Nunca tuve el valor para pedirte que la dejarás…
Ni el egoísmo para decir que quería tu amor solo para mi…
Siempre viví a la espera de un «Te quiero» salido de tus labios…
Nunca debí dejar que tomaras mi mano aún sabiendo que en el camino la ibas a soltar…
Me liberé, solté todo aquello que me hacía daño…
Desate cada una de las sogas que me ataban a ti…
Cuando partiste dolió, quizá lo suficiente para saber qué aún estaba viva…
Supe que la vida me hacía un favor
Se trataba de perderme o perderte y elegí bien…
Sin ti la vida duele menos.
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