Escribología

El boleto de vuelta no existe

¿Hasta dónde puede llegar el ego de una persona?

Tan lejos que el boleto de vuelta no existe.

¿Qué tan lejos he llegado?

Los recuerdos relacionados a este tema se aglomeran ansiosos esperando mi reacción.

En silencio evalúo cada una de las razones que me han llevado a cruzar esa línea; la línea de lo que es o no permitido.

Es indiscutible que el ego es algo que domina. Es un susurro seductor que te invita a saciar ese deseo, ese gusto por romper la norma, las reglas.

El demostrarte a si mismo que puedes lograr esa fantasía, que puedes imponer tus sueños y cruzar esa línea tan delgada, que todos rompemos.

Esa rica sensación que fluye de la profundidad de tu ser, te impulsa a entrar por un momento a ese paraíso, que luego será tu condena al tormento del infierno mental.

La goma moral se perpetuará, el síndrome de abstinencia no te permitirá olvidar.

Pero nada de eso importa, lo esencial es saciar esa sed, es solventar la necesidad de triunfo, es saborear la gloria y amasar el poder que te da el objetivo conquistado.

El ser humano y sus deseos,

el ego y su insolencia…

No importa el medio, importa lograr tu objetivo.

¿Hasta dónde puede llegar el ego de una persona?

© #ShadowMisLetras


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