Escribología

Tu Mudanza

He estado pensando en la metáfora de la «mudanza»
cuando me dijiste que sentías que te estabas mudando.

A pesar de eso, quise ocupar tu corazón
y me hiciste sentir como si me habías abierto la puerta
para descansar en tu sillón mientras empacabas tus cosas
y a veces, tomar una siesta en tu cama, junto a ti.

Pero no te mudaste y me di cuenta
que solo me abriste la ventana de tu puerta
para platicar y descubrir si podías hacerme pasar,
porque tu casa ya estaba habitada y no estabas solo.

Su sombra estaba en todas partes
y tu estabas esperando a que apareciera.

Cerraste la puerta, toqué un par de veces más.
Me rendí, no olvidé tu dirección,
pero no paso más por tu cuadra.

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Un día me fui

Un día me fui
sin decir adiós.
Caminé sin voltear.
Unas horas antes nos dijimos «te quiero».
Hubo hasta un abrazo,
que sin saberlo
tenía sabor a inolvidable.
Jamás platicamos de nuestro futuro juntos, porque ambos lo sabíamos,
no existía ese futuro.
Ingenuos jugamos.
Jugamos a eso llamado aventura y terminamos,
bueno;
tal vez la ingenua sigo siendo yo,
al querer creer,
que ambos terminamos enamorándonos.
Un día me fui sin despedirme,
sin lágrimas,
ni reproches.
Supiste que había desaparecido unas semanas después.
Aún recuerdo tu sonrisa esa noche,
ingenuo creíste mi: «te veo mañana a las 10»
recuerdo tus brazos rodeando mi cintura.
Nos vimos fijamente y nos fundimos en un intenso y tierno beso.
Tu aroma me cubrió por completo.
Incluso ha habido tardes que me visitas y me estremezco.
Jamás concebiste mi partida,
porque de haberlo imaginado me hubieses
llenado de reproches,
recriminando mi egoísmo y aceptarías a regañadientes,
no sin antes marcar mi vida con tu orgullo de macho herido.
Pero un día solo caminé sin voltear,
tuve el valor de no ponerle fin,
no quise culminar ese «tu y yo»,
decidí que sería una despedida con sabor a: «sigo amando esto tan nuestro».
No te di oportunidad de despedirte y realmente romper nuestros lazos,
fue una despedida con aroma de «hasta pronto».
Un día me fui
sin decir adiós.
Un día solo decidí
y no te quise decir adiós.

#ShadowMisLetras

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Abrázame

Veo cómo los cuerpos se acercan y los brazos, sobre los hombros del otro, por fin descargan su pena, alegría y encuentro.

Los abrazos tienen algo extraño, algo fuerte y suave que quiebra todo muro y restaura toda grieta.

Hoy los añoro. Tan solo ver a dos personas abrazarse me lleva a las lágrimas porque anhelo sentir eso que pasa al conectarse.  

Poder experimentar de nuevo ese calor del otro y saber que ambos estamos presentes para curarnos mientras nos sostenemos en abrazos, eso es lo que quiero. 

Por eso te ruego, ven y abrázame, por favor, abrázame.

-Amarela-

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Domínalo, aíslalo y véncelo

Entre menos sepa el ser humano quién es, es fácil dominarlo.

Entre menos confíe en quién ve, es fácil aislarlo.

Entre menos conozca el sentido de la vida, es fácil arrebatársela.

Si el ser humano desconoce el sentido del ser, el sentido del otro , el sentido del olvido, es más seguro conducirlo al camino miserable.

Porque en ese camino el hombre se enfoca en lo trivial
hace uso de la máxima expresión de la emoción y abandona la razón.

En ese camino se enfrenta a cuestionamientos y los resuelve sin meditar.

En ese camino elije el ocio, el deseo y satisface todo aquello que denota su humanidad.

Y aunque dentro de él existan destellos de bondad.
Desconoce:
¿quién es?, ¿a quién ve? y ¿por qué vive?

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Acróstico

Parece mentira, pero nuestro hilo rojo se encontró un día a inicios del 2009, no tengo conciencia precisa sobre nuestra primera conversación, es más, ni recuerdo en qué momento se conectó nuestro diario día laboral, sin embargo, cada año que inicia mi corazón se regocija ante la dicha de sumar un aniversario.

Ahora han pasado 13 desde aquella mañana donde marcaste entrada, hemos evolucionado ambas de acuerdo a las circunstancias particulares, hemos sucumbido ante el dolor, la decepción y la burla, hemos renacido y crecido. Me encanta ver fotografías de años pasados, porque, aunque somos seres con una complejidad peculiar, hemos logrado identificarnos con pensamientos y emociones.

Ojalá la vida nos alcance para seguir sumando instantes que se transformen en microcuentos, en anécdotas que promuevan alegría, satisfacción y reflexión, que alcancemos a fusionar nuestras historias y se estructure una leyenda cuyo título cautive, inspire y evidencie nuestra esencia.

La vida nos sorprende de mil maneras, nos compensa ante los descalabros que sufrimos a lo largo de ella,
nos devuelve el amor, amistad, solidaridad y cariño que hemos brindado; tú, Paola Ardón, has llegado a mi vida para llenarla de alegría con la sonora melodía de tu risa al viento, con la caricia del terso pétalo de rosa que me brinda tu compañía, siendo muchas veces ese bálsamo de luz que ilumina mis oscuros instantes de agonía, has llegado para ser mi cómplice, mi apoyo y mi público en mi sueño de ser poeta,
has llegado a convertir mi existencia en sensacional al compartir contigo, has llegado para que conozca el significado de la palabra “amistad”, has visto mis peores momentos y seguir acá, has escuchado algunos de mis más caóticos secretos, has respetado mi opinión que alguna vez no me pediste.

Ahora me decidí a terminar de escribirte estas letras y me ha costado, pero no, no te confundas, ha sido difícil fusionar las letras porque es tanto lo que deseo expresarte y no existen palabras suficientes, es como si quisiera unir la fuerza de las olas del pacífico con el aleteo del colibrí, es como alcanzar el horizonte del atlántico con el melodioso susurro del Sahara, es abrazar el alba al despertar del otoño,
es como degustar la acidez del vino con la nostalgia del poema.

Mi mapa del tesoro tiene una “X” en el año donde coincidimos y dio inicio a esta aventura,
identificando con polvo de estrellas,
constelaciones,
signos,
notas musicales,
atrapasueños,
cada episodio de convivencia,
de conversaciones,
de llantos,
de música y poesía,
de afecto y armonía.

ShadowMisLetras

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Silencio

Me sobran palabras, me hace falta silencio.

He perdido aquella risa sincera
que escondí tras el ruido,
he olvidado como suena mi voz
cuando es honesta,
cuando es real,
cuando soy yo.

Estoy llena de vacíos
camuflajeados en carcajadas estruéndosas
que relucen en los lugares
en los que todos habitan.

Sobrevivo a espacios bulliciosos,
al caos de lo que todos tienen para decir
porque quizá no tengo el valor
de escucharme a mí.

Y es que en el silencio
también hay ruido
un ruido que explota como bomba
que quiebra todo
que desnuda
que vulnera
que expone las heridas que no sanas
porque ignorarlas es más fácil que enfrentarlas.

El silencio está lleno de incomodidad
de lágrimas que no quiero llorar
y de heridas que no quiero tocar.


El silencio está lleno de mí.

Ana Mildred.

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La blusa de puntitos

Coincidimos en la calle, porque la avenida era muy transitada. Allí estabas, con tu blusa de puntitos, fondo blanco, patrón negro. Con tu piel blanca y lunares de adornos, accesorios de belleza, recorridos uno a uno, intactos en mi memoria, los notorios y los ocultos, grandes y pequeños.

Te acompañaba tu hermosa sonrisa y tus encantadores ojos. Sí, allí donde Los Cafres hicieron eco: “será que sos un ángel y no podés disimular”. Entre emoción y nervios. Vos y yo, a unos kilómetros de nuestro primer arrumaco.

Allí, donde nuestro destino se detuvo y nuestros mundos colisionaron. A los girasoles se les hizo el verano y las tormentas se pausaron. Abrazo como tatuaje para toda la vida, preámbulo de frenesí. Corazón acelerado, temblor de labios, calor de piel, reducción del ritmo cardíaco, mejilla con mejilla. Ahora sí, a un segundo de distancia y para siempre herido.

Se detuvo el tiempo, el pasado y el futuro. Y el presente, la burbuja. Entre saliva y ternura, entre miedo y precipicio. Condenado y amado. Marcado para siempre por esa blusa y el evento, provocando conmoción permanente, deseando detener el momento. Pero no.

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Algo diferente

Tus ojos llenos de ternura me desvisten de la forma más inesperada

esa voz tuya diciéndome que soy la más guapa

haciendo que sin maquillaje, el rubor llegue a mis mejillas.

Sentir lo dulce de tus labios y el cosquilleo de los susurros en mis orejas.

No sé que hacemos juntas

no he estado nunca antes en esta situación

con labial en mi piel, los cabellos enredados y tú

haciéndome sentir la mujer más afortunada.

Empiezo a apreciar nuestras primeras veces

comer pizza sentadas en el suelo

hablar de maquillaje

cantar y volvernos cada vez más íntimas,

que me muestres tus tatuajes y me cuentes la historia de tus instrumentos musicales.

¿Cómo una tarde tan casual se convirtió en un secreto bien guardado?

con toda la historia de tu vida recorriendo por mi espalda y esos pequeños besos que me hacen pensar que estoy en casa.

Algo diferente entre dos personas que no saben cómo será despertar juntas por la mañana.

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Mis flores favoritas

Si algo me ha enseñado la ficción
es que la oscuridad es parte de todos,
se entiende «oscuridad» por todo aquello
que nos genera sentimientos negativos.

Bajo esta premisa presento a ustedes
mis flores favoritas.

Cuando era pequeño me parecian
las flores más feas del mundo,
a quién podrían gustarle unas flores
que en el centro tienen unas semillas oscuras,
y que a pesar de tener unos petalos amarillos y muy hermosos
es imposible no notar la oscuridad del centro.

Me causaba incomodidad ver como podían convivir
lo oscuro y la claridad, la belleza y la fealdad
y es que nos criaron para mostrar belleza
y ocultar la fealdad.

Si entonces me hubieran preguntado:
¿cuáles son tus flores favoritas?,
hubiera respondido: «rosas», «hortencias» o «claveles»,
las flores que la mayoría cataloga como hermosas.

Lo bueno de ser un renegado
es que puedes ver cosas más allá de las que te han contado,
descubrir que la belleza es muy subjetiva
y que la oscuridad no se combate, se controla.

Te liberas de ideas absurdas
como las de mantener una apariencia pulcra
dejando de lado tus verdades y tu realidad.

Mis flores favoritas son los girasoles,
porque le dan sentido al dilema de las apariencias,
porque me ayudaron a entender mis inseguridades,
porque representan lo que para mi es bello.

¿Logran ver la verdadera belleza
de los girasoles?

La oscuridad controlada por la claridad,
la belleza hecha una misma con lo que denominamos fealdad.

Foto por: @kikiramosgt

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Quizá

Quizá se durmió, el amor, en la madrugada
lo vi salir a la ventana
quizá había mucho frío
¿crees que debimos abrigarlo más?
quizá la ráfaga de viento que agitó las cortinas
hizo que se helara
lo vi parpadear
fue como una llama temblando al viento

no se apagó, quizá solo fue a dormir un rato
nos vio de lejos
agitó las manos y no pudimos verlo
lo vi solo en la ventana,
apoyaba su frente al marco
sosteniendo mi mirada
¿crees que pudimos ayudarlo más?
crecía solo, crecía a su antojo
pero deseaba más
necesitaba más

tembló, creo que fue el frío del alba
agitó sus cimientos,
se sintió solo
se sostuvo un rato
miraba por la ventana
nos vio alejarnos
nos vio decir adiós
y sintió que algo se apagaba
quizá, solo se durmió un rato
despertará descansado
y nos encontrará con más ganas de amarnos
con ganas de cuidarlo
después de todo
quizá, solo debimos cuidarlo un poco más.

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