Escribología

¿Y qué?

Sí… Y qué si le digo que le quiero mucho.

Y qué si me ven con usted .

Y qué si yo quiero compartir mi tiempo con usted.

Y qué si la gente piensa mal.

Y qué si me estoy arriesgando con usted. 

Y qué si llega a conocer en totalidad mi ser.

Y qué si mi alma quiere abarzar a la suya

Y qué si lloro frente a usted por cualquier razón.

Y qué si la razón esta de acuerdo con el corazón. 

Y qué si me desvelo pensando en usted.

Y qué si me importa más usted que otra persona. 

Y qué si tengo que mentir por tal de estar junto a usted. 

Y qué si rechazo otras oportunidades por usted.

Y qué si me ven triste solo porque no sé nada de usted.

Y qué si tengo celos por usted si quiero que este solo junto a mí. 

Y qué si algún día descubren que mi felicidad la causa usted.  

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El arte de extrañarte

Quise escribir poemas, versos, estrofas, y líricas que fueran hermosas como tú. Gran error… escribir no es mi don y no hay letras que puedan expresar lo que veo y siento al tenerte frente a mí.

Caos, explosión, temor y temblor al perdernos en nuestros abrazos… me enseñaron a aislarme de la existencia, a detener el tiempo, a crear burbujas de fantasía, a verte con los ojos cerrados, a sentirte cuando no estas, a aprenderme tus curvas… sí, las curvas de tú hermosa sonrisa que se pinta en tu rostro, aprendí a navegar fuera de la realidad y quererme perder en tus brazos por ese segundo que se convirtió en memoria que nos hace extrañarnos para siempre.

Vi en mis pensamientos, tus pasos de salsa, escuché tu voz saberte todas las canciones, verte oler el café, un mordisco de pastel, un suspiro por la pizza, el catar una copa de vino, un gemir de nuestros cuerpos, el aruñar de nuestras espaldas, un arrebato de nuestra existencia inexistente.

Te vas y vienes y yo también, ¿a dónde? no se… y entonces la vida me educó a no morderme la lengua por lo que no tenemos, a no arrancarme la cabellera porque no estas… sino sonreír en mi soledad por todos y cada uno de los segundos, instantes y memorias que me has regalado… amor mío.

Extrañ(arte), abraz(arte), necesit(arte), am(arte)… gracias por convertirme en artista de tu ausencia, te amo.

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Comenzar de O

Eres afectivamente independiente cuando no bloqueas las puertas de tu corazón. Cuando eres capaz de cuidar tu propio corazón para luego cuidar el de otra persona.

Eres feliz cuando tu amor viene y va, es una doble vía del tu por tu. Cuando tu vida se llena de palabras, mimos,abrazos y te quieros, sin pedirlos y sin negarlos.

Cuando entiendes que no eres dueño de nada más que de tus emociones y sentimientos, porque todo lo demás viene y se va, de ti depende disfrutarlo mientras dure.

Entiendes lo que es vivir cuando el amor no te hace sufrir y luchas por lo que quieres aún así te tiemble el esqueleto.

Eres un ser humano libre cuando entiendes que amar no se obliga, y que «el amor viene cuando quiere y se va cuando así lo desea».

Hoy termina una año lleno de muchas lecciones, y tienes una nueva oportunidad de comenzar de cero.

Te invito a agradecer, por las personas, por los momentos, por las lecciones, por las oportunidades, pero sobre todo por la familia, los amigos, los amores. Hoy te invito a crear algo mejor y comenzar de cero.

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Encontré unas historias.

En la intrincada oscuridad del subconsciente hay millones y millones de historias. A veces a los escritores se nos mete la idea de que en alguna parte remota y desolada del cerebro, hay un horno, dedicado exclusivamente a sacar calientes y deliciosos relatos, rellenos con las experiencias que uno va almacenando en su paso por la tierra.

La verdad es que yo siempre espero que de las nebulosas sombrías de mi mente, donde no hay ni una diminuta lumbre, salga una historia fantástica y de buen gusto.

Que sin darme cuenta, todas esas experiencias cotidianas hagan a mi imaginación algo distinto, que todo esté planeado para que en algún punto de mi vida tenga los recursos mentales necesarios para crear una historia como ninguna otra.

No sé de dónde vienen las historias. Pero es muy fácil encontrarlas.

Verán, yo tuve una fascinante idea para una historia, un tipo, uno que adora andar en bicicleta y salir a explorar por donde pueda, qué tal si a este tipo le ponemos Armando, y qué tal si un día Armando sufre un terrible accidente. Iba en su bicicleta y de repente un carro… Ah y ahí es cuando pasa lo interesante, la historia no era sobre la vida que viviría Armando, sino de su hijo: Carlos, un niño de 10 años, Armando nunca tuvo más que un hijo, su esposa había fallecido hace 6 años, no tenía hermanos, y sus padres habían muerto hace bastante tiempo. Carlos estaba solo.

¿Qué clase de cosas podrían pasar luego? Bueno, muchos escritores alrededor de todo el mundo podrían tener una idea de lo que le depara la vida a Carlos. Algunos ven que se convertirá en un niño problema, que asistiría a una escuela pública y que trabajará en la noche, otros que será rescatado por alguna institución y que ahí conocería al amor de su vida, es una infinidad de respuestas.

Por eso creo que las historias están hechas de lo que sea que estemos hechos nosotros, son nuestros parientes, y no sé si son mayores que nosotros, o si son más jóvenes, pero si se que llevan nuestra sangre.

En mi sangre están mis historias, en mi mente las palabras.

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