Escribología

Veo tus ganas

Me quedaría aquí sentada viendo como todo ha cambiado de lugar…

Me quedaría aquí sentada esperando a que vengas con tus ganas hacia mí,
Me quedaría aquí sentada observando cada cosa que hay en ti.

Te veo, veo tus locuras
Tus ocurrencias
Te veo… veo tus ganas.

Me quedaría aquí sentada para que tus ganas te hagan una vez más llegar a mí.

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Cambio de piel

Tengo una hoja en blanco y las 27 letras para formar en escritura todo lo que soy, lo intangible, lo que solo puedo tocar con el alma, pero trato de crearme en un fondo blanco digital, para que me puedan leer, para que se identifiquen, para que se sanen y para que se salven.

Tengo una base de errores, defectos, caídas y de dolor, de allí he crecido, de allí me he formado, de allí he nacido.

Tengo virtudes y fortalezas débiles con las que me he levantado, con las que me he vuelto a construir, con las que me he vuelto a enamorar, con las que me he vuelto amar.

Creo conocerme, pero cuando menos lo pienso, existe otra constelación desconocida dentro de mí, y entonces vuelve mi regénesis. Soy un universo sostenida por otro más, soy un infinito, soy un mar sin límite de profundidad, sin límite de claridad, sin límite de oscuridad. Soy el círculo que nunca tiene un inicio ni final, solamente giro y vivo.

He aprendido a perdonarme, a sanarme, a levantarme, a aceptarme y sobre todo a amarme.  He aprendido a amar mis bases y mis paredes, he aprendido a sacudirme el polvo de mi rebote en el suelo y a ver mis heridas sin lágrimas en los ojos, solo con las del alma…

He muerto por segundos, por minutos y hasta por días, he guardado lutos y los muestro caminando por las nadas con ropa negra, tomándolos en serio porque son mis nuevos inicios, mis nuevos días, mis nuevos nacimientos.

Entonces vuelvo a decir por primera vez “mamá” y empiezo de nuevo a gatear, todo vuelve a ser frágil, pero mi cerebro ya ha tenido más de 7 vidas y eso me hace ser débil-fuerte, tonta-sabia, humana… -humana…

Y vuelvo a sonreír, y vuelvo a amar, y vuelvo a volar, y vuelvo a soñar y vuelvo a ser yo.  Llena de cicatrices pero con historias por contar, por experiencias que compartir y con utopías que vivir.

Y entonces me amo apasionadamente, y amándome de esa manera soy sostenida por el aire, camino sobre aguas inestables y soy punto blanco en fondo negro y viceversa.

Veo bicicletas volar y animales del zoológico siendo libres, rugiendo, sacando a la fiera que llevan por dentro, pero siendo vulnerables en medio de todo, porque lloro por felicidad y sonrío por tristeza, esa es mi complejidad.

Cambio de piel, en los lutos, en las caídas, en las ganas de morirme y en las ganas de volverme a nacer, en la vida, en las utopías y sobre todo cambio de piel cuando conozco un nuevo universo dentro de mi universo, sostenida por otro más…

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Soy la higuera

No me di cuenta en que momento floreció de nuevo la higuera…

Quizá fue porque me acostumbre a verla seca,
O quizá pensé que ya nunca iba a florecer.

De verdad pensé que no volvería a florecer….

Ahora que veo la higuera, se dibuja en mi rostro una gran sonrisa.
Sonrisa de sorpresa.
Sonrisa de encanto.
Sonrisa de alegría.

…Y es que yo soy esa higuera; estaba seca, sin hojas, sin nada verde en mí.
Y hoy estoy sonriente, tan llena de luz.

De verdad que no me di cuenta en que momento florecí de nuevo.

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La verdad no te he superado.

Sigo anhelando probar tus labios
Sigo con las ganas de acariciar tu piel
Sigo aquí, sintiendo estas muchas ganas de irme lejos. pero junto a ti.

No supero tu mirada
No supero tu sonrisa
No supero tu maldita linda forma de hablar.

De repente te pienso y de nuevo mi mente empieza a fabricar historias que jamás serán.
Te veo y mis labios empiezan a humedecerse por besos que jamás te daré.
Te abrazo y mis manos sudan por las ganas de acariciar esa piel que jamás mía será.

 

 

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Catarsis revés

Ahí estaba yo, frente a frente, arrojando saliva con toda la fuerza, como perro en plena contienda, con emoción desembocada, con el corazón hinchado y la memoria exprimida, con el dolor en las manos empuñadas, con las letras frente a mi, borrosas y de mal gusto.

El odio recorría las venas, y el alivio se apropiaba, con rostros ajenos preguntando la raíz de todos los motivos, de esos desconocidos, de esos que se encuentran en donde uno menos pensaba tenerlos guardados.

Sin aire, casi sin voz y las piernas extasiadas, con el brinco pequeño e incesante, con la mirada perdida, con las fuerzas al límite y su escasez en la puerta, con la mente arrebatada, con las lágrimas en la ventana, con el desfallecer latente, lento y sentenciado.

Allí en el momento cuando el tiempo se detiene y toda la vida pasa frente, con tal orgullo, contoneándose, dándose el lujo de estancar los segundos en una eternidad y pintar murales de toda una existencia, acelerando el coraje y crujir de dientes, dando menudo golpe a la amnesia.

Recuerdos entonces, un santiamén hecho un lustro, con el mismo peso de su intervalo, de la nada a un todo, de su inexistencia a la realidad, descubriendo la herida, rasgando telas, rompiendo paradigmas, tumbando barreras y reventando arterias mentales.

Turno del grito desenfrenado, odiandose a si mismo, rompiendo letras, tirando papeles, saltando en el cuadrilátero, dándose a golpes, permutando de veterano a aprendiz, dejando al viejo y adoptando al nuevo…

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Espléndidamente

De todo lo que quise no era yo, y todos mis deseos no me pertenecían, robé deseos, y hurté ilusiones, mentí para llegar, mentí para alcanzar, mentí a mi familia y mentí a mi alma, que es más que mi familia.

En canciones escuché la verdad de mi existir, en verdad digo que el amor trabajó duro para poder encontrarme. Y lo logró.
Mi horizonte es ésta hoja en blanco, la que no termina, ni después que llegue el ocaso.
Agradezco mi fracaso, fue señal de estar en el camino equivocado. Gracias, gracias, gracias. Por hacerme caer, por hacerme llorar, por dejarme gritar en angustia y desesperación, por sacar a mis demonios, y por ayudarme a aceptar que sí, tengo demonios. Gracias.
Ahora no soy más fuerte, ni valiente, ni ágil, ni hábil… Ni bonita, ni inteligente, ni buena, ni mala.
Pero ahora espléndidamente, soy yo.
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Coincidencia, sentimiento

Una mujer de un pensamiento diferente a muchas personas de su edad, afirmaba que no sentía y que no era de su interés hacerlo, pasaron los meses y llegaron los famosos .5 años por el momento, no sabe que pasará mañana, llena de sueños y metas , sin un amor con quien compartir logros y miedos o fracasos, viviendo el día a día, luchando por ser mejor…
No quería y se negaba a pesar de haberlo conocido a él, un hombre de .8 años , con una vida recorrida, con metas ya cerradas, con 4 luces en el camino, y aún le faltaba una…
Seguía negándose a sentir más que cariño, llegaron los .6 años y si, él logro que ella sintiera más que cariño, amor sin miedos ni limitantes, noches y días recorridos, la hizo sentir amor, pasión, deseo, y respeto…
Ella día a día se ilusionaba con quien llamaba mi guapo, …
Las cosas cambiaron y él cambio e hizo que ella cambiara, la lastimó y provocó algo negativo en ella, ambos cometieron errores, encerrados en algo llamado pasado…
…. Hoy lamentan, es probable que una luz muera y otra nazca, solo queriendo ser amada como un día se sintió ella …
Una mujer amada, elogiada, respetada, no juzgada, no intimidada, disfrutando cada día y no muriendo cada segundo…

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Solo tus amantes saben lo que digo

Somos besos de tu boca, porque es nuestro destino serlo.
Somos amantes de tu cuerpo, porque está en nosotros el entenderlo.
Somos alfileres los que incrustados damos forma a tu alma.
Somos seres de luz, envueltos en sombras ajenas.
Somos el ocaso, que quiere ser para siempre tu aprendiz.
Somos la alegría del mundo, pero nuestro mundo solo eres tú.
Somos la osadía de lo ajeno, de lo desconocido, de lo que no tiene nombre.
Somos la decapitación de lo decente. Porque así lo hemos provocado.
Somos la inocencia de la vida, de la que terminó prostituyéndose también.
Somos lo desolado del desierto, porque él también necesita algo a lo que pueda temer.
Somos la arrogancia del vacío, somos los que creemos que no tenemos fin.
Somos la armadura del perverso, pero sabemos que somos la trampa de Troya, porque Sabemos que hay que matar a la bestia desde las entrañas.
Somos amantes del delirio, porque esa es nuestra verdadera naturaleza.
Somos la culpa, somos la maldición, y la deshonra. Para todos injustamente así será.
Somos la abundancia del placer, del verdadero gozo.
Somos la caricia que se da sin piel, solo con voz de ángel.
Somos infinito cuando estamos entre tus brazos de Dios.
Somos pequeñitos, si nos distraemos de tu presencia.
Somos para ti, lo que tú has sido para nosotros desde hace mil vidas, y más.
Somos lo olvidado del firmamento, porque en dónde estamos ya no hay Sol, ya no hay Luna, ya no hay nada…
Somos la codicia de lo sagrado, porque sabemos que es ahí a dónde pertenecemos, sin más, sin nada más, que Música.
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Gritos del cielo

No puedo decir que son largas las noches de mis penas, porque mi querido Amado, se me adelanto, pero si puedo decir que la lluvia me recuerda que mis penas son más largas en mis noches con tu ausencia.

Me gusta la lluvia, siempre deja limpias las calles.

Me gusta la lluvia, es gracioso ver correr a la gente, como si el mundo se acabara.

Me gusta la lluvia, porque me moja los pies, me moja las ropas, y me moja el espíritu, y eso me hace sentirme otra vez.

Lluvias sabrosas.

Me gusta la lluvia y los truenos, y los relámpagos, y el miedo que causa en la gente, y la alegría que produce en los niños.

Me gusta la lluvia porque es uno de los gritos del cielo, hace correr su sangre en el suelo, la que limpia, la sangre que alimenta al pueblo que vive de la abundancia y del amor del campo.

Me gusta la lluvia, porque son caricias de mi amado, porque son lagrimas de felicidad, de vida, de paz, de gozo.

Me gusta la lluvia porque me gusta saltar en los charcos, y hacer navegar mis barquitos de papel.

 

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Noches de frío

Y bebo de nuevo, bebo ese trago de melancolía, al ver caer desmayadas las hojas de los arboles.
Ya no sé si estoy dentro o fuera, en el inicio o finalizando la tentación.
En la ventana se posan los lamentos, se cuelan en las rendijas de la ventana, de la puerta, de las goteras del techo.

Con la mirada fija, buscando un pedacito de cielo, del cielo que yo guarde para comer después, cuándo me diera hambre. Hoy, no lo encontré.

Las razones siguen siendo las mismas, pero ahora estoy en tierra in fértil, ahora estoy en cielo que quema, porque no hay nubes que me abriguen de los insultos del Sol.

Los grillos se quedan a vivir en mi memoria, porque en las noches de frío no tienen a donde ir.

Para alcanzar tus recuerdos debo aprender a volar, aprender a pelear, aprender a gritar.

Las voces me dicen que debo alcanzarte, eres mi letanía de cada noche.

Mis brazos se extienden hasta abrazar por completo el continente. Hasta cobijar por completo a mis hermanos, los que tampoco tienen amor.

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