Escribología

Nota arrebatada

Sigo pensando que escribir es para nostálgicos, para solitarios, para lunáticos, para dolidos, para enamorados, para aquellos que llevan un baúl de recuerdos consigo, aquellos que lloran o ríen solo por el gusto de hacerlo, aquellos que la vida les ha enseñado tanto y han aprendido poco, aquellos que tratan de enseñar lo poco que han aprendido, aquellos que se esconde detrás de la cortina, aquellos que gozan viendo el comportamiento de otros, aquellos que escuchan una canción y escriben toda la vida en un pensamiento, aquellos que son llevados por el desespero de escribir en el momento menos adecuado, aquellos que la distancia les duele pero que aprenden a vivir con ella, aquellos que creen que ha leído mucho, aquellos que ha leído poco pero les sobras los deseos de leer, aquellos que la dicha de la imaginación tocó a su puerta para quedarse a vivir con ellos, porque la letra les enamora, encantados por la idea de verse a sí mismo en un conjunto de palabras que a veces solo para ellos tiene significado, solo ellos ven las lágrimas o la sangre correr por la curva de cada letra, el sentimiento en un sinónimo, la garra en una frase, el suspiro en una coma, el egoísmo en el silencio, el afán en los puntos suspensivos, la certeza en un signo de admiración, la retórica en un signo de interrogación, rompiendo reglas adrede o por ignorancia, y es que quién nos enseña o cómo aprendemos, o qué regla aplicamos cuando de un momento a otro, en un santiamén invade eso que desgarra el corazón y te impulsa a escribir, sin orden, sin dirección pero con todo el corazón…


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