Algunos días me siento rota
¿Sabes?
Desde que te tengo,
en esos días solo quiero echarme a llorar en tus brazos
te lo he dicho, no entenderías qué me pasa
no pretendo que lo hagas
pero a veces se despegan los pedazos
que con tanto ahínco he pegado
y no tengo fuerzas y no tengo ganas de nada
y solo quiero llorar
y tus brazos me parecen el lugar perfecto
y al mismo tiempo, quisiera huir de ellos
para no arrastrarte en mis tormentas
que veas como brilla el sol y te sientas calientito debajo de él
que no veas mi oscuridad para que no huyas
pero a veces
no puedo evitarlo
y me llueve por dentro
y la calma se esfuma
y mis sentimientos se pierden en un torbellino donde todo pasa
y nada pasa
y todo duele
aunque no sea nada
te lo digo, en realidad no puedo evitarlo
quisiera que no supieras de mis miedos y mis fallos
quisiera ser una columna fuerte siempre y nunca flaquear
y no sentirme triste
y no ser tan insegura
y que tú nunca vieras lo imperfecta que soy
que no vieras, que también me rompo, que a veces también me da por ser humana.
Signos de interrogación
Si tan solo me preguntaras
cómo estoy, qué de mí ha sido, que hay detrás de mí andar.
Sería tan distinto el eco de mis labios
quizás las máscaras se caerían
me verías genuino como lo soy en mi habitación.
Si tan solo
la curiosidad matase al gato.
Si realmente dieras el siguiente paso
para saber
y entender el universo del que soy dictador
seguramente comprenderías
no solo mi planeta,
sino cómo los humanos se esconden
en imágenes,
en palabras,
y en apariencias,
Y es que una palabra basta para sentir confianza.
Y que nuestras mentes dejen de sentir temor.
Solo hace falta un oído pleno,
un corazón noble
y unos ojos que no juzguen.
Si tan solo me dijeras
que quieres saber cómo estoy
te diría sin dudar
cómo me encuentro realmente.
Dejando a un lado
esa silueta impostora
que mi cuerpo transmite.
#Luis
Estoy orgullosa de ti
Estoy orgullosa de quién eres,
de lo que hay en ti,
de lo que estás haciendo,
de las causas que defiendes
y de las guerras que a diario enfrentas
y en las que das pelea.
Porque tienes mucho qué decir
y mucho por andar,
porque todo lo que haces
lo haces con amor,
así eres tú.
Porque eres grande,
porque conoces el miedo
pero no te quemas en él,
porque eres valiente,
porque no te detienes
y porque sigues luchando.
Porque mantienes la cara en alto
y el corazón intacto;
porque así eres tú.
Con heridas y con cicatrices,
con raíces y con alas.
Por eso,
estoy orgullosa de ti.
Las hice mías
¡Sí! A cada una las hice mías,
escribí memorias con cada una,
trabalenguas de agonías,
gozadas una a una.
Algunas a una edad temprana,
otras un poco tarde y complejas,
cada una con su belleza privilegiada,
juntas haciendo historias añejas.
Con unas, dolor,
con otras, tristeza,
algunas, con pereza,
pero con todas, amor.
Cada una con su voz tan única,
con sus contornos especiales,
composiciones que hacen música,
narrando viajes espaciales.
De la A a la U,
de la B a la Z,
de escasez y antigüedad,
entre vocales y consonantes.
Todas han sido mías,
bellas letras,
juntas o separadas,
acompañándome en este viaje…
Escribiendo.
Qué bonita fue la vida
Dejé de escribir porque escribir implica pensar
y pensar no es fácil.
Me cansé de darle vueltas a todo,
mi mente es un torbellino
cada vez que un tema invade mi cabeza,
mi cuerpo lo resiente.
Siento que mi cuerpo se desvanece,
las manchas que tengo parecieran heridas
y es allí donde para mi
el blanco dejo de significar pureza y ahora me trasmite dolor.
El dolor que siento en mi mente
se hace presente en mi piel,
aunque no hay dolor físico,
no logro comparar este pesar con algo que haya vivido.
No hay pena más grande que la que no puedes ver y aún así sabes que está allí.
Aún así me aferro a la idea de seguir adelante,
de no dejarme vencer,
sabiendo que tengo limitantes
aún no me he rendido.
Glorioso esto que tiene la humanidad
de aferrarse a la vida,
aún perdida la confianza hay esperanza,
de volver a sentir el aire mientras camino en soledad
pensando las infinitas posibilidades.
De volver a ver la sonrisa de aquellos que hice mi familia,
de seguir compartiendo lo que tengo
con los que me han dado alegrías desde que llegué a este mundo.
De sonreír cada vez que descubro algo nuevo
o ver belleza en un árbol, un paisaje, una mascota,
en la sonrisa de un infante.
De ver llegar nueva vida y verla crecer,
de ilusionarme con conseguir mi primer libro publicado,
de ayudar, de apoyar, de llegar al altar,
de criar, de ver el futuro mejor
y allí y solo allí poder decir, qué bonita fue la vida.
Tu Mudanza
He estado pensando en la metáfora de la «mudanza»
cuando me dijiste que sentías que te estabas mudando.
A pesar de eso, quise ocupar tu corazón
y me hiciste sentir como si me habías abierto la puerta
para descansar en tu sillón mientras empacabas tus cosas
y a veces, tomar una siesta en tu cama, junto a ti.
Pero no te mudaste y me di cuenta
que solo me abriste la ventana de tu puerta
para platicar y descubrir si podías hacerme pasar,
porque tu casa ya estaba habitada y no estabas solo.
Su sombra estaba en todas partes
y tu estabas esperando a que apareciera.
Cerraste la puerta, toqué un par de veces más.
Me rendí, no olvidé tu dirección,
pero no paso más por tu cuadra.
Un día me fui
Un día me fui
sin decir adiós.
Caminé sin voltear.
Unas horas antes nos dijimos «te quiero».
Hubo hasta un abrazo,
que sin saberlo
tenía sabor a inolvidable.
Jamás platicamos de nuestro futuro juntos, porque ambos lo sabíamos,
no existía ese futuro.
Ingenuos jugamos.
Jugamos a eso llamado aventura y terminamos,
bueno;
tal vez la ingenua sigo siendo yo,
al querer creer,
que ambos terminamos enamorándonos.
Un día me fui sin despedirme,
sin lágrimas,
ni reproches.
Supiste que había desaparecido unas semanas después.
Aún recuerdo tu sonrisa esa noche,
ingenuo creíste mi: «te veo mañana a las 10»
recuerdo tus brazos rodeando mi cintura.
Nos vimos fijamente y nos fundimos en un intenso y tierno beso.
Tu aroma me cubrió por completo.
Incluso ha habido tardes que me visitas y me estremezco.
Jamás concebiste mi partida,
porque de haberlo imaginado me hubieses
llenado de reproches,
recriminando mi egoísmo y aceptarías a regañadientes,
no sin antes marcar mi vida con tu orgullo de macho herido.
Pero un día solo caminé sin voltear,
tuve el valor de no ponerle fin,
no quise culminar ese «tu y yo»,
decidí que sería una despedida con sabor a: «sigo amando esto tan nuestro».
No te di oportunidad de despedirte y realmente romper nuestros lazos,
fue una despedida con aroma de «hasta pronto».
Un día me fui
sin decir adiós.
Un día solo decidí
y no te quise decir adiós.
#ShadowMisLetras
Abrázame
Veo cómo los cuerpos se acercan y los brazos, sobre los hombros del otro, por fin descargan su pena, alegría y encuentro.
Los abrazos tienen algo extraño, algo fuerte y suave que quiebra todo muro y restaura toda grieta.
Hoy los añoro. Tan solo ver a dos personas abrazarse me lleva a las lágrimas porque anhelo sentir eso que pasa al conectarse.
Poder experimentar de nuevo ese calor del otro y saber que ambos estamos presentes para curarnos mientras nos sostenemos en abrazos, eso es lo que quiero.
Por eso te ruego, ven y abrázame, por favor, abrázame.
-Amarela-
Domínalo, aíslalo y véncelo
Entre menos sepa el ser humano quién es, es fácil dominarlo.
Entre menos confíe en quién ve, es fácil aislarlo.
Entre menos conozca el sentido de la vida, es fácil arrebatársela.
Si el ser humano desconoce el sentido del ser, el sentido del otro , el sentido del olvido, es más seguro conducirlo al camino miserable.
Porque en ese camino el hombre se enfoca en lo trivial
hace uso de la máxima expresión de la emoción y abandona la razón.
En ese camino se enfrenta a cuestionamientos y los resuelve sin meditar.
En ese camino elije el ocio, el deseo y satisface todo aquello que denota su humanidad.
Y aunque dentro de él existan destellos de bondad.
Desconoce:
¿quién es?, ¿a quién ve? y ¿por qué vive?
Acróstico
Parece mentira, pero nuestro hilo rojo se encontró un día a inicios del 2009, no tengo conciencia precisa sobre nuestra primera conversación, es más, ni recuerdo en qué momento se conectó nuestro diario día laboral, sin embargo, cada año que inicia mi corazón se regocija ante la dicha de sumar un aniversario.
Ahora han pasado 13 desde aquella mañana donde marcaste entrada, hemos evolucionado ambas de acuerdo a las circunstancias particulares, hemos sucumbido ante el dolor, la decepción y la burla, hemos renacido y crecido. Me encanta ver fotografías de años pasados, porque, aunque somos seres con una complejidad peculiar, hemos logrado identificarnos con pensamientos y emociones.
Ojalá la vida nos alcance para seguir sumando instantes que se transformen en microcuentos, en anécdotas que promuevan alegría, satisfacción y reflexión, que alcancemos a fusionar nuestras historias y se estructure una leyenda cuyo título cautive, inspire y evidencie nuestra esencia.
La vida nos sorprende de mil maneras, nos compensa ante los descalabros que sufrimos a lo largo de ella,
nos devuelve el amor, amistad, solidaridad y cariño que hemos brindado; tú, Paola Ardón, has llegado a mi vida para llenarla de alegría con la sonora melodía de tu risa al viento, con la caricia del terso pétalo de rosa que me brinda tu compañía, siendo muchas veces ese bálsamo de luz que ilumina mis oscuros instantes de agonía, has llegado para ser mi cómplice, mi apoyo y mi público en mi sueño de ser poeta,
has llegado a convertir mi existencia en sensacional al compartir contigo, has llegado para que conozca el significado de la palabra “amistad”, has visto mis peores momentos y seguir acá, has escuchado algunos de mis más caóticos secretos, has respetado mi opinión que alguna vez no me pediste.
Ahora me decidí a terminar de escribirte estas letras y me ha costado, pero no, no te confundas, ha sido difícil fusionar las letras porque es tanto lo que deseo expresarte y no existen palabras suficientes, es como si quisiera unir la fuerza de las olas del pacífico con el aleteo del colibrí, es como alcanzar el horizonte del atlántico con el melodioso susurro del Sahara, es abrazar el alba al despertar del otoño,
es como degustar la acidez del vino con la nostalgia del poema.
Mi mapa del tesoro tiene una “X” en el año donde coincidimos y dio inicio a esta aventura,
identificando con polvo de estrellas,
constelaciones,
signos,
notas musicales,
atrapasueños,
cada episodio de convivencia,
de conversaciones,
de llantos,
de música y poesía,
de afecto y armonía.