelo, en un “qué hubiera sido” que acompaña a ambos, incluso en los momentos más inesperados.

Me quedo con las cartas que nunca nos escribiéremos, los besos que nunca nos daremos y los sueños que nunca vamos a compartir, todo esto siguen viviendo en mi imaginación, en ese rincón privado del corazón donde todo es posible, aunque sea solo en la fantasía.

Lo que siento por ti es un amor que no pide permiso para existir y aunque sepa que nunca podrá concretarse, se niega a morir.

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TU FORMA DE MIRAR

Que tu forma de mirar no pierda su reflejo…

En ella encuentro paz, ternura y valor.
Es tu mirada la que cada mañana me recuerda la dicha de vivir, la dicha de tenerte junto a mí.

Tu mirada es genuina y auténtica, me permites verme a través de ella y siento con ternura como me abrazas con tu mirada.

Aún en medio de tanto caos que hay a tu alrededor, tu mirada es luz y brilla como tu alma… que tu forma de mirar no pierda su reflejo.✨


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